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El desenlace

Posted on: febrero 13th, 2019 by Laura Espinoza No Comments

¿Cómo y cuándo saldrá Maduro del poder? Es la pregunta más recurrente entre venezolanos. Ni el más escéptico opositor duda hoy del final. El asunto parece ser cuestión de tiempo y forma.

 

 

 

Maduro y Cabello vociferan amenazas y anuncian la batalla final y tierra arrasada, pero ya no asustan. Están solos, carentes de razones y vacíos de pueblo. Quizás más pendientes de sus negocios. El arco minero, las cajas de comida CLAP, la asignación de divisas, el contrabando de la gasolina, el comercio del coltán, el oro, el petróleo, y hasta la entrega de pasaportes. Todo, absolutamente todo, es un “negocio” y detrás de cada uno hay un jefe del régimen beneficiado. La verdadera esencia de esta revolución la pusieron al descubierto Carlos Tablante y Marcos Tarre con sus impecables trabajos sobre los mecanismos de la corrupción: El Estado Delincuente y El Gran Saqueo. El Estado convertido en un aparato para el enriquecimiento de la cúpula en el poder. Este impúdico festín contrasta con el hambre y miseria de millones que ya no salen a defenderles. Asqueados, han optado por abandonarles. El poco pueblo que les queda no da para llenar una calle caraqueña. La revolución se ha convertido en un burdo montaje, recurre a viejos videos para aparentar tener una fuerza que ya no tienen. El pueblo digno, se ha cansado de aguantarles.

 

 

 

Maduro y Cabello insisten en llegar hasta el final, pero ¿cuál final y con quienes? Apuestan su permanencia al cansancio de la oposición y al apoyo irrestricto de las FAN. Esta vez no pareciera que alguno de estos factores puedan darse. La crisis socioeconómica, aunada al férreo y decidido apoyo internacional alimentan la esperanza ciudadana que cada vez vingcula la superación de la crisis a la salida de Maduro. En cuanto al apoyo militar, es bien sabido que hay un creciente descontento en los cuarteles evidenciado en los más de 200 oficiales presos en los dos últimos años y en las deserciones continuas. Solo una férrea vigilancia interna impuesta por el G2 evita, por ahora, un desconocimiento masivo de Nicolás Maduro. Es previsible que en la medida que avance el plan liderado por Guaidó y la oposición, conjuntamente con la comunidad internacional, las FAN hablarán a través de otras voces. Es cuestión de tiempo. Si acaso les quedarán los mercenarios reunidos en los colectivos armados.

 

 

 

Si estuviésemos ante unos políticos con responsabilidad histórica, de esos cuya racionalidad les hace medir las consecuencias de sus decisiones, de los que entienden de correlación de fuerzas, de los que respetan las leyes, de los que asumen con responsabilidad sus errores y ven el horizonte con trascendencia, podríamos esperar una conducta diferente. Pero estamos ante los cabecillas de un Estado delincuente, es decir, ante unos malhechores, en el justo significado que la palabra supone. Un delincuente actúa conforme a una lógica diferente, prefiere la confrontación que el acuerdo razonable, percibe al adversario como un enemigo al cual hay que aniquilar, recurre a la “puñalada trapera”, no respeta acuerdos ni ley alguna y su táctica es el engaño. Para ellos, la democracia carece de significado.

 

 

 

Si los jefes del PSUV olfatearan más allá de la coyuntura adversa que enfrentan, si entendieran la política como un proceso de altas y bajas, podrían admitir la realidad y decantarse por una retirada digna dando paso a la avalancha popular que se les viene.

 

 

La sobrevivencia del PSUV está vinculada hoy a cómo y cuando decidan darle paso a la transición. Si persisten en aferrarse al poder se irán degradando cada día más y haciendo dificultosa su recuperación a mediano plazo.

 

 

La disyuntiva es clara, pueden concertar una salida en el marco de la constitución, lo que ha llamado Arias Cárdenas “negociar la paz con dignidad”, o terminar capturados como delincuentes por la parte de las FAN que está al margen de las corruptelas. ¿Renunciarán a su esencia?

 

 

 

César Morillo H.

 

La transición se impone sin hacer un disparo

Posted on: febrero 4th, 2019 by Laura Espinoza No Comments

 

Mientras el caos se acrecienta del lado de la realidad donde se encuentra Maduro, Juan Guaidó avanza con paso firme ganando influencia y sumando aliados. El vertiginoso ritmo de los acontecimientos va dejando claro para dónde se inclina el poder. Poco a poco el gobierno de transición va venciendo la usurpación.

