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La democracia está en peligro

Posted on: julio 23rd, 2024 by Super Confirmado No Comments

 

Alguien ha dicho que estas no son unas elecciones cualquiera, principalmente, porque la propuesta opositora a este gobierno se centra en la tesis de cambiar el modelo económico y político que nos llevó al desastre, pero también se ha dicho que es un enfrentamiento entre un régimen no democrático y quienes han cultivado la defensa de la democracia. Ciertamente, no es este un evento electoral similar a los que hemos realizado antes y, mucho menos, uno similar al que experimentan otros países donde existen sistemas y regímenes democráticos que permiten legitimar al liderazgo político en unas elecciones aceptadas y concurridas por todos y, donde, por una parte, el poder electoral actúa de manera independiente y, por la otra, los oponentes se enfrentan en condiciones relativamente iguales.

 

El tema del que nos ocupamos en esta nota va en la dirección de pregonar que, en realidad lo que está en juego es la democracia misma, esa forma de gobierno que, como bien indica Sartori: 1

 

“Es más, en sí misma, es la mejor máquina que se ha inventado nunca para permitir al hombre ser libre, y no estar sometido a la voluntad arbitraria y tiránica de otros hombres. Construir esta máquina nos ha llevado casi dos mil años. Intentemos no perderla.”

 

Tal vez, con esa percepción dramática de quien le ha dedicado años de estudio se pregunta, al igual que nosotros ahora en Venezuela:

 

«¿La democracia está en peligro? Me temo que tengo que responder que, a largo plazo, sí.”

 

“La democracia es una ́gran generosidad ́, porque para la gestión y la creación de la buena ciudad confía en sus ciudadanos. Pero los estudios sobre la opinión pública ponen en evidencia que esos ciudadanos lo son poco, dado que a menudo carecen de interés, que ni siquiera van a votar, que no están mínimamente informados. Por tanto, decir que la democracia es una gran generosidad subraya que la democracia siempre está potencialmente en peligro.”

 

1 SARTORI Giovanni. (2009) LECCION 30: Por desgracia, he terminado. En: LA DEMOCRACIA EN 30 LECCIONES. Editorial Taurus. Pp 143-144.

Ahora bien, observen ustedes esta magnífica distinción que realiza, distinción que nos ayuda, ahora en Venezuela a encontrar buenas razones y actores apropiados para evitar que la “democracia esté en peligro” Dice Sartori:

 

“Sin embargo, tenemos que distinguir entre la máquina y los maquinistas. Los maquinistas son ciudadanos, y no son nada del otro mundo. Pero la máquina es buena… Intentemos no perderla.”

 

La “máquina y los maquinistas”

Obviamente, están en primera fila los partidos políticos, hasta ahora sus principales protagonistas y defensores, tal como se ha hecho recientemente con la constitución de la Plataforma Unitaria, con la realización de las primarias que llevaron al triunfo de María Corina y esta espectacular campaña electoral que ha realizado con el apoyo de todos los partidos políticos, pero bajo la circunstancia de que “los maquinistas” han respondido también transformando aquel “ poco interés”, al que alude nuestro autor. En una verdadera avalancha de Ciudadanos que parecen ser… ¡algo de otro mundo! Desde luego, abandonaron la apatía, la falta de interés y se organizaron, como “maquina” para poder votar y elegir.

 

Una variable clave en la ecuación democrática

Sin embargo, tenemos la impresión de que a esa “maquina” le hace falta una variable decisiva: la defensa del sistema democrático por la sociedad civil organizada, esa que, por una parte sigue siendo apática, por la otra, en algunos casos se ha plegado completamente a favor del gobierno y, por último, está a la espera de los datos finales de quien será el ganador de la contienda para, entonces, revelar sus preferencias políticas.

