“Centrismo” Económico, Opción o Necesidad

“Centrismo” Económico, Opción o Necesidad

 

Por siempre, definirse como centrista en cualquier actividad del comportamiento humano ha tenido connotaciones de cobardía o hipocresía, desde el pronosticador de un partido de fútbol que aventura un empate, hasta partidos políticos que se autodefinen de “centro” para congraciarse con un mayor espectro electoral….. agua tibia.

 

 

 

Probablemente una de las disciplinas que se ha mantenido más alejada de esta posición aparentemente acomodaticia del centro, ha sido la economía; por lo general las posiciones dominantes han sido las extremas, con poco espacio para el compromiso; de la ortodoxia clásica dominante desde el siglo XVI hasta mediados de la década de 1930, a la revolución keynesiana prevalente hasta la década de 1970 y la contrarrevolución neo-clásica que se impuso durante las últimas tres décadas.

 

 

 

Paralelamente al resurgimiento de las políticas de mercado y la creciente globalización, y como lógica respuesta a sus fallos y las desigualdades generadas, en algunos países de la periferia, movimientos políticos de corte nacionalista, o más precisamente populista, ocuparon espacios en donde la dialéctica reaccionaria en contra del liberalismo y de los mercados constituye su propuesta básica en el campo económico. Es así como vemos que en continentes como el nuestro conviven de forma simultanea sistemas de marcado corte liberal, como Chile y Colombia, con regímenes de orientación estatista, pseudo- marxista (con diferentes grados de intensidad), como de Venezuela, Bolivia; Ecuador, Bolivia y en menor grado Argentina.

 

 

 

Pero no para ahí, aun dentro de las economías más desarrolladas el modelo económico está en serio cuestionamiento, aun cuando no afecte el status político de forma significativa. Es indudable que la desigualdad en las economías poderosas se ha incrementado de forma alarmante; el que el 1% de la población de USA posea el mas de 33% de la riqueza del país el 20% del ingreso y que haya sido el beneficiario de 121% del crecimiento en el ingreso de la “recuperación” entre 2009 y 2011, es un claro indicador del deterioro en la igualdad y que la mayoría del país todavía están en recesión.

 

 

 

Tenemos que concluir por tanto, que los mercados no han funcionado como sus defensores predican, se suponía que fueran un factor de estabilidad y la crisis de 2008 demostró que no solo no lo son, sino que sus consecuencias pueden ser devastadoras, la banca tomo decisiones que, si el gobierno no hubiese acudido al rescate, hubiesen acabado con la economía no solo americana, sino mundial, de forma irremediable.

 

 

 

En el otro lado del espectro tenemos las economías “revolucionarias”, en donde el precepto fundamental de ataque a los mercados mediante la imposición de controles de precio, convertibilidad y en la propiedad privada de los medios de producción, han generado empobrecimientos generales, reduciendo significativamente el estado de bienestar de esos países

 

 

 

Las posiciones extremas en pleno apogeoVeamos a la “derecha”. Los defensores a ultranza del mercado han supeditado su defensa en conceptos como autorregulación, información perfecta y economía de goteo (trickle down). Estos no son conceptos nuevos, de hecho sus orígenes se remontan a Ricardo, Smith y otros padres de la economía; en pocas palabras esto significa que los agentes económicos poseen toda la información relevante para la toma de sus decisiones, que esa información evita los posibles “ abusos de mercado” y que como los mercados no pueden “ abusar” no necesitan regulación, sino la propia y que los beneficios de tales mercados se permean a la sociedad en su conjunto y como consecuencia, el estado no debe intervenir ni por activa ni por pasiva, ya que lo único que podría lograr es impedir el correcto funcionamiento de la economía…..

