Sobre las grasas se ha escrito mucho pero aún así las seguimos satanizando cuando hacemos dietas.
De lo último que seguro habrán oído es que cocinar con aceite de oliva (calentarlo) es malísimo. Pero esto no es más que una mala interpretación de un estudio realizado en el 2010 por la Universidad de Oporto, Portugal en donde se demostró que el aceite comenzaba a oxidarse tras hervir por mas de 15 horas seguidas. Nosotros ni freímos los alimentos (por razones obvias), ni dejamos el aceite tanto tiempo al fuego. Entonces, podemos usar un poco de aceite de oliva extra virgen para evitar que se nos peguen las panquecas al sartén sin correr ningún riesgo.
De hecho, las grasas buenas como los frutos secos, aceitunas / aceite de oliva, nueces, semillas, soya, salmón, atún, sardinas y aguacate son necesarias en nuestra alimentación diaria ya que ellas tienen muchas funciones vitales, más allá de irse directo a las piernas y caderas de las mujeres.
Entre las funciones de las grasas en el cuerpo están la de servir como vehículo para metabolizar vitaminas tales como la A o Retinol, protector de la vista y del sistema inmune, presente la zanahoria, huevos y atún por ejemplo. Otra vitamina que necesita de las grasas buenas es la vitamina D, indispensable para fijar el calcio en los huesos. Esta vitamina la conseguimos en las sardinas, el atún y los huevos. Y no podemos dejar de mencionar a una de las vitaminas con mas poder antioxidante y antienvejecimiento como la E, presente en el Aceite de girasol, avellanas y almendras (otra excusa más para seguir comiendo almendras).
La recomendación es y será siempre la misma: Moderación. Evita las frituras y usa otros métodos de cocción como el horno, a la plancha, al grill o a la parrilla.
Fuente:Erika Tipo Web










