EL ATAQUE INCLEMENTE
marzo 2, 2013 1:03 pm

No es que el gobierno haya devaluado. La devaluación se veía venir y bastaba ver la brecha entre el dólar oficial y el otro, el de la vida real. Diferencia que sobrevive a la devaluación y le echa en cara sus premisas irreales.

El gobierno, claro, la negaba.

 

Los informes del Banco Central, las estadísticas del INE, las declaraciones de los funcionarios y la propaganda esa que bombardean sin descanso decían que vivíamos en una economía privilegiada de bonanza y estabilidad. Mentira. Pero con pasmosa tranquilidad, los mismos que sostenían tal fantasía, ahora nos dicen que con las medidas adoptadas todo está corregido, que nos han salvado de su propia impericia.

 

Ahí están las cuñas de la Ley Resorte, como si nada. Pintando un paisaje bonito que no aguanta la más somera verificación. Plata de todos gastada en mentirnos a todos.

 

El Vicepresidente Ejecutivo, el mismo que asegura haber hablado cinco horas (¡cinco horas, qué desconsideración!) con el Presidente de la República mientras otro ministro informa que se mantiene la deficiencia respiratoria, diagnostica que lo que le ha pasado al bolívar es que ha sido objeto del “inclemente ataque de la especulación”.

 

La verdad, como cabe suponer dado el vocero, es muy distinta. La verdad es que el “ataque inclemente” contra la moneda ha venido del gasto público irresponsable que subió como la espuma el año pasado porque había elecciones, también del endeudamiento sin freno y de la inflación que es la más alta de América Latina y una de las mayores del planeta entero.

 

 

El “ataque inclemente” ha sido la emboscada tendida por la incompetencia y la fantasía ideológica del ministro de finanzas y el titular del Banco Central, los titulares de las carteras económicas a las que cambian el nombre por capricho, como si cambiándoles el nombre las hicieran más eficaces y el Vicepresidente.

 

Porque la moneda no se devaluó un día porque cómo se hace, tú sabes, de repente y tal. Perdió valor por las políticas y las medidas equivocadas decididas y aplicadas desde el gobierno de la República.

 

 

Y ese “ataque inclemente” ¿Contra quién ha sido? ¿Dónde está la víctima de ese ensañamiento tenaz? No ha sido el “imperio” tan denostado ni la “oligarquía” mil veces acusada. La víctima ha sido el pueblo trabajador y consumidor, que vive de un salario que se disuelve.

 

Ese pueblo paga la cuenta de los errores de los que mandan. De quienes han tomado las decisiones y de quienes no han tenido los pantalones para decir mire, eso no va a funcionar porque nunca ha funcionado en ninguna parte.

 

 

Han recibido la mayor cantidad de dólares por ingreso petrolero que recuerde la historia nacional, más que cualquier gobierno y más que varios gobiernos juntos.

 

Han inventado planes, proyectos y operativos y los han anunciado como quien anuncia la llegada del hombre a la luna o el descubrimiento de la cura contra el Sida. Han creado ministerios y bancos, empresas del estado y bancos, institutos autónomos y bancos, servicios autónomos y bancos, superintendencias y bancos.

 

Los bancos los quiebran y los vuelven a rellenar con plata de todos. Han dictado todas las leyes que han querido porque la Asamblea los ha habilitado. Han decretado para adelante y para atrás. Han controlado el cambio de la moneda y devaluado varias veces. Han controlado los precios que sin embargo crecen. Han expropiado sin pagar.

 

Han permitido y protegido las invasiones. Han dicho todos los discursos y algunos más. Han acusado, amenazado, acosado. Han ignorado a los gremios empresariales y también a los sindicatos, a los que han dividido y debilitado con el paralelismo. Y ¿Cuál es el resultado?

 

Ese ha sido, ese y no otro, el ataque inclemente contra el bolívar que irónicamente dijeron que fortalecerían. Y la propaganda insiste en las mismas mentiras, como si nada. Mientras tanto, el pueblo paga.

Ramón Guillermo Aveledo