Al cumplirse un mes de la captura de Nicolás Maduro y Cilia Flores, Venezuela presencia el derrumbe definitivo del régimen criminal que por años sostuvo el poder a punta de miedo, corrupción y represión.
Así lo afirmó el dirigente político Omar González Moreno, quien sostuvo que la ausencia de la pareja que dirigía la mafia gobernante dejó al chavismo sin mando, sin relato y sin capacidad real de control.
“En apenas un mes quedó claro que Maduro y Cilia no gobernaban un Estado, sino una banda.
Sin ellos, el régimen se descompone, se traiciona y se devora a sí mismo”, sentenció.
González Moreno afirmó que la captura de ambos desató una implosión interna: fracturas irreversibles, disputas por el botín, pánico entre los cómplices y una acelerada pérdida de obediencia dentro del aparato represivo.
“Lo que vemos hoy es un régimen en fuga. Ya no mandan, no cohesionan y no intimidan. Solo sobreviven por inercia mientras se pelean entre ellos”, afirmó.
El dirigente subrayó que este colapso ha tenido un efecto político inmediato: el fortalecimiento indiscutible del liderazgo de María Corina Machado, quien se consolida como la referencia legítima, firme y mayoritaria para conducir los destinos del pais.
“Mientras el chavismo se hunde en su propia miseria, María Corina se fortalece como el eje moral, político y estratégico del cambio. El país ya decidió quién representa el futuro y quién encarna el pasado criminal”, aseguró.
González Moreno enfatizó que la captura de Maduro y Cilia marcó un punto de no retorno: se rompió el miedo, se desmanteló la cúpula del terror y se abrió un escenario irreversible de cambio político.
“Este no es un reacomodo del poder, es el final de una mafia. Y frente a ese final, emerge con claridad una conducción firme, sin pactos ni claudicaciones. Venezuela avanza, y el régimen solo retrocede”, enfatizó
Día Infame
El dirigente González Moreno recordó además que hoy 4 de febrero se cumple un aniversario del día infame de 1992, cuando Hugo Chávez intentó asaltar el poder a fuerza de cañonazos, inaugurando la lógica de la violencia como método político y traicionando el mandato popular al alzarse contra el gobierno constitucional de Carlos Andrés Pérez.
“Ese golpe fallido fue el acta de nacimiento de la tragedia venezolana, un proyecto que nunca ganó legitimidad democrática y que hoy, décadas después, colapsa entre ruinas, crímenes y vergüenza histórica”, concluyó.








