Nelson Chitty La Roche:Y ahora qué?

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Nelson Chitty La Roche:Y ahora qué?

“La ingratitud es el crimen más grande que pueden los hombres atreverse a cometer.” Simón Bolívar

“Incluso la persona en la que más confías puede traicionarte. El diablo fue una vez un ángel” Anónimo.

Nunca en nuestra historia estuvimos los venezolanos ante un problema tan complejo como el que vivimos. Perplejos vagamos y yo agregaría decepcionados con lo que ha pasado. El cataclísmico 3 de enero de 2026, pensó la mayoría inicialmente, daba oportunidad al reseteo político, aunque a un costo que a nadie creo que puede gustarle, que le bombardeen su patria.

Ocurría, sin embargo, que después de meses de forcejeo entre Maduro y Trump, el poderío militar de la cada vez menos república y más imperio zanjaría el pleito, de una manera fácil y sin mayores dificultades.

Algunas decenas de muertos en Fuerte Tiuna y una humillante parálisis de la fuerza armada nacional, la que por cierto se había hecho más del PSUV y menos del Estado venezolano, especialmente la fuerza aérea, culmina, con la extracción de la pareja que con puño de hierro gobernaba el país, acompañados en el ejercicio del mando por supuesto, de otros personajes que, no obstante lo sucedido, para duda y sorpresa de los compatriotas, se mantienen en el manejo de la cada vez menos cosa pública y por el contrario, a cada rato más de ellos.

Empero, un sapo más tenía que comerse el coterráneo y la oposición que incluye a María Corina particularmente, no por cierto pequeño; una suerte de enorme frogsaurio vino con el paquete de Trump que, por los servicios prestados, pretende convertirse él y sus discípulos del MAGA, en administradores de Venezuela, Trump dixit.

Trump que, sin ser político sino empresario, le ha hecho mucho mal a la política, sacó su calculadora y unió su ignorancia a su inconmensurable ambición y todavía más a su egolatría para burlarse de la sociedad venezolana, de la decisión del 28 de julio de 2024, del liderazgo legítimo y se entendió con el oficialismo arguyendo realpolitik. Luego vino la doctrina Monroe y atreverse a decirle a Delcy Rodríguez que de no obedecer podía ocurrirle algo peor que a Maduro.

No le importó que aparecieran en la lista de los sancionados por infinidad de transgresiones muchos de los que constituyen la columna vertebral del chavomadurismomilitarismo y decidió no obstante y mediando amenazas, convertirse en socio autoritario de ellos, para sanear al país y desmontar con los dictadores, la dictadura que oprime a Venezuela. Maduro en Nueva York y el madurismo donde antes. Delcy la tiene difícil y me recuerda una obra de teatro de Jean Paul Sartre escrita por allá en 1948, Les mains sales.

Ahora vienen los cantos de sirena. Masivas inversiones estadounidenses para levantar una industria destruida por los que gobernarán con el imperio, cual mamelucos dispuestos a servirle, dejando quien sabe para cuándo, la consulta a los venezolanos sobre nuestra decisión política. Se diría que Trump extrajo a Maduro, Cilia y creé que también nuestra soberanía, en un solo viaje.

Sé bien que mis dichos molestarán a algunos que le tienen fe al catire. En Norteamérica cada día son menos esos incautos y fundamentalmente pienso, en los venezolanos que lo adoraban, a los que insulta y persigue a diario allá arriba en el norte.

También sé que esta tragedia no solo no termina, sino que ahora es que sigue y muy creativa, pero, no podemos jugar a ser ingenuos como lo fue el país que se enamora de la estridencia y la oferta punitiva de Chávez y ya vimos donde nos condujo.

Pienso en los presos políticos que aún ocupan las mazmorras y centros de tortura del régimen, en la cotidianidad de una crisis que no evita ningún escenario para hacerse presente, reflexiono por los que tienen hambre y encaran cada alza del dólar como quién se distancia más y más del pan, sobre la educación y la universidad que colapsan, los hospitales que carecen de todo, en la falta de agua, de corriente eléctrica, de justicia sesgada como sigue, ideologizada y corrompida, en la libertad de expresión y de prensa conculcada y me pregunto hasta cuando durara este castigo que nos brinda el amargo destino.

Evoco a María Corina Machado y su gesta patriota, alejