EEUU: ¿Para qué invadir?

Pensando en el Panteón Nacional

EEUU: ¿Para qué invadir?

No es petróleo. No es el oro. Las dos cosas las consigue el imperio de la propia Venezuela y a buen precio. Venezuela sigue vendiendo más de 700 mil barriles diarios a empresas petroleras venezolanas o estadounidenses a un precio justo internacional que no llega a 50 dólares por barril. Si es por el oro, justo ahora están entregando en garantía un buen lote del preciado mineral a cambio de 1.500 millones de dólares en operación realizada en Wall Street, en el mero centro del corazón de capitalismo salvaje. Y si de las mises se trata, pues las chicas están más tiempo en el imperio que aquí. Igual las ven por televisión cada vez que quieren.

 

 

Nada de eso. La verdad está en un informe del Servicio Secreto del Cooperante Internacional, el cual arroja resultados realmente sorprendentes de por qué Estados Unidos está empeñado en invadir a Venezuela, según declara a gritos a cada rato el gobierno. El documento, trabajado especialmente durante los dos últimos años, deja claro las motivaciones del imperio para apoderarse del país donde se desarrolla la revolución que salvará al mundo, con la misma fórmula con que está salvando al bolívar fuerte. Veamos qué dice el papel ultra secreto:

 

 

Primero. Estados Unidos necesita meterle mano urgentemente a los planes, proyectos y diseños de la Gran Misión Vivienda Venezuela. El imperio tiene serios problemas en materia de construcción de soluciones habitacionales.

 

 

Segundo. El imperio necesita con prioridad copiar el plan de abastecimiento de alimentos, bienes y servicios que ideó la revolución bolivariana para alcanzar una cosa que ellos llaman «el mayor grado de felicidad posible para el pueblo».

 

 

Tercero. Se dice que en Valencia la cúpula de la revolución tiene escondido el plan maestro de ensamblaje de vehículos. Estados Unidos no puede permitirse que le quiten el liderazgo en esa materia. Ya Japón los tiene locos. Apenas entren por Macuto, directo a Carabobo.

 

 

Cuarto. El dólar está tambaleando desde hace varios años. Eso lo sabe hasta el más lerdo de los economistas. Una de las misiones de los marines invasores es tomar por asalto el Banco Central de Venezuela y llevarse el proyecto del Bolívar Fuerte de Chávez para que la Reserva Federal sepa lo qué es bueno.

 

 

Quinto. Estados y ciudades muy peligrosas como Detroit son la evidencia de que el gobierno de Estados Unidos no puede con la delincuencia. Está derrotado. De allí que entre otros objetivos de la invasión de los marines está sacar como sea cualquiera de los 23 planes de seguridad ciudadana que han lanzado los revolucionarios en estos 16 años. No importa si es el de los cuadrantes o el del patrullaje inteligente. Cualquiera de esas genialidades socialistas le hará un gran bien a los ciudadanos norteamericanos, quienes ya ni salen a las calles por temor al crimen, al secuestro o a que le quiten el celular mientras caminan con su mascota. Hasta por razones humanitarias el chavismo podría donar la totalidad de los planes de seguridad a la ONU en beneficio de toda la humanidad.

 

 

Sexto. Se sabe que el imperio se llevará como prisioneros de guerra a varios de los más brillantes funcionarios eternos del proceso revolucionario bolivariano. Necesitan ministros de economía, ministros de comunicación, ministros de precios justos, ministros de bachaqueo, ministros de televisión social, ministros de importación de pellejos y felicidad suprema.

 

 

Es que a esa gente le hace falta de todo. Sigan con ese capitalismo salvaje. Ahora arrastran las consecuencias.

 

 

erojas@eluniversal.com / Twitter: @ejrl

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