 

 

Tan sólo han transcurrido once días desde que Guaidó juró como presidente encargado ante una multitud desbordante, y desde entonces ha recibido el reconocimiento de la casi totalidad de las democracias occidentales, comenzando por los Estados Unidos. También ha conseguido el compromiso de organismos como la OEA y, más recientemente, el del Parlamento Europeo. Por si fuera poco, el Fondo Monetario Internacional (FMI) manifestó su voluntad de contribuir con la recuperación económica del país con créditos frescos para un gobierno de transición. También ha logrado la tan anhelada y necesitada ayuda humanitaria. Su palabra se ha convertido en acción, y ha ido ganando gobernabilidad sin aún estar en el poder. La Ley de Amnistía es ya ley de la República, votada por unanimidad en la Asamblea Nacional. Solicitó a los gobiernos que le respaldan la protección de los activos de la nación en el extranjero y acto seguido EEUU congeló las cuentas de CITGO, evitando que “sigan raspando la olla”. Guaidó no renuncia a su capacidad de sorprender.

 

 

Maduro, en tanto, intenta dar la sensación de que aún tiene mando, pero, aunque se esmere, luce devaluado. Se ha refugiado en los cuarteles exigiendo lealtad a su causa, pero su trasnochado rostro transmite un mensaje de epitafio, huele a episodio pasado. Guaidó va imponiéndose, su discurso es firme y a la vez conciliador, tiende puentes a los militares y a todos aquellos que estando hoy apoyando a Maduro decidan “colocarse del lado correcto de la historia”. Ayer hizo un llamado a los países que, como México y Uruguay, se han mostrado inclinados por Maduro. También le envía un mensaje de tranquilidad a los gobiernos de China y Rusia, que mantienen cuantiosos intereses económicos en Venezuela. La estabilidad y una institucionalidad basada en la ley son las mejores aliadas para las inversiones, les dijo.

 

 

En su desespero, Maduro medita poner preso a Guaidó. Esta decisión mantiene dividido a la cúpula madurista. Cabello, el otrora jefe de la derecha endógena, es partidario de acciones más decididas y contundentes contra el presidente encargado, pero otras voces sugieren que eso sería pisar un peine que precipitaría el final. Guaidó se les ha convertido en un monstruo. Su liderazgo es hoy de tal magnitud que su eventual encarcelamiento desataría la ira colectiva, y no se cree que haya suficiente ánimo en los cuarteles para salir a reprimir en masa.

 

 

Hemos ido pasando de un poder usurpado a un vacío de poder. Y ese vacío, poco a poco, lo está llenando Guaidó.

 

 

 

Los movimientos de Maduro lucen contradictorios. Por un lado, insiste en la agenda del terror, apresando a cientos de manifestantes y empleando tal crueldad en los barrios pobres que ha profundizado el encono popular. Por otro lado, trata de mostrarse como la víctima de una eventual invasión norteamericana y apela por el discurso del diálogo. En días pasados, Jorge Rodríguez hizo un viaje relámpago a México para buscar los buenos oficios de su presidente, López Obrador, y quizás los de Pedro Sánchez, presidente de España, para que intercedan por un diálogo que les permita acallar la calle y ganar tiempo. Pero el tiempo del diálogo se les agotó, al menos como lo entienden Maduro y Rodríguez, y se agotó porque ellos se encargaron de devaluarlo, obstaculizando el constitucional funcionamiento del parlamento después de la victoria opositora del 2015, y cerrando toda posibilidad de salida democrática.

 

 

A esta crisis se llegó por la inmensa ineptitud de Maduro y su grupo para gobernar, no por ningún cerco económico como han intentado hacer creer. La escasez de alimentos y la mayor hiperinflación de la historia del continente, les han enajenado el apoyo popular. Por eso perdieron las elecciones parlamentarias, por eso hay un sector de la población que, aunque sigue llamándose chavista, sale a las calles, junto a millones de opositores, clamando la salida de Maduro.

