El informe “Trata en la prostitución de mujeres y niñas en la frontera colombo-venezolana”, elaborado por la Corporación Mujer Denuncia y Muévete, documentó 630 casos de trata entre 2018 y 2026, de los cuales 78 % de las mujeres adultas y 99 % de las niñas registradas son de nacionalidad venezolana.
Además, advirtió que la problemática afecta a niñas, adolescentes y mujeres en las zonas fronterizas de Táchira y Zulia, así como a víctimas trasladadas desde otras regiones de Venezuela. En el Catatumbo, agregó, existe una presencia importante de connacionales.

Detalló que las estructuras de trata aprovechan situaciones de vulnerabilidad para captar a sus víctimas. En algunos casos, vecinas, amigas y hasta familiares, que ya forman parte de estas redes, son bligadas a captar a otras jóvenes.
Según la investigación, el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y las disidencias de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) aparecen entre los principales grupos vinculados.
Explotación detrás de negocios y plataformas digitales
Jiménez señaló que la explotación sexual puede ocultarse detrás de establecimientos que aparentan desarrollar actividades legales, como hoteles, bares, spas y viviendas de alquiler temporal.
A esta modalidad se suma el crecimiento de las plataformas de contenido webcam, que dificultan la detección institucional de situaciones de explotación sexual en entornos digitales.
Igualmente, alertó sobre la existencia de contenidos pornográficos producidos sin consentimiento, incluidas grabaciones de agresiones sexuales, como otra manifestación de violencia vinculada a estas dinámicas.
Según relató, las redes someten a algunas víctimas al consumo de drogas, alcohol y otras sustancias, las amenazan con armas, les quitan sus documentos o las presionan a través de sus propias parejas para que generen ingresos.
“Siempre hay una amiga, una vecina, familia de su propia sangre que ya fue captada”, declaró.