 

Digamos que no se trata de exigirle a Gremios, Vecinos, Iglesias, Asociaciones Profesionales, Universidades, etc., que declaren a favor de uno u otro candidato. No. Se trata de una declaración categórica en favor de la Democracia exigiendo elecciones libres y competitivas, tal como lo viene pidiendo el mundo entero. Sin ese requisito, la posibilidad de sucumbir en un sistema parecido al de Cuba o Nicaragua, donde la Democracia cedió su lugar a la “servidumbre”, es altamente probable.

 

2 Ver nuestro artículo “El camino de la servidumbre”. Noviembre de 2017

 

El camino de la servidumbre

 

Hayek describe con detalle y exactitud en el “El camino de la servidumbre”2 las vivencias de una sociedad regida por el totalitarismo de Hitler y de Stalin. Quizás al ponerle ese alcance y un tono dramático queremos, precisamente, ilustrar el tamaño del riesgo que corremos como sociedad. Recordemos que la palabra tiene su origen en el concepto de “siervo”, esto es, aquel miembro de la sociedad que perdió todas sus libertades en los regímenes absolutistas más opresores de la historia humana. Siervo era aquel a quien la monarquía le impuso reglas de trabajo, a quien le confiscaron progresivamente su riqueza con el cobro de más y más impuestos. “Siervo de la gleba”. Ustedes recordaran el nombre y el apellido, cuando ambos definen una relación social de la más absoluta subordinación al poder constituido.

 

Quizás exageramos al colocar la palabra en ese dramático, repetimos, significado pero, lo que deseamos transmitir es que, a pesar de las diferencias que hay entre ese pasado y hoy día, la humanidad ha vivido momentos similares y de una profundidad semejante aunque ya no existan monarquías, ni Hitler, no Stalin pero, como bien describió Hayek, son buenos ejemplos del peligro que nos acecha, aunque hoy el poder se muestra solapado porque, como sabemos, se las ha ingeniado para desdoblarse, sonreír y esconderse detrás de las bambalinas de la Ley o de la limosna.

 

““La Democracia está en peligro” y en nuestras manos está resguardarla si queremos vivir en paz y en libertad.

 

Maxim Ross

 

Maxim Ross: Del líder y del consenso

Posted on: junio 28th, 2024 by Super Confirmado No Comments

 

Escribo estas líneas inspirado por un repaso reciente sobre la vida de Gandhi, producto de una película acerca de su gesta en la India, donde queda muy claro el liderazgo que supo ejercer y que lo llevò a alcanzar su objetivo principal: liberar a su país de los ingleses, pero revela también que no pudo lograr un consenso sobre lo que sería la India, una vez obtenida la independencia de Inglaterra, porque, si bien  su presencia y su visión fueron vitales para el destino de ese país en aquellos cruciales momentos, no pudo conseguir el consenso para evitar el deslinde de Pakistán.

 

Una lección que se puede extraer de esta experiencia es que ambas categorías, liderazgo y consenso deben fusionarse en algún grado, en un buen balance, se podría decir para que el uno apoye el otro. Aquel resultado nos hace pensar en que hay que hallar una ecuación de equilibrio significativa entre la construcción de un liderazgo sólido y persistente, basado en el uso de la intuición y del instinto, y la necesidad de un consenso fundado en una adecuada interpretación de la realidad, tal que permita identificar cuál de los dos debe privilegiarse en un determinado tiempo y oportunidad. Pero este equilibrio, es tarea nada sencilla como lo ilustra Kissinger en su conocido ensayo sobre el liderazgo”[1]

 

Liderazgo.