 

 

A Maduro le quedan pocas jugadas en este tablero de ajedrez. Su ineptitud, su arrogancia, la inmoral corrupción y su incapacidad para leer los cambios de la realidad lo han llevado hasta aquí. Estamos viviendo un momento histórico, la caída de una dictadura comunista, y ésta no es cualquiera. Es la que, con el abundante dinero del petróleo, financió a otras dictaduras como las de Cuba, Nicaragua y Bolivia. Este tsunami popular, que ha nacido en Venezuela, llegará a otras costas caribeñas. El fracaso del socialismo del siglo XXI es el fracaso de un modelo cruel y anacrónico, el de las autocracias hereditarias de los Castro y los Ortega.

 

 

En días pasados se dio a conocer un documento firmado por unos “socialistas no

 

 

 

alineados” abogando por una salida pacífica y oponiéndose a una “inminente invasión del imperio”. Piden diálogo y proponen un referéndum consultivo para que los ciudadanos se pronuncien por si quieren un cambio o no. Es inevitable no ver en estas propuestas un intento de salvavidas al régimen, o es al menos una idea extemporánea que no lee con acierto el momento en el que estamos. Tal vez debieron alzar su voz cuando se desconoció a la legítima Asamblea Nacional, cuando el régimen inventó una asamblea constituyente írrita, o en cada instante cuando se violaron los derechos humanos de tanta gente. Ha sido precisamente la sordera del régimen la que nos ha traído hasta acá.

 

 

Por supuesto que queremos la paz, esa que no tenemos hoy. Tampoco queremos más derramamiento de sangre y menos un conflicto armado, ni que un ejército extranjero de cualquier país nos invada y gobierne nuestras instituciones. Para ello es necesario que Maduro y su cúpula se vayan del poder. No porque lo quiera un grupo o partido político, ni sea el capricho de un imperio. Es el clamor de la abrumadora mayoría de un pueblo. Este es hoy el camino más rápido y seguro a la paz, el que marca la constitución, y defiende la mayoría calificada de la legítima Asamblea Nacional. Ese que Guaidó ha resumido en un mantra de tres líneas: cese a la usurpación, gobierno de transición y elecciones libres.

 

 

 

Los dos psiquiatras

Posted on: enero 27th, 2019 by Laura Espinoza No Comments

 

Una de las historias negras de la era de Hitler hace cuenta del gran poder de engaño de su aparato propagandístico. Josef Goebbels, el Mefistófeles hitleriano, solía emitir partes de guerra en donde daba cuenta de los grandes triunfos del ejército nazi sobre los aliados. Claro, no todo lo difundido era cierto, pero había que mantener en alto la moral ciudadana, y como se sabe, en una guerra la primera baja es la verdad.

 

 

Desde entonces se ha popularizado la idea de que a los asesores les corresponde matizar los defectos y exaltar las virtudes, y para algunos esto pasa por engañar a la audiencia.

 

 

 

Durante la era chavista-madurista hemos tenido a dos expertos en el engaño y la falsedad, dos psiquiatras, uno el maestro y el otro, su discípulo. El primero fue Edmundo Chirinos, que quizás sea el fraude humano mas vergonzoso que haya conocido nuestra historia contemporánea. Chirinos logró engañar a una universidad y a toda una nación, y con su praxis  clínica, a muchas mujeres de quienes abusó valiéndose del poder que le confería su condición de médico consultado y de la situación de vulnerabilidad de unas pacientes ávidas de ayuda. Hasta llegar a matar e intentar ocultar su crimen. A todo ese horror pudimos despertar como nación gracias al magistral trabajo de investigación de la periodista Ibéyice Pacheco quien en su libro “Sangre en el Diván” nos devela  la magnitud del monstruo. Chirinos fue el principal asesor y consejero matrimonial de Hugo Chávez.

 

 

Ahora Maduro cuenta con la asesoría de otro psiquiatra, Jorge Rodríguez, el discípulo, y quien es señalado como el mago del engaño. El que ha convencido, una y otra vez, a los opositores de sentarse a “dialogar para buscar una salida” y han terminado en otro fiasco, con Maduro mas atornillado en el poder y la oposición mas desprestigiada ante sus propios seguidores. Algunos analistas lo han tildado como el hombre mas inteligente del chavismo, quizás sea que confunden astucia o viveza criolla con talento.

 

 

Rodríguez ha sido capaz de convertir un mitin de escasa concurrencia en una inmensa concentración humana, le basta con “pegar” imágenes de diferentes eventos y presentarlos como actuales. También de convertir a muertes por tortura en suicidios. Es un hombre de cinismo extremo y de capacidad histriónica innegable, pero todo se agota, incluso la capacidad de engaño.

