Maduro ha hecho lo imposible para evitar el revocatorio. A las normas adicionales para alargar y entorpecer el proceso revocatorio se le agregó la acción directa de gobernadores y colectivos armados que, como el caso de Macarao, la agresión a firmantes fue directa con bombas lacrimógenas incluidas. El secuestro de autobuses, detención y proceso judicial contra jóvenes activistas que ayudaban a movilizar a la gente y hasta cierre de vías no pudieron contener la decisión de la gente de ir a validar las firmas.
Hasta el momento de escribir esta nota (jueves) solo faltan tres estados por completar la cuota necesaria con un número de menor de 10% de firmas requeridas. Pero como en Nueva Esparta, Carabobo y Aragua las acciones de colectivos y autoridades militares contra la población firmante arreciaron en los últimos tres días.
De ello solo se puede deducir el terror que tiene la cúpula gobernante a enfrentarse a una consulta popular y cómo todas las diligencias que hicieron a espaldas de la población para buscar una negociación utilizando a figuras internacionales fracasaron. Esas negociaciones arropadas con un manto de “diálogo” estaban destinadas a frenar el proceso revocatorio. Pero tras el mensaje de diálogo estaba siempre presente la excesiva represión militar contra las protestas, la crisis humanitaria, las ilegales actuaciones del CNE las detenciones arbitrarias y ahora la complicidad de gobernadores y GNB para impedir que la validación se hiciera efectiva en todos los estados del país, cuya norma también fue un agregado de última hora las rectoras del CNE.
En medio de esta turbulencia sale una declaración del ex alcalde Juan Barreto y quien fuera muy cercano a Hugo Chávez, señalando que tras de estos torbellinos que intentaron anular el proceso revocatorio se gestaba una negociación de la renuncia de Nicolás Maduro.
El argumento más importante de esa negociación es, según Barreto, “evitar la desaparición del chavismo”.
Sea cierta o no la información que emite el ex alcalde, no es descabellado que eso se esté manejando en el PSUV ya que un revocatorio con un posible 70 a 80 por ciento a favor de revocarlo sería un muerte asegurada para ese movimiento izquierdista que llevó al país a la destrucción.
Imágenes con activistas de base del chavismo con el rostro de Chávez tatuadas en el cuerpo firmando con convicción y hasta enfermos terminales que fueron hasta en camilla a validar, deben haber sido episodios ocultados a Maduro para que no sufriera una descompensación.
Como lo expresó hasta Jose Luis Zapatero en la OEA, el chavismo aún no asimila que es minoría.
Una renuncia a tiempo y llamado a elecciones podría ser una salida digna para el chavismo a la vez de presentar en un nuevo proceso electoral un nuevo equipo de dirigentes con propuestas sensatas orientadas a respetar la autonomía de poderes y la libertad económica entre otras cosas
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Adicionalmente está encima la elección de gobernadores en las que si el chavismo no presenta un rostro renovado, lo cual a estas alturas es tarea difícil, desparecerán igualmente de las gobernaciones.
La única posibilidad de que ese cambio no ocurra es que el chavismo en su totalidad se embarque en un golpe de facto. Pero para ello es necesario el respaldo de la FANB, lo cual no se vislumbra como factible.
De manera que el cambio es inevitable.











