En días recientes se ha hablado mucho de que el mercado accionario estadounidense ha alcanzado niveles récord. Sin embargo, para muchos, “el mercado” es un término misterioso. En ICG Consultores queremos aprovechar esta oportunidad para dar un poco de claridad al tema y profundizar sobre el mercado de acciones estadounidense que es quizás el más importante hoy en día.
¿Qué es una acción, que son los mercados accionarios y por qué existen?
Una compañía necesita financiamiento, bien sea para pagar por gastos del día a día, o para financiar proyectos a largo plazo. Cuando una compañía necesita levantar una cantidad considerable de capital, dos instrumentos muy utilizados son la emisión de deuda (bonos) y la emisión de acciones, que en términos simples no son más que títulos de propiedad de una compañía. Con algunas variaciones, las acciones comunes suelen dar al propietario un voto para algunos temas importantes, y la participación en el éxito de la compañía a través de dividendos, o el aumento de precio de la acción a largo plazo. Pero, ¿quién quisiera parar su dinero en una acción que no pueda vender cuando necesite el efectivo? Acá entra el mercado de acciones.
En primer lugar hay que entender que un mercado no es más que un medio en el cual compradores y vendedores interactúan para tranzar un producto. En este caso el producto son las acciones de distintas compañías. Las compañías cuyas acciones cotizan en el mercado son sujetas a estrictas regulaciones, muchas de las cuales son impuestas para prevenir fraude y proteger a los accionistas. Estas compañías son llamadas “compañías públicas”, no porque pertenezcan al estado, como el término sugiere en nuestro lenguaje cotidiano, sino porque pertenecen a un gran número de dueños.
No existe un solo mercado de acciones. Muchos países tienen sus propios mercados accionarios donde cotizan compañías locales, y en algunos casos compañías extranjeras. En algunos países encontramos más de un mercado. Por ejemplo, en Estados Unidos el NYSE y el NASDAQ son dos mercados de acciones de considerable importancia. En otra época, estos mercados tenían extensa participación humana en su funcionamiento, pero cada vez más la comercialización de acciones se hace a través de computadoras y sistemas complejos. Los mercados de acciones, además de su importante papel en el financiamiento corporativo, son vistos en la opinión pública como termómetros que miden la compleja relación entre la actividad económica, las expectativas de futuro, y el sentimiento humano. Frases como “El mercado estadounidense cae 2%” causan pánico entre inversionistas, mientras una subida del mismo los llena de optimismo. Es hora de discutir entonces,
¿Cómo se cuantifica la actividad en los mercados?
Los índices
La principal herramienta para cuantificar y evaluar el desempeño del mercado son los índices. El Dow Jones Industrial Average, el S&P 500, y el Nasdaq Composite son los principales índices de acciones en los Estados Unidos. El Nasdaq es un índice con un importante componente de compañías de tecnología y se ve fuertemente afectado por este sector. El Dow Jones es más antiguo, y debido al método de cálculo que utiliza, y a que contiene sólo 30 compañías ha perdido protagonismo en el mundo financiero frente al S&P 500. El S&P 500 refleja el desempeño de las acciones de 500 de las compañías más grandes que cotizan en Estados Unidos. El cálculo del índice, con ciertos ajustes, da una ponderación a las compañías basada en su valor de mercado (esto es número de acciones multiplicado por el precio por acción). El índice incluye desde gigantes como Apple, Microsoft y Exxon, hasta compañías relativamente pequeñas como AutoNation, CSRA, o First Solar Inc. Se estima que el S&P 500 captura alrededor de 80% de la capitalización total del mercado en Estados Unidos. Por esto, la importancia que se le da a este índice.
Pero existen muchos más índices que estos. Básicamente todos los mercados de acciones tienen algún índice que refleja su rendimiento. En España por ejemplo el IBEX 35 es muy seguido, en Alemania está el DAX, en el Reino Unido el FTSE 100, y en Brasil el BOVESPA. Los movimientos en la Bolsa de Valores de Caracas los recoge el Índice Bursátil Caracas (IBC). Hay índices que siguen a un sector en particular, por ejemplo bancos o biotecnología. También hay índices que buscan agrupar sectores del mercado, como compañías con una capitalización de mercado inferior a cierto nivel. Existen también índices enfocados en compañías de un determinado grupo de países, como por ejemplo mercados emergente o BRICS. En resumen, los índices reflejan los movimientos de un mercado de acciones o un determinado sector del mercado.
