El costo de un comentario racista

El costo de un comentario racista

El mundo del baloncesto está escandalizado por los comentarios racistas que el multimillonario dueño de un equipo, de 80 años de edad, le hizo a su joven amante mestiza. Los comentarios se grabaron secretamente.

 

Cuando el dueño de Los Angeles Clippers, Donald Sterling, discutía con su novia, usó palabras ofensivas para describir a minorías, palabras que fueron como un puñetazo en el vientre para todos los jugadores negros de la NBA.

 

Habló como si los hombres negros no fueran otra cosa que esclavos que se pueden admirar desde lejos, pero no mezclarse con ellos en público.

 

Sterling habló como el amo de una plantación cuyos trabajadores negros lo necesitan para sobrevivir. “Los apoyo y les doy comida, ropa, autos y casas. ¿Quién les da eso? ¿Algún otro les daría eso?”

 

El martes, el recién nombrado comisionado de la NBA, Adam Silver, le descargó un mazazo a Sterling: lo suspendió de por vida de la NBA, prohibiéndole todo contacto con los Clippers, y además le impuso una multa de $2.5 millones.

 

Pero surgen preguntas: ¿las opiniones de Sterling fueron realmente una sorpresa para los otros dueños de equipos de la NBA? Sterling ha sido miembro de ese club exclusivo desde 1981. Ha sido acusado de prejuicio. En el 2009, Elgin Baylor, ex gerente general de los Clippers, acusó a Sterling de discriminación racial y por edad. Baylor perdió, pero hoy debe de estar comentando: “Se los dije”.

 

Ese mismo año, Sterling pagó $2.725 millones para resolver una demanda por discriminación en la vivienda presentada por el Departamento de Justicia y, en una tercera demanda, Sterling se metió en problemas por negarse a alquilar viviendas a negros, latinos y coreanos.

 

¿Pero este castigo –aunque apropiado– es por lo que dijo, o un resultado de la renuencia de sus colegas a controlarlo hace años? Sterling no es el único dueño de un equipo que da una mala imagen.

 

Y hay un precedente: Marge Schott, que fue dueña de los Rojos de Cincinnati, fue suspendida dos veces en los 90 por elogiar al Partido Nazi.

 

Los residentes del Sur de la Florida deben sentirse orgullosos de los jugadores del Miami Heat que, dirigidos por LeBron James, denunciaron a Sterling y apoyaron visiblemente a los Clippers. El equipo merece un elogio por reconocer un momento crucial en un tema que va más allá de la cancha de baloncesto.

 

Vergüenza para la sección de Los Angeles de la NAACP, que iba a homenajear a Sterling con un segundo premio al Logro de Una Vida. ¿En qué estaban pensando? No hay duda de que las donaciones financieras de Sterling al grupo tuvieron algo que ver.

 

Aunque Silver actuó con rapidez y decisión, la controversia ha puesto la conducta personal de los dueños de los equipos bajo la lupa. Los jugadores dicen que tienen que seguir reglas de conducta fuera del terreno. ¿Y por qué no los dueños?

 

Hace diez años, una historia basada en una conversación grabada en secreto entre un hombre rico y poderoso y su joven amante no habría salido a la luz.

 

Lo que Sterling dijo fue despreciable; no obstante, probablemente supuso que sus comentarios se mantendrían en privado. Pero así funciona la prensa hoy.

 

Después que se anunció la suspensión de Sterling, los Clippers emitieron una declaración con las palabras: “Ahora empieza el proceso de curación…”

 

Eso esperamos.

 

Editorial de El Nuevo Herald

 

 

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