 

 

Ayer presenciamos, tal vez, uno de sus últimos intentos de estafa. Pretendió enlodar la imagen de Juan Guaidó acusándolo de haber sostenido reuniones “secretas” con Cabello, y mostró un video como prueba. Como si, en caso de que fuese cierto, ese hecho por sí solo significase un grave delito. Pero esta vez los venezolanos no le compraron su estratagema. Peor aun, se mofaron de su argucia e hicieron parodia. Ayer se hizo trending topping  mundial el hashtag #guaidochallenge, y hoy el siquiatra Rodríguez perdió toda credibilidad, incluida posiblemente la de su jefe.

 

Los tiempos que vive la tiranía son de mengua, y uno de los signos mas evidentes de esas horas bajas son los propios “partes de guerra” emanados de la oficina del psiquiatra Rodríguez. Uno de ellos afirmaba que el “muchachón” Guaidó estaba desinflándose por: a)su primera designación, el nombramiento del embajador ante la OEA no había tenido éxito; b) que la Unión Europea no lo reconocía y c) que algunos partidos no lo apoyaban. Pues resulta que  en la OEA marcha viento en popa la designación del Dr. Gustavo Tarre Briceño como nuevo embajador ante el organismo, que la UE le ha dado un ultimátum a Maduro de una semana para que llame a elecciones o reconoce al presidente de la Asamblea Nacional como el nuevo presidente de Venezuela y que alrededor de Guaidó hay una solida unidad, ya no solo de todos los partidos sino que se ha consolidado un sentimiento popular de esperanza y de convicción en torno al rescate inminente de la democracia.

 

 

El joven Guaidó, con su mensaje sencillo y diáfano, ha sido capaz de desmontar a la tiranía. El cinismo, la argucia y el engaño no es talento, son rasgos que debemos extirpar de nuestro comportamiento ciudadano. Es uno de los signos del cambio que estamos viviendo, donde personajes de mediocre comportamiento y carentes de principios no puedan ser relevantes en las esferas del poder.

 

 

A pesar de todo su poder mediático y de coacción, a pesar de la autocensura cobarde de algunos medios que no se atreven a siquiera mencionar a Juan Guaidó, esta batalla comunicacional la ganó la gente y sus redes, que en forma humorística, ha hecho que la mentira sucumba ante la dignidad.

 

 

César Morillo

Ha vuelto AD

Posted on: septiembre 13th, 2017 by Maria Andrea No Comments

Según la teoría evolucionista, la extinción de los dinosaurios se debió a su incapacidad para adecuarse a los cambios que la naturaleza experimentó en su momento. Tal símil cobra vigencia en este nuevo episodio de la diatriba nacional por el poder, solo que en este caso los que al parecer no mostraron capacidad de adecuación a los vertiginosos cambios en el escenario político fueron los más jóvenes.

 

 

 

Parece increíble pero muy cierto, que apenas nos distancian cinco semanas de cuando la consigna opositora era: calle y más calle. Los líderes de ese momento se comunicaban a diario por las redes sociales dando el parte de la jornada, que muchas veces resultaba trágico, y anunciando la próxima movilización, todo ello para evitar la realización de la inconstitucional Asamblea Nacional Constituyente, hasta que llegado el día fijado para la votación, el fatídico 30 de julio, se eligieron los diputados irritos. Fue un balde de agua helada lo que cayó sobre la población, un sentimiento de derrota ya conocido y la sensación, nada nueva, que con éstos señores del poder no vale opinión pública ni presión de calle, todo esfuerzo parece inútil ante quienes asumen el poder con desprecio por la opinión pública.

 

 

 

Apenas tres días después Henry Ramos se presentó en el programa de Vladimir Villegas y anunció, sin dubitación alguna, que AD participaría en la elecciones a gobernadores. Se le adelantó al resto, mas veloces y prestos en asuntos comunicacionales y sobretodo muy preocupados por la opinión de los que hacen vida en las redes sociales, renuente a aceptar de buenas a primera a “cambiar la calle” por unas elecciones de gobernadores.

 

 

 

Henry Ramos aguantó el chaparrón mediático y, fiel a sus creencias defendió la tesis de que calle y participación electoral no eran excluyentes, que en definitiva la protesta popular era, entre otras exigencias, por un cronograma electoral. Así que no podía eludirse a las elecciones de gobernadores, puesto que hacerlo era facilitarle la labor al gobierno.