¿Qué cosas mueven los mercados?
En un día normal los mercados de acciones se encuentran sujetos a numerosas fuerzas. Noticias económicas periódicas como el nivel de desempleo, de actividad económica (PIB), de producción industrial son solo algunos de los indicadores macroeconómicos que los participantes del mercado siguen. El nivel de las tasas de interés globales afecta también a los mercados de acciones internacionales. El mercado alcista que ha visto Estados Unidos después de la recesión ha sido propulsado entre otras cosas por el bajo nivel de las tasas de interés que prevalece en el país. Y a medida que la globalización ha avanzado, las noticias de otros países se han vuelto relevantes. El reporte de crecimiento económico en China tiene un fuerte impacto en los mercados internacionales. Por ejemplo, en Agosto de 2015 vimos una altísima volatilidad en el mercado de acciones de Estados Unidos a raíz de números de crecimiento decepcionantes en China.
También son noticias importantes los reportes trimestrales de las compañías. En Estados Unidos, por ejemplo, existe una “temporada de reportes”. Básicamente, cada tres meses las compañías reportan los resultados de sus operaciones en el periodo, introduciendo volatilidad en el mercado. Los analistas que siguen estas compañías producen estimados de estos resultados previo a los anuncios, y los precios de las acciones responden para reconciliar la realidad con los estimados. Pero no solo estos reportes trimestrales son importantes. Cuando un ejecutivo de una compañía compra o vende acciones en la misma debe reportar estas operaciones y normalmente despierta el interés del mercado. De igual manera un aumento o recorte de dividendos afecta los precios de las acciones. Y las noticias positivas o negativas que son totalmente imprevisibles también afectan. Un caso drástico fue el de Chipotle que vio fuertes movimientos en el precio de su acción con la noticia de que se había encontrado la bacteria E. Coli en sus establecimientos. Igual de drástico pero positivo fue el espectacular incremento en las acciones de Nintendo con el éxito de la aplicación Pokemon Go.
La incertidumbre por acontecimientos en el mundo no dejan de afectar a las acciones, particularmente porque afectan las expectativas futuras de los inversionistas. Por ejemplo, el terrorismo, Brexit, o las elecciones presidenciales en Estados Unidos este año son algunos temas recientes que disminuyen la visibilidad a futuro y podrían poner un freno al mercado alcista. Pero también puede haber incertidumbre positiva. Por ejemplo, compañías tecnológicas como Apple tienden a subir cuando crece la expectativa de que lancen un nuevo producto revolucionario.
El mercado de acciones se mueve por fuerzas que vemos y por muchas otras que aún no entendemos. Hasta las declaraciones de un economista o políico importantes tienen la capacidad de mover el mercado en direcciones inimaginables. El campo de “behavioral finance” o finanzas conductuales, que incluye el estudio de las emociones y aspectos sociales en las finanzas aún tienen mucho que enseñarnos.
Nuestras recomendaciones
Nuestra mayor recomendación es la de acercarse con precaución al mercado de acciones. Después de varios años de mercado alcista, las acciones estadounidenses se encuentra caras en relación a sus estándares históricos. Esto es evidente al analizar la relación entre el valor de las compañías y los ingresos y flujos de caja que estas generan. Un mercado caro no significa que veremos una caída inminente, pero si sugiere que las reacciones ante cualquier noticia negativa serán de mayor magnitud que ante noticias positivas.
Recuerde, invierta solo dinero que esté dispuesto a arriesgar. Pregúntese, ¿Cuánto aguantaría perder? Por ejemplo, el dinero para pagar la educación de sus hijos el año que viene no debería estar invertido en el mercado de acciones. De igual manera, diversifíquese. A menos de que usted tenga el tiempo de hacer un minucioso estudio de una compañía, no ponga todos sus huevos en la misma cesta. Sea disciplinado y no se deje llevar por las emociones tanto en mercados alcistas como bajistas. Y por último, entienda que nadie, ni siquiera el legendario inversionista Warren Buffet, puede decirle con certeza en qué dirección se moverá el mercado mañana. En conclusión, no tome riesgos con los que usted no se encuentre cómodo.
José Grasso Vecchio
Presidente ICG Consultores y del
Instituto Latinoamericano de Actualización Profesional ILAP