 

Dice el afamado político y escritor en el prólogo de su libro que las características del líder y el tiempo que le toca vivir esbozan una trayectoria que es digna de traer a colación porque de ello depende el éxito de lo que se ha propuesto. Dice Kissinger en “LOS EJES DEL LIDERAZGO”:

 

“Cualquier sociedad, con independencia de cuál sea su sistema político, se encuentra en un tránsito perpetuo entre un pasado que conforma su memoria y una visión del futuro que inspira su evolución…En ese recorrido, el liderazgo es indispensable: hay que tomar decisiones, ganarse la confianza, mantener las promesas, proponer una forma de avanzar”

 

Para luego afirmar:

 

“Los líderes piensan y actúan en la intersección de dos ejes: el primero, entre el pasado y el futuro; el segundo, entre los valores perdurables y las aspiraciones de aquellos a los que  lideran—“Es esta comprensión intuitiva de la dirección que debe seguirse la que permite a los líderes fijar objetivos y establecer una estrategia”… “Para que las estrategias inspiren a la sociedad, los líderes tienen que ser didácticos: comunicar los objetivos, mitigar las dudas y movilizar apoyos”

 

Estamos conscientes de que Kisiinger no es la única fuente a consultar sobre el tema, pero los conceptos que nos ofrece dan lo suficiente para intentar una interpretación del momento que vive nuestro país, dónde y cuándo ambas categorías, liderazgo y consenso son, no solamente necesarias, sino indispensables para encontrar una ruta sostenible y duradera a Venezuela compartida por todos los venezolanos…

 

Aquí, la “intuición”, el “análisis de la realidad”, la “intersección de los ejes pasado y futuro”, la “comunicación” y el “movilizar apoyos” conforman la nada sencilla ecuación de lo que debe intentar quien lidere un proceso de transformación como el que exige Venezuela. Su capacidad para identificar ambas “fuerzas” en el momento oportuno es clave para lograr resultados en ambos frentes.

 

Liderazgo y consenso en Venezuela

 

Algunos ejemplos nos ayudan a identificar si ese equilibrio se obtuvo en nuestro país. Rómulo Betancourt, José Antonio Páez, Carlos Andrés Pérez y Rafael Caldera nos muestran que los resultados pueden ser diferentes.

 

Liderazgo puro

 

Carlos Andrés ilustra una conducta similar al “líder puro” que se fundamenta en una conducta reiterativa. La primera, del liderazgo que le otorgan los inesperados y sorpresivos recursos que ingresaron al país en el comienzo de su primer gobierno. La figura del líder, sumada a la bonanza petrolera, se impone sin necesidad de un consenso.

 

La segunda, muy posteriormente, cuando los intentos de transformación que se experimentan a finales de los ochenta y principios de los noventa fracasan, precisamente porque interpretó que, con su solo liderazgo, bastaba para lograr aquellos objetivos. Nunca hubo ni intención, ni estrategia de consenso.

 

 

Caldera, representa bastante lo que  calificamos como “liderazgo puro”, fundado otra vez en una percepción de que su liderazgo era más que suficiente para desarrollar las tareas que se propuso para Venezuela. Siendo quien contribuyó, al igual que Betancourt, en la fundación de la democracia y el consenso político que fue el Pacto de Puntofijo, lo fue dejando de lado progresivamente para centrarse en su personal liderazgo, tanto que lo llevó a enfrentarse a las nuevas generaciones de su propio partido, COPEI, hasta que este desapareció del panorama político venezolano, al menos con la gran influencia que tuvo. No pudo, este “líder puro”, comprender la importancia del consenso a la hora de sustraer a Venezuela de la crisis en que en que estaba.

 

Chávez es, desde luego, el caso extremo de un “liderazgo puro” porque en muy buena forma suma las características de los dos primeros. De un lado, ese sentido carismático que tuvo su liderazgo y, del otro, la inmensa cantidad de recursos petroleros que sustentaron su conducta, mientras duraron, sumadas a ello una ideología y una cultura de origen militar que invocan obediencias y lealtades, hizo de su liderazgo la ruptura del consenso. El monólogo sustituyó al diálogo en Venezuela. No hubo jamás intención de consenso, al contrario el descenso fue su norma y conducta.

 

Liderazgo y consenso.