 

 

 

Competencia Perfecta

 

Si algo hemos aprendido es que la información no solo no es perfecta, es asimétrica, Stiglitz ha trabajado extensamente el tema y de hecho le valió el Premio Nobel en 2001, es evidente que la información no está gratuitamente y totalmente disponible a todos, algunos agentes poseen más y la ocultan o no la hacen disponible a contrapartes, o es que ¿asumimos que los tenedores de CDO’s en 2008 sabían que los bancos habían cubierto su potenciales perdidas con debt swaps? Por otra parte, la globalización delos mercados ha generado que la asimetría en la información se extienda más allá de las fronteras de los países, multiplicando sus efectos, acelerando los mecanismos de transmisión, como hemos observado durante la crisis actual. El reconocimiento de la existencia de información asimétrica ha revitalizado la popularidad de conceptos como selección adversa o riesgo moral, que definen los efectos e sobre los agentes económicos de tales asimetrías, conceptos estos que si bien se remontan a Smith, o más recientemente a Arrow, son los trabajos de Stiglitz , Akerlof y Spence, los que los han vuelto a poner en la palestra.

 

 

 

La asimetría de información no solo se restringe a contrapartes, la sufren diferentes miembros de la misma parte, el tamaño, disponibilidad de recursos, y calidad de información es muy variado dentro de agentes en un mismo mercado, por ejemplo no todos los bancos de inversión o bancos hipotecarios pueden afrontar el mercado de la misma forma, esto impide que la autorregulación se suceda de forma exitosa, al tratar los agentes de emplear cualquier método diferencial que garantice su subsistencia en el mercado.

 

 

 

Por último, el goteo de beneficios a la sociedad por parte de los mercados es, en el mejor de los caso, una expectativa no cumplida, de hecho, la evidencia empírica la niega consistentemente, la permeabilidad social a los beneficios del mercado es limitada, en especial en épocas difíciles, la redistribución y sus mecanismos apartan seguir siendo una necesidad dentro de la economía.

 

 

La reivindicación. A estas alturas el lector puede pensar que somos acérrimos enemigos del mercado; nada más lejos de la verdad; los mercados siguen siendo la forma más eficiente de organización de la actividad económica de una sociedad, no hay duda al respecto, y de hecho la evidencia demuestra que los mercados se encuentran en el corazón de las economías exitosas.

 

 

Lo mismo sucede con la globalización y el comercio internacional; el desarrollo de la globalización económica es beneficiosa para el mundo en su totalidad, desafortunadamente las políticas se han rezagado e incluso organismos como el Banco Mundial y el FMI que favorecen el comercio global, establecen políticas que limitan la capacidad de países en la toma de decisiones lo que reduce los beneficios de la globalización, de la misma forma como algunos países implementan políticas internas que los alejan de la obtención de tales beneficios. La globalización de las políticas necesita alcanzar a la globalización económica, y de nuevo la actuación de los gobiernos, reguladores e instituciones multilaterales es fundamental.

 

 

 

En el otro lado del espectro tenemos a las economías revolucionarias, populistas, nacionalistas, centralizadas de extrema izquierda o extrema derecha (los extremos se juntan), en donde el precepto básico es un estado extremadamente fuerte y controlador; en el ámbito económico tal fortaleza se manifiesta en un control agobiante sobre la actividad económica, activo o pasivo, mediante la propiedad directa de los medios de producción o mediante la imposición artificial de controles que distorsionan los mercados, bajo la bandera de la protección de los menos favorecidos , el interés común y los valores patrios.

 

 

 

La evidencia nos muestra que en estos países, aun en aquellos en donde la abundancia de algún recurso natural garantiza una renta nacional importante, los mecanismos de transmisión económica no funcionan, de hecho tanto los individuos como los países en si se empobrecen: aun cuando las intenciones sean honestas no se puede repartir lo que no se tiene, el concepto de la redistribución de la riqueza está sujeta a que exista riqueza y el hecho es que países como Venezuela o Argentina se han empobrecido, sus aparatos productivos se han deteriorado significativamente y paradójicamente la consigna anti colonialista se ha traducido en una dependencia exterior, vía capitales o bienes y servicios más colonial que nunca. La mayoría de estos países no ha llegado ahí de gratis, es el proceso de contestación a regímenes anteriores que n el campo económico están marcados por políticas neo-clásicas; pero no es de ninguna manera justo, demonizar a os economistas liberales de los males de tales países, en ninguno de ellos las políticas neoclásicas fueron implementadas verdaderamente, se utilizaron como un marco de referencia para la implementación de sistemas de conveniencia para la clase dirigente y en aquellos casos en que genuinamente se trató de implementar, no existió el peso político requerido para poderlo llevar a cabo (Venezuela 1989).

