La campeona olímpica de esquí acrobático, Xu Mengtao, usó unas gafas con inteligencia artificial (IA) para grabar su entrenamiento en el gimnasio antes de los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán.
Por su parte, el personal de mantenimiento de la ciudad de Hangzhou, en el este de China, utilizó este dispositivo manos libres para realizar inspecciones en las estaciones de carga de vehículos eléctricos.
Además, un vlogger australiano mostró sus gafas con IA en un video reciente, afirmando que se han convertido en su compañera de viaje más confiable en China.
Antes apreciadas solo por los expertos en la tecnología, las gafas con IA se han transformado en productos muy codiciados, atrayendo inversiones de capital y generando una intensa competencia entre las empresas tecnológicas chinas. Los observadores del sector creen que este hardware portátil con IA ha comenzado a pasar de un nicho de mercado a la adopción masiva por parte de los consumidores en China.
Como dispositivos portátiles inteligentes integrados con la IA, este tipo de gafas es considerado por muchos como una plataforma informática personal de próxima generación, siguiendo los pasos de los teléfonos inteligentes y los relojes inteligentes.
A principios de este mes, Alibaba lanzó sus primeras gafas con IA, impulsadas por su modelo de lenguaje Qwen, mientras que la operadora estatal de telecomunicaciones China Unicom presentó sus nuevas gafas con IA. Además, las redes sociales se han inundado de fotos de los consumidores abarrotando las tiendas de Huawei y Xiaomi para probar sus últimas gafas con IA.
Además de los gigantes tecnológicos y las empresas especializadas en gafas inteligentes, otros actores importantes en China incluyen las marcas de electrodomésticos y los fabricantes de paneles de visualización.
La entrada de las principales empresas chinas en el mercado de las gafas con IA no ocurre simplemente para seguir una tendencia, sino que es una carrera por hacerse con una parte del mercado de los dispositivos móviles de próxima generación.
Según Wang Junjie, vicepresidente del fabricante de gafas inteligentes Hangzhou Lingban Technology, los teléfonos inteligentes ya han alcanzado sus límites físicos en cuanto a tamaño de pantalla y métodos de interacción, dejando poco margen para la innovación.
En cambio, las gafas inteligentes, que se asemejan al cerebro humano y son capaces de capturar diversas formas de información, pueden servir como «el puente entre el mundo físico y el digital», opinó.
Mientras tanto, a medida que se intensifica la competencia entre los modelos de IA, la atención se centra cada vez más en las aplicaciones prácticas. Si Weixin, profesor asociado de la Universidad de Tecnología Avanzada de Shenzhen, en el sur de China, señaló que muchas empresas que se incorporan al mercado «buscan posicionarse como líderes en la próxima era de la computación impulsada por la IA».
La firma de investigación de mercado International Data Corporation (IDC) pronostica que los fabricantes chinos representarán el 45 por ciento del mercado global de gafas con IA en 2026, con envíos de marcas chinas que alcanzarán los 22,67 millones de unidades en todo el mundo, es decir, un 56,3 por ciento más que durante el año pasado.
Un factor clave para esta adopción masiva es el apoyo gubernamental. En enero de este año, las gafas con IA se incluyeron por primera vez en el programa nacional de subsidios de China, ofreciendo a los compradores un descuento del 15 por ciento en sus compras, con un límite de 500 yuanes (72,6 dólares).
La plataforma de comercio electrónico JD.com ha señalado que el mercado de gafas con IA ha mantenido un crecimiento de dos dígitos desde 2025 y ha experimentado aumentos mensuales tras la implementación del subsidio a principios de este año.
Más allá de las políticas, la competitividad de China reside en su fortaleza manufacturera. Por ejemplo, en la provincia de Guangdong, un motor pujante de la economía en el sur de China, las populares gafas con IA, los juguetes con IA y los robots inteligentes logran un ciclo de producción acelerado: el diseño por la mañana, la creación de muestras por la tarde, la producción en masa al día siguiente y la exportación en una semana.
Según Zeng Jinze, alto funcionario del departamento de industria y tecnología de la información de Guangdong, las ventas de gafas con IA en el mercado electrónico de Huaqiangbei, en Shenzhen, conocido como el «Silicon Valley del hardware chino», se han disparado un 80 por ciento en los últimos dos meses, mientras que el número de compradores extranjeros se ha duplicado en este periodo.
A pesar de este rápido crecimiento, persisten los desafíos. Ye Qingqing, analista de IDC China, señaló que el principal obstáculo para la adopción masiva se encuentra en la cadena de suministro, en particular en el aumento de la capacidad de producción de los componentes clave, como los chips más avanzados, las pantallas y las baterías.
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