Algún observador agudo se preguntará cuán decepcionados deben estar los copeyanos por no tener diputados en la Asamblea Nacional. La verdad es que para cualquier socialcristiano cabal el problema no es que Copei se quedó sin diputados, sino que Venezuela se está quedando sin Poder Legislativo. Hoy todos constatamos cómo la crisis institucional y la deslegitimación de nuestra democracia ha llegado hasta las más altas esferas del Poder Público, corrompiendo a su paso la totalidad de las estructuras que hacen posible nuestro Estado de Derecho.
Sin embargo, la actual coyuntura en la que se encuentra el partido socialcristiano Copei, al margen de la alianza opositora y sin haber participado con candidatos independientes en el último proceso electoral, lo pone en una encrucijada histórica: o se legaliza o muere. Quienes somos deudores de una tradición política que abrió a los venezolanos una alternativa real a cualquier tipo de socialismo, democrático o no, no podemos dejar que el niño se nos muera en brazos. La desjudicialización de Copei, producto de su grave crisis institucional, encuentra una motivación formidable capaz de unirnos pasando por alto diferencias y descréditos del pasado: la absoluta e imperante necesidad de existir, porque hay un pueblo que reclama una alternativa demócrata-cristiana para Venezuela. Somos servidores de esa doctrina y de esos principios de acción política.
La Democracia Cristiana lleva en su germen la capacidad de superar, con el menor trauma posible, las peores crisis socioeconómicas y morales que han sufrido naciones durante el siglo XX. Sus ideales, inspirados en la Doctrina Social de la Iglesia, cuando son pregonados con palabras y obras, en el discurso y en las acciones de sus líderes, contribuyen al crecimiento armónico y sostenido, justo y equitativo, pacífico y transparente, de la comunidad humana. Pero para ello el movimiento socialcristiano de Venezuela debe refundarse: como un retoño joven que brota de repente del árbol enfermo, aprovechando las raíces para nutrirse y crecer con mayor velocidad. Así debe pasar con Copei. La legalización es nuestra oportunidad y debemos aprovecharla con la misma vehemencia con la que nos hemos comprometido con la vía electoral para que haya un cambio de Gobierno.
@mercedesmalave
mmmalave@gmail.com