 

 

 

Pero esto no lo comprendió Ramos Allup después del 30 de julio, sino mucho antes. El jefe de AD avizoró desde mucho antes que en un momento la circunstancias cambiarían y el escenario electoral volvería a surgir. Fue por ello que se dedicó a recorrer el país, estado por estado, y montando a los suyos en las elecciones de gobernadores. No es casual que cuando el zigzagueo de la realidad hizo de las suyas, los accióndemocratistas estuviesen prestos para el nuevo escenario. No es casual tampoco que hoy AD emerja de las primarias de la MUD como el partido con más candidatos a gobernadores, 12 o 13 al momento de escribir esta nota, con una clara influencia en los andes venezolanos y con una presencia en todo el territorio patrio.

 

 

 

Paradójicamente, fue el mas veterano de los líderes opositores y no uno de los liderazgos emergentes quien mejor entendió las bruscos cambios de la política nacional, y esa versatilidad y capacidad de surfear en la movediza realidad criolla lo tenga hoy como quizás el partido mas sólido. Ha vuelto AD.

 

 

César Morillo H.

Blog de César Morillo H.

El desenlace

Posted on: julio 27th, 2017 by Laura Espinoza No Comments

El conserje de mi edificio se prepara para realizar sus compras nerviosas, y son nerviosas no tanto por lo apresuradas sino por la angustia que le produce el poco dinero que tiene para comprar los alimentos de una semana para su familia. Me comenta que afortunadamente su compadre le prestó 100mil Bs para completar. Está preocupado porque siente que aquí se puede armar un “vainero” en cualquier momento y lo encuentre sin comida para sus muchachos.

 

 

Cada día que transcurre nos acerca al fatídico momento de las ilegales elecciones y con ellas la fecha del inicio de algo peor a lo que ya es bastante malo. La falsa constituyente parece ser el punto de inflexión entre la actual forma de Estado y uno nuevo, mas controlador. Es también el refugio de quienes perdieron toda conexión con el pueblo que dicen representar y con el que aspiran liberarse de cualquier elección medianamente decente y transparente. ¿Pero en verdad esa pantomima de elección, cuyo resultado numérico y de nombres electos no tengo dudas de que ya se tienen registros, los salvará? Sinceramente no lo creo, o al menos no por mucho tiempo.

 

 

Mucho se ha diagnosticado sobre las razones de la crisis. Su origen, aunque fundamentalmente político, desde hace rato está instalado en el ámbito social, y eso no cambiará porque se den vestimenta de Estado totalitario. Porque los problemas de desabastecimiento, inflación y desempleo no se resuelven con más represión sino con diferentes políticas, y ese cambio de políticas necesita de liderazgo, de mucho liderazgo, de confianza y credibilidad, y eso es lo que está más escaso en quienes detentan el poder. Simplificar el mando al uso abusivo de la fuerza de las armas tiene sus límites, más aún cuando no se cuenta con una figura emblemática que despierte algún misticismo mágico religioso entre los más pobres y necesitados de abrazarse a un acto de fe. Así que la probable realización de unas elecciones pírricas, tan solo agudizarán el conflicto, y con ello la crisis de gobernabilidad. La pregunta es hasta cuándo y con qué probable desenlace. La crisis tiene rostro de violencia y parece como inevitable eso que en nuestras mentes anida y no nos gusta dar por inminente, más muertes de compatriotas. Difícil presagiar hasta cuándo se prolongue el infierno, estando ya en él, pero en estas condiciones sólo es imaginable mantenerse en el poder con el uso de las armas, y la hegemonía sustentada nada más en la fuerza es poco probable mantenerla por un tiempo prolongado.

 

 

Los que han usado el poder creyendo que nunca lo dejarían se acostumbraron a todo tipo de abusos, y llegado el momento de rendir cuentas a la sociedad apelan a su estirpe totalitaria para evitar encontrarse con la justicia. Son los voceros del todo o nada, y con su discurso radical empujan al resto a una confrontación insensata. Parece increíble que un hombre con tan pocas ideas, y esas pocas tan poco útiles, como Diosdado Cabello, sea el adalid del lenguaje dominante en el lado de quienes se apropiaron del poder. Tampoco deja de resultar insólito que una minoría, que con dificultad llega al 15% de apoyo, pueda imponerle su dominio al resto de la sociedad en pleno siglo XXI.

