¿Con anestesia?

¿Con anestesia?

La relación histórica entre percepción de crisis y popularidad del Presidente es inversa

 

Por qué si el Gobierno sabía desde el principio que el modelo de control había fracasado y que era indispensable aplicar mecanismos de ajuste decidió hacerse el muertico y esperó que la crisis se desatara?

 

Hay muchas teorías para explicar este fenómeno, que van desde que el Gobierno es comunista y solo espera que la crisis destruya las empresas privadas; las que consideran que es más bien un tema de miedo a los costos políticos de adoptar medidas antipopulares en momentos en que su imagen se encuentra comprometida; los que creen que es un tema de conflictos internos que ha paralizado al Gobierno en su toma de decisiones y hasta algunos pensadores que justifican el tema basados en el argumento de que el gobierno está conformado una partida de incapaces. Les tengo también quienes se inclinan por todas las anteriores.

 

Pero no vine a decirles lo que pienso personalmente sobre este tema sino a compartir el resultado político de no abordar las medidas de ajuste, sea cual sea la razón que lo motiva. El 80% de la gente cree que la situación del país es mala o muy mala en el mes de julio.

 

La relación histórica entre la percepción de crisis y la popularidad del Presidente es inversa, por lo que no es sorpresa que debilite su conexión popular. Y no cabe duda que él lo sabe.

 

Con la crisis en su clímax y sin posibilidades de escurrir más el bulto, la pregunta es si Maduro se decantará finalmente por aplicar los ajustes que ha anunciado, sin implementar, prácticamente desde su llegada a la Presidencia (ajuste de tasa, unificación cambiaria, aumento del precio de la gasolina, reforma fiscal, reducción del gasto, negociación con el sector privado) o si el debilitamiento en su popularidad lo llevará más bien por la ruta de la radicalización del modelo marxista, intentando «evitar» el colapso con incremento de importaciones públicas, tomando importantes factores de producción privados, desconociendo la deuda interna con el sector empresarial y haciendo uso de la represión económica.

 

Esa sería la comunización del país, que tanto han temido sus críticos más severos y representaría una ruta que, cómo la historia nos muestra, tiene impactos desastrosos sobre la economía, la política y la sociedad, pero podría funcionarle políticamente en el muy corto plazo.

 

Es imposible saber a ciencia cierta por dónde caminará este tema, pero compartimos con usted el escenario que percibimos más probable.

 

Si consideramos que Maduro ha coqueteado públicamente con el ajuste y que los anuncios recientes de Ramírez apuntan a la aplicación de medidas de dirección racional, pero entendemos también el temor que tienen de aplicar un programa (que en mi opinión es la única vía efectiva, pero será sin duda costosa), mi impresión es que el Gobierno se irá por un ajuste gradual, con medidas parciales en materia cambiaria, monetaria y fiscal.

 

Podríamos ver el anuncio de fusión de algunas de las tasas de cambio oficiales con devaluación moderada pero sin liberación del mercado. Es probable un aumento del precio de la gasolina, pero lejos de los precios internacionales e incluso difícilmente con cobertura total de los costos de producción. Se ejecutarán algunas negociaciones con privados y se concretarán acuerdos de pago con cronogramas de tiempo, pero con garantía de suministro presente de divisas para lograr reabastecimiento del país.

 

Es decir, el Gobierno usará mejores medicinas para la enfermedad. El problema es que cuando el mal es crítico, es inevitable la operación y sus costos asociados. No se puede poner anestesia para operar por cuotas, sino para reducir el dolor del shock, como parece plantearse el régimen. De esto hablaremos la próxima semana.

 

@luisvicenteleon

 Luisvleon@gmail.com

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