La trama llegó a las cabezas más relevantes del poder, incluyendo a familiares y descendientes directos de lo más exclusivo de la cúpula chavista.
Sobre la fortuna de Alejandro Andrade se viene conociendo desde por lo menos 2007 cuando fue nombrado Tesorero Nacional, un cargo que ha hecho multimillonarios a todos los revolucionarios que han pasado por ese privilegiado cargo
Andrade, como muchos otros militares que participaron en el golpe de 4 de febrero, herederos del juramento bajo el “Samán de Guere”, en lugar de dar descanso a sus brazos hasta ver la patria libre, luego de esclavizarla, el descanso lo asumieron en la cuna del capitalismo mundial, después de desfalcar a la nación.
Es así que algunos de ellos, luego de ser guarda espalda del líder eterno, enfermera, jugador de chapitas o el que cubría las ausencias repentinas del jefe, en pocos años pasaron a figurar en las listas de cuentas mil millonarias, en Andorra, en Suiza o en los paraísos fiscales del Caribes y hasta figuar en el ranking de magnates de la revista Fortune.
Desde antes de que se conociera la enfermedad de Hugo Chávez, ya muchos de esos escándalos comenzaban a ventilarse en Estados Unidos, en Centro América y en Europa.
Más tarde, con la enfermedad y la muerte del jefe de la revolución, la corrupción se hizo más abierta, la ostentación de la opulencia se hizo más evidente y los diversos focos de corrupción con sus respectivas cabezas, se hizo difícil de ocultar.
La trama llegó a las cabezas más relevantes del poder, incluyendo a familiares y descendientes directos de lo más exclusivo de la cúpula chavista. Una cúpula a la que ya no le cabía el término “podrida” sembrado por Chávez en sus inicios, sino todo lo contrario, una cúpula fastuosa y deslumbrante.
Una característica de esos nuevos magnates, hijos de la revolución que se han ubicado en las principales capitales de la democracia mundial, es que el conocimiento de sus fortunas que sobre pasan los mil millones de dólares, partieron de investigaciones desde esos países por lavado de dinero.
Las andanzas de esos personajes fueron conocidas por procesos desde el Departamento de Estado a través del Financial Crimes Enforcement Network (FinCen), las autoridades financieras de Europa (DPA) y Estados Unidos, o filtraciones periodísticas como las de los Papeles de Panamá y Lista Falcieni de la banca suiza.
Es ahora que las autoridades venezolanas, solicitan la extradición de algunos de ellos como el caso del guarda espalda, Alejandro Andrade o la enfermera, Claudia Díaz. Sin embargo permanecen bajo la alfombra los vínculos locales y los altos funcionarios, algunos en funciones todavía, que hicieron posible las diversas operaciones con dólares preferenciales, negocios con sobre precio, sobornos o importaciones fraudulentas que llevaron a la quiebra a las principales industrias estatales del país.
Esas historias han quedado registradas tanto en las diversas investigaciones internacionales, como el libro de periodistas, reportajes e investigaciones de revistas especializadas en corrupción y lavado de dinero.
Por ello que la revolución socialista venezolana quedará eternamente vinculada a los escándalos de corrupción más impactante que se hayan registrado en los últimos 50 años en el continente.
Francisco Olivares
@folivares10