 

 

Corre ya la hora 0, se anuncia el paro de 48 horas y los dirigentes opositores llaman a que los ciudadanos nos preparemos mental y físicamente para las próximas horas. Nicolás Maduro, por su parte, hizo un paréntesis a su poco creíble retórica de la paz y el diálogo, para anunciar cárcel para Carlos Ocaríz y Freddy Guevara, líderes de PJ y VP, respectivamente. El SEBIN sale a cazar a jóvenes militantes opositores. Un panorama macabro que no parece poder detener nadie. Bien lo expresó Freddy Guevara citando a Mandela en días pasados, al responderle a una Mary Pili Hernández más preocupada por las trancas que por los más de 100 muertos de estos cuatro meses de protestas: “el poder marca la pauta de cómo se desarrolla la lucha”, decía. Son los que tienen el poder fáctico, y de ellos especialmente Maduro, quienes tienen la posibilidad de parar esta insensatez, esta catástrofe de desolación y muerte. Si Maduro se deslinda del radicalismo ramplón y tosco, tan similar al militarismo gorilesco sureño, y se aviene a la sensatez, detiene esa picardía mayúscula que es su constituyente, y abre las posibilidades a una salida en paz, de seguro cambiaría el rumbo de la historia, el final ya no dependería de la fuerza y se iniciaría una etapa de entendimiento.

 

 

¿Estamos a tiempo de evitar la tragedia histórica que significaría unas fuerzas armadas masacrando a un pueblo indefenso tan solo por permanecer en el poder? Sí, depende más de Maduro y su grupo que del resto de los venezolanos. Si Maduro toma consciencia que el desenlace, más temprano que tarde, nos llevará a unas elecciones transparentes y el eventual cambio de gobierno, quizás pueda comprender que de lo que se trata es de hacer que el capítulo final de esta historia resulte más apegada a la bondad y nobleza y no a la crueldad y miseria que cohabita en cada ser humano. @cesarmorillo7
César Morillo H.

Blog de César Morillo H.

Ni le temen ni le aman

Posted on: julio 1st, 2017 by Laura Espinoza No Comments

 

Las preguntas que siempre surgen en las tertulias cotidianas sobre Venezuela, circundan acerca de cuándo caerá Maduro o quien se cansará primero, si el gobierno o la oposición.

 

 

Si estuviésemos en una sociedad democrática nos resultaría fácil responder esas interrogantes, podríamos predecir el final del gobierno y el comienzo del otro con tan solo apelar por el cronograma electoral y chequear la fecha de las elecciones. Pero no estamos en una sociedad democrática, acá no sabemos cuándo podremos contar de nuevo con unas elecciones transparentes y confiables y eso hace que la lucha sea muy compleja y difícil. A pesar de que al día de hoy, los que se oponen al gobierno ya cruzaron el umbral del 80% de la población y Maduro apenas alcanza un 15% de opinión favorable, sigue manteniendo, con arrogancia, su propósito de imponer una Constituyente para mantenerse en el poder, y para ello emplea las armas de la nación usándolas contra los ciudadanos.

 

 

Sin embargo, la esencia social y política del conflicto sigue y seguirá más allá de que logre realizar las elecciones el 30 de julio. La economía empeorará, el desabastecimiento y la escala inflacionaria seguirán haciendo añicos la economía de las familias. La gente permanecerá en las calles luchando por sus derechos y el principal incentivo es que olfatea la debilidad de un gobernante solitario.

 

 

El Príncipe, sostuvo Maquiavelo, para mantenerse en el poder, debe ser amado y temido por su pueblo. Maduro no es ni amado ni temido. Si alguna duda queda, basta detallar el burdo show del pasado martes cuando quisieron simular un golpe de Estado y usarlo como excusa para iniciar una purga en el estamento militar, además de justificar la militarización de las principales ciudades del país. No hubo pueblo en la calle defendiendo la revolución, como ocurrió en el 2002 para apoyar a Chávez. Esta vez el presidente vociferaba y amenazaba con imponer “con las armas lo que con los votos no” ha podido. Amenazó con militarizar el país y, aun así, la gente salió ayer a las calles a trancar todas las vías, esta vez de forma más contundente. Ni lo aman ni le temen.