 

 

 

En cualquier caso, si los mercados defraudaron a esos países, como lo han hecho en las economías desarrolladas, la culpa no es de los mercados, ya sabemos que no siempre funcionan por si solos, la “mano invisible” necesita un brazo que la guie en ciertas ocasiones y si no actúa como queremos, la amputación no es la solución.

 

 

 

El resultado en estas economías es evidente, no por nada en un tiempo en que la inflación dejo de ser una preocupación mundial, son los países en donde el gobierno se erige como agente económico fundamental donde las presiones de precios son más agudas, los que se autodenominan “gobiernos del pueblo” le han cargado a ese pueblo el impuesto más duro, la inflación.El panorama global actual, con una crisis económica que alcanza un lustro, con países retrocediendo en su proceso de desarrollo de forma evidente y en donde la salud económica mundial se sostiene en base a la actuación de inusuales actores, no exentos de serias contradicciones económicas internas, como China, Brasil o India, apunta a la incredulidad y al rechazo de las escuelas económicas.

 

 

 

Si bien la desconfianza es más que justificada, no son las escuelas las que han fallado, son los modelos que se han derivado de ellas, signados por la ortodoxia y el extremismo de los planteamientos y abandonando algo tan simple pero esclarecedor como el sentido común.

 

 

 

Aquí el “centro” una posición mantenida por muchos economistas implícita o explícitamente, con ilustres defensores como Samuelson y a veces etiquetado con otro nombres como la nueva macroeconomía. Pero en resumen consiste en acercar posiciones entre las escuelas, abandonar el extremismo de posiciones como los suply siders o los nuevos keynesianos y recuperar el espíritu de la más pura síntesis neoclásica. Los mercado funcionan, son eficientes, pero necesitan control y regulación, las fallas d mercado no son la excepción, tienden a ser la regla, las regulaciones no son más que un marco de referencia para la actuación de los agentes en el mercado, si así lo cumplen el gobierno no será mas que u mecanismo de persuasión contra los abusos.. El gobierno por su parte debe ser activo, pero no interfiriendo con los mercados, debe ser activo en la promoción de los mismos, en la creación de oportunidades para que más participen de ellos, en promover que la riqueza sea mejor repartida sin que eso implique que actúe como un gran hermano repartiéndola a su voluntad.

 

 

 

Nada de esto es nuevo u original, lo que si es una novedad es que el centrismo siempre fue una opción para las economías y como tal rechazada por los defensores de la ortodoxia de uno y otro bando; pues bien los hechos nos están golpeando en la cara, lo que antes era una sucesión de una escuela por otra a causa de los fracaso de la que prevalecía en su momento para explicar los fenómenos económicos que se presentaban, se ha convertido en el fracaso simultaneo de las dos escuelas de pensamiento, las fallas de cada una se han manifestado al mismo tiempo y con igual intensidad, por lo que, si queremos volver a disfrutar de periodos largos de relativa estabilidad y progreso, el mundo requiere del centrismo, requiere de mercados fuertes y gobiernos activos de reconocer cuando el crecimiento es mas importante que el déficit controlado y de cuando es necesario poner las cuentas en orden y hacer sacrificios; no es fácil, las ortodoxias están bien posicionadas aun en épocas de incredulidad, por otra parte no es fácil para el hombre económico acostumbrarse a la idea que la frugalidad es buena cuando las cosa están bien y no en épocas difíciles, que los sacrificios se hacen cuando la situación es buena… no es fácil pero necesario.

 

 

 

 

Ali Cárdenas M

 

@EconomikaToday

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