El incuestionable subsidio a la gasolina
marzo 19, 2013 7:31 am

El tabú alrededor del precio de la gasolina, las pocas veces que se toca el tema, genera respuestas como: “eso es un insulto a los ciudadanos porque nacimos en un país petrolero; ningún gobierno haría eso luego de <>, sería un suicidio político”. Parece que por haber nacido en un país productor de petróleo tenemos derecho divino a gasolina barata.

 

Los venezolanos solo conocemos la mitad de la historia. Desde 1996 el precio de la gasolina se ha mantenido congelado. Un litro de gasolina en Venezuela, hoy cuesta US$ 0.015 mientras que el precio de exportación es US$ 0.8 por litro. El problema no es solo que Pdvsa deja de obtener ganancias, sino que el precio de producción y distribución para Pdvsa es de US$ 0.15 por litro, 10 veces más de lo que pagamos los ciudadanos, ergo, la gasolina barata produce pérdidas.

 

Según cálculos del profesor del IESA Pedro Rodríguez, anualmente el subsidio a la gasolina representa para Pdvsa un costo de US$ 5.8 millardos (añadiendo lo que debemos importar dado el precario estado de nuestro parque refinador). Si consideramos el costo de oportunidad, es decir, lo que se pierde al vender ese litro a un precio inferior al precio de exportación, tenemos que el subsidio ascendió a US$ 16 millardos solo en 2012.

 

El Gobierno elige invertir esa magnitud de recursos en un subsidio que es altamente regresivo, en donde los hogares del cuartil superior obtienen siete veces más que los hogares del cuartil inferior, cuando si se hubiese repartido directamente a los ciudadanos, cada uno habría recibido US$ 550. En efecto “el petróleo ahora es de todos”, pero es 7 veces más de quienes tienen un vehículo propio que de quienes utilizan el transporte público.

 

En 2010, el CIEA realizó grupos focales con sectores C y D, al plantearse el tema se explicó que quienes más se benefician de esta medida son los cuartiles superiores, los participantes concluyeron que aun cuando ellos son menos favorecidos, prefieren el subsidio a la gasolina porque hay certeza de que van a recibirlo. Los venezolanos desconfiamos tanto de nuestras instituciones y nuestros gobernantes, que preferimos utilizar nuestra renta petrolera de forma altamente regresiva e impuesta por el Gobierno al riesgo de que ese dinero nunca llegue a nosotros. Pareciera que estamos entrampados, sin embargo, para algunos países la distribución directa de la renta ha servido como una salida a esta situación.

 

Si los venezolanos en lugar de recibir el subsidio a la gasolina recibiésemos la renta de forma directa, el costo político de manejar incorrectamente Pdvsa, robarse el dinero o ser un mal gerente, fuese mayor. Probablemente con la distribución directa de la renta petrolera logremos entender que quienes están en el Gobierno son empleados públicos, ellos trabajan para cada uno de nosotros y no viceversa, pero seguimos atrapados en la maldición de ser un país rico en recursos, porque utilizan nuestro petróleo como instrumento de poder y no como instrumento de progreso, para mantenerse en el Gobierno y no para mejorar la calidad de vida de todos los ciudadanos.

 

Investigadora del CIEA del IESA

 

amanda.beaujon@iesa.edu.ve

 

Fuente: EU

Por Amanda Beaujon Marín