 

 

Maduro ya no tiene pueblo, la revolución se quedó vacía de contenido, la corrupción descarada y la ineptitud han ahogado las banderas que en un principio fueron aliento motivador. Su torpe proceder ha terminado por dividir al chavismo y a las FANB. El primero es público y notorio, no solo por la irrupción de la Fiscal General y sus denuncias, sino por los miles de chavistas no maduristas que se han bajado de ese barco. En la FABN aún no se hace visible la partición, como es natural, pero los cambios adelantados en los mandos y los discursos en la Academia Militar del Gral. Padrino López y del propio Maduro presagian tempestad.

 

 

Por mucho que la cofradía en el poder aparente unidad y solidez en el mando, sólo le queda la fuerza bruta -brutal mejor dicho- que de tanto emplearla ha perdido efectividad. No se puede gobernar tensando el arco indefinidamente, o se te parte el arco o se cansan los músculos que lo sostienen.

 

 

Estamos en la etapa terminal del régimen, no tengo dudas. Los procesos socio políticos no marchan con cronograma predecible, pero no se puede mantener en el poder por mucho tiempo quien tiene a todo un país en contra, o peor aún, no puede pretender mantenerse gobernando en contra de todo el país.

 

 

César Morillo
@cesarmorillo7

El Estado es mío

Posted on: marzo 13th, 2014 by Super Confirmado No Comments

Cuenta un ex alto funcionario del gobierno de Chávez que Fidel Castro habría recomendado a su dilecto discípulo centrarse en el control total del poder político y no ocuparse de la corrupción en su gobierno.

 

Era el comienzo de su gestión y pensaba Fidel, según esta fuente de alto crédito, que si Chávez se proponía atacar a sus corruptos podría quedarse solo. Que su interés debería estar en “controlar” las instituciones y no en la asepsia gubernamental. Total, en un país lleno de petrodólares resultaba muy difícil evitar cierto desliz de quienes llegaban con “hambre” al poder.

 

Tal parece ser el guión seguido por el difunto gobernante. Basta recordar declaraciones de Giordani quien aseveró que los llamados Boliburgueses se habían llevado 25.000 millones de dólares de las arcas nacionales, y por supuesto, cabe preguntarse: ¿Cómo fué posible semejante desfalco sin la mirada cómplice del jefe mayor? Si lo supo un ministro, ¿cómo no haberlo sabido el todopoderoso presidente?

 

Le resultaba urgente hacerse con el control absoluto sobre las instituciones claves del Estado antes que gobernar con transparencia. Porque gobernar es mucho mas que detentar el poder, claro está que lo incluye, pero supone mas que eso.

 

Gobernar supone un compromiso con todos los ciudadanos y no sólo con quienes en principio te apoyaron; es generar calidad de vida para toda la población y no solo para un sector. Supone inclusión y diálogo permanente. Esto por supuesto, si hablamos de gobernar en democracia.

 

Controlar el Estado y sus instituciones mas que gobernar, ha sido el patrón que los define. Por ello la angustia y afán permanente por “aplastar” toda disidencia, cualquier voz que desentone con el coro de adláteres que se reúnen a su alrededor.

 

El Poder Judicial pasó a ser instrumento para criminalizar la acción opositora. Para mis amigos todo, para mis enemigos todo el peso de la ley, decía Stalin y tenía a Siberia reservada para quienes disentían. Aquí los presos políticos y los exiliados crecen y cada vez se torna mas difícil la acción política opositora. “A Caracas no entrarán” grita ufano quien intenta hacer las veces de presidente, obviando que la constitución consagra el derecho a la protesta pacífica en todo el territorio nacional.

 

Ven el diálogo como síntoma de debilidad. No asumen responsabilidad sobre la inflación o la escasez y culpabilizan al capitalismo y la guerra económica promovida por los “lacayos del imperio”. En un mes de protestas callejeras ya van 23 muertos y la tendencia represiva se incrementa, la GNB se hace acompañar por los llamados “colectivos” propiciando una espiral de violencia que no sabemos hasta donde nos llevará. Usan la fuerza porque “así es que se gobierna”. El Estado ha sido reducido a mero instrumento de dominación al servicio del autócrata y los ciudadanos a condición de servidumbre, o se someten o se van.

