Armas contra ciudadanos
mayo 25, 2013 9:22 am

La devoción hacia las prendas militares es una afición muy arraigada en el izquierdista. Gorras militares, chaquetas, soles y estrellas componen la iconografía en escenas banales que a nadie interesa pero cargadas de un mensaje trascendental para la troika política. La idea de la batalla está siempre presente en las ideologizadas mentes, cuyo sueño más apreciado es protagonizar una gesta heroica, que aunque nunca ocurre, suele ser advertida como un suceso eminente.

 

Ataviados con tales símbolos aparecen Maduro, Diosdado, Molero y Rangel entre abrazos y risas fraternales en el contexto de un evento, que asumen de primerísima importancia, como lo es lanzar un misil Otomat MK2. Aunque nadie sabe para qué o contra quién, o cuáles son los beneficios prácticos del suceso, el evento sirve para calmar las especulaciones que se desprenden de la grabación de Mario Silva en la que revela la guerra de poderes que se ha desatado tras la muerte de Hugo Chávez.

 

En paralelo, el mundo real sin embargo se mueve en otro sentido. El suceso más importante de los venezolanos ha sido la aparición momentánea de papel higiénico, que ha obligado a la población a correr hacia los abastos. “Discusiones y arrebatos” acompañan las horas de cola y el logro del objetivo no repara en clase social, raza o condición económica. Podría decirse que el socialismo del siglo XXI finalmente ha logrado igualar a la población.

 

Aunque el mismo Mario Silva, ícono mediático de la era de Chávez, asegura que la grabación difundida es un montaje, dentro del chavismo más de uno confiesa en la intimidad sus propias experiencias con los distintos actores que se han repartido los contratos y las comisiones millonarias, mientras que la puesta en escena de la Orchila envía el mensaje, según el cual, la unidad debe estar por encima, incluso, de la corrupción.

 

Ante una elección cerrada en la que seguirá en duda la legitimidad de Maduro, cerrar filas con la fuerza militar resulta fundamental. A la pérdida de la popularidad del gobierno le toca hablar al poder armado. De allí que Maduro va más allá y ordena la conformación de dos millones de “obreros y obreras armados”. ¿Para qué, contra quién, a qué costo? Volvemos a preguntar.

 

La respuesta parece estar en la calle cuando académicos, estudiantes obreros y empleados universitarios, quienes ven perder su institución, sus carreras, la investigación científica y se dirigen a dialogar con las autoridades, son recibidos y agredidos por grupos violentos. Esos que Mario Silva llama “La Tropa”. Unos esgrimen las armas y otros defienden sus instituciones sentenciadas a muerte.

 

Twitter: folivares10

 

 

Fuente: EU

Por Francisco Olivares