Parafraseando al maestro Kotepa Delgado, con relación a la lectura, escribimos, entonces, “lee, que algo queda”
¡Ah de mis contradictorios lectores! Me sorprenden algunos, con una cierta dosis de masoquismo, pues se descomponen tanto al leerme, que mi recomendación sería: no me lean ¡por favor! Agradezco la constancia. Me gustaría, más que recibir sus insultos: argumentos.
Parafraseando al maestro Kotepa Delgado, con relación a la lectura, escribimos, entonces, “lee, que algo queda”. De allí que considere valiosos todos los aportes que me dan, los buenos y los malos. Los que dan retroalimentación positiva y los que no. Ambos son fundamentales en el equilibrio de la vida para estar en sintonía con lo que pasa en el país. Paso al tema central. La definición de autoestima comprende, a su vez, las de “autoidentidad”, “autovaloración” y “autoconcepto”, (¿Quién soy?, ¿cuánto valgo? ¿qué significa mi valía para mi existencia? ¿cuánto he aprendido: de la vida, de los libros? ¿cómo manejo mi dignidad?), hay mucho sobre autoestima: Virginia Satir es maestra. No hay que ir lejos. Nuestro gran psicólogo y filósofo, Dr. Manuel Barroso, escribió un libro extraordinario: Autoestima, Ecología y Desastre, donde analiza en todas las formas posibles el drama de la baja autoestima del venezolano. Un buen gobierno tendría que empezar por eliminar las descalificaciones permanentes y los insultos, entre unos y otros. Daña a todos.
La historia la hago, por cuanto desde el día de la sentencia contra Leopoldo López, pienso en su sufrimiento, en su familia; al mismo tiempo, no puedo olvidar a la Juez ejecutora de la infamia, por mandato de quien detenta el poder, y, supuestamente, a cambio de: dinero, cargos, entre otras cuestiones. La pregunta que viene a la mente, todo el tiempo es: ¿Esta persona tiene un mínimo de lo que hemos considerado autoestima? Al tener consciencia de su valía, de su dignidad, de su integridad, ¿habría aceptado hacer lo que hizo? Por unos dólares, un exilio con dinero, habría ¿“vendido” su dignidad, su futuro, su profesión? Tomen en cuenta: no probaron nada, los videos demuestran que Leopoldo llamaba a la lucha pacífica, la especialista en lenguaje, no encontró nada particular en su discurso que lo imputara. Los testigos del gobierno, porque no permitieron que los de Leopoldo hablaran, no lo pudieron incriminar. Y, como corolario, el testimonio de Marcos Coello. He allí el verdadero poder, la autoestima. Sí se tiene, impide que se caiga en la inmoralidad y la vida se marchite.
Gloria Cuenca
@EditorialGloria