 

Quienes abogamos por el diálogo y la tolerancia, estamos en medio del campo de batalla donde la sordera de un poder autocrático y su desmedida acción represiva alimentan la respuesta radical de ciudadanos que están cansados de ser insultados, marginados y que no ven perspectivas de futuro.

 

La sangre en las calles nos aleja cada día mas de la posibilidad de caminos constitucionales y en paz, deslizándonos al terreno de la violencia. ¿Hasta donde nos llevará esto? Impredecible. Quizás sirva mirarnos en la experiencia colombiana que se sumergió en una lógica de confrontación política violenta y hoy, cinco décadas después y luego de decenas de miles de muertes, aún busca la paz.

 

Por César Morillo

Se agota el tiempo para el diálogo

Posted on: marzo 6th, 2014 by lina No Comments

Es una inquietud presente en muchos venezolanos. Los enfrentamientos callejeros entre estudiantes y la Guardia Nacional van deslizándose a un plano mas grave aupando la tesis mas sombría, esa que se esgrime de lado y lado, que ya no es posible vivir en una misma nación como hermanos, o somos unos o son los otros.

 

Así, los llamados al diálogo son sucedidos por acciones que contradicen esa posibilidad. Porque para el diálogo hacen falta al menos dos, y además se necesita la disposición a negociar, a buscar acuerdos que satisfagan a unos y a otros, ¿Es esto posible? Nos preguntamos.

 

Quienes gobiernan se amparan en el supuesto carácter revolucionario de su mandato y por tanto creen que su misión consiste en cambiar el Estado capitalista por uno socialista, se afianzan en el viejo y obsoleto concepto leninista de Estado, concebido como estructura para que una clase domine a la otra. Siendo así, de lo que se trata es de poner a las instituciones al servicio de quienes detentan el poder, es decir, de la nueva clase dominante, de los “representantes del pueblo”.

 

De hecho el PSUV, partido de la revolución, ha copado progresivamente las instituciones del Estado, incluso aquellas cuya conformación requiere del voto calificado de la Asamblea Nacional. El Tribunal Supremo, el Consejo Nacional Electoral y la Contraloría Nacional, tienen tiempo con parte de sus integrantes con mandato vencido. Sin embargo, aún no se renuevan, el oficialismo los controla férreamente. Cualquier diálogo sincero pasa por relegitimar, conforme lo establece la constitución, esas instituciones.

 

Ahí esta el meollo del asunto. ¿Está dispuesto el oficialismo a que instituciones claves como el Tribunal Supremo y el Consejo Nacional Electoral tengan una integración mas democrática, como lo establece la Constitución Bolivariana? No parece posible.

 

La circunstancia actual ha cambiado. Maduro no cuenta con el liderazgo de Chávez, no proviene del mundo militar, y su ascendencia ahí parece ser débil, al igual que su conexión con las masas. Adicionalmente, los recursos petroleros son insuficientes y la economía esta atenazada por una inflación de 56%, la mas elevada del mundo, y una escasez de los productos básicos que somete a los venezolanos a largas colas en los mercados.

 

He aquí el dilema, proseguir en el modelo de Estado autoritario y controlador, con poderes públicos secuestrados por el partido de la revolución o admitir el modelo de separación de poderes concebido por Montesquieu. De continuar fiel a la primera opción, se verá obligado a incrementar el uso de la fuerza, afianzando el militarismo en el gobierno, con lo cual es posible que se mantenga en el poder pero con una precaria gobernabilidad; o decidirse a dar un vuelco democrático y dialogar, lo que supondría doblegar a los radicales que rugen por la batalla final.

 

El viejo libro de Lenin: El Estado y la Revolución, no parece ser de mucha utilidad para comprender a la Venezuela actual, ni los consejos de los hermanos Castro y el modelo cubano de sociedad. Mas útil le seria leerse a Gramsci u otros pensadores socialistas democráticos contemporáneos y buscarse asesores como Mujica, Bachelet o el propio Lula que probaron gobernar en democracia, cohabitando con las naturales diferencias y procurando reformas sociales a favor de los mas vulnerables sin pretender usar la revolución y el socialismo como coartada para perpetuarse en el poder.

 

Una cosa si esta clara, los jóvenes y los ciudadanos que hoy están en las calles arriesgando sus vidas por un mejor futuro, no parecen dispuestos a regresar a sus casas hasta conquistar lo que salieron a buscar.

 

César Morillo

Sociólogo

@cesarmorillo7

 

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