 

Betancourt, a nuestro juicio revela el caso contrario. Sin duda, fue el líder preminente de la consecución de la vía democrática después de la dictadura de Pérez Jiménez porque logró conjugar ambos roles, líder indiscutible, pero organizador, no único pero el más importante, del primer consenso político que registra Venezuela, debido a su capacidad para intuir el necesario pragmatismo y armar un consenso descansando en la captación de lo que era la Venezuela de esos tiempos. Esa que lo lleva a fundar el partido de los venezolanos, Acción Democrática, recorrer el país sumando a su visión la tarea organizativa y el programa mínimo del consenso de Punto Fijo.

 

Leoni. Reconocido quizás como el gobierno más pacífico que tuvo Venezuela, gracias principalmente a la iniciativa pacificadora frente al tema de la guerrilla, logra conducir al país con el apoyo del gobierno conocido como de “Amplia Base”, de alguna manera privilegiando el consenso sobre el liderazgo, si se nos permite la interpretación.

 

Páez, nos lleva a un ejemplo similar cuando, este supuestamente tozudo llanero, generó un gran consenso a su alrededor con la creación de la “Sociedad de Amigos de Venezuela”, con la que enfoca la reconstrucción de un país devastado por la guerra.

 

Consenso desde el liderazgo

 

Los casos mencionados pretenden evaluar la importancia de ese equilibrio en estos delicados momentos que vive el país, porque el tamaño, el calibre, la profundidad de la situación venezolana, son de tal magnitud que no podemos confiar en que uno solo de esos dos “poderes” sea capaz de resolverla. En la Venezuela de hoy ellos son indisolubles, con un rasgo especial de que el consenso debe provenir del liderazgo, si la historia que contamos ha de servirnos de algo. Estamos, entonces, hablando de un consenso que provenga, tal como fue el caso de Betancourt, del liderazgo que ha construido María Corina, que cuenta con un amplio respaldo popular y el de todos los partidos políticos democráticos, pero que, a nuestro juicio, le falta un soporte que podría garantizar un consenso de mayor amplitud y profundidad, uno con toda VENEZUELA.

UN GRAN CONSENSO POR VENEZUELA

 

Paola Alemán, en la “Gran Aldea”, hizo un llamado a construir los Acuerdos Políticos que garanticen una pacífica transición de poderes públicos, solicitud absolutamente loable para los momentos que vienen pero que, como hemos indicado, “la magnitud, el calibre y la profundidad” de la situación venezolana y la transformación que debemos enfrentar exige el concurso y el consenso de toda la Sociedad Civil Venezolana, que es la que ha sufrido todos los daños causados por el socialismo bolivariano [2]. Al igual: Ricardo Haussman nos acaba de recordar, en un reciente video, que el caso venezolano es el de una sociedad a la que “Le confiscaron sus Derechos Económicos, sus Derechos Políticos y sus Derechos Civiles” y que podría intentar reclamarlos y recuperarlos.

 

Nos permitimos, entonces, sugerir que la construcción de ese  consenso provenga del liderazgo que representa y simboliza María Corina y que se capitalice en un GRAN CONSENSO POR VENEZUELA que involucre a toda la Sociedad Civil Venezolana, representada en sus Universidades, los gremios empresariales y profesionales, las Asociaciones de Vecinos, las Comunidades Organizadas, las ONGs constituidas y aquellas instituciones que tienen el rango mayor de reunir a los venezolanos en un credo, en una religión. La suma, pues, de toda VENEZUELA.

 

[1] Kissinger, H, “ Seis estudios sobre estrategia mundial” Debate, 2023
[2][2][2][2] Momento de recordar la destrucción de nuestra capacidad productiva, de las “expropiaciones”, de la industria petrolera, del empleo, de las instituciones universitarias, de los gremios profesionales, de la educación primaria, secundaria y superior, de los sindicatos, del empresariado, de las reglas de juego democrático y ¿Qué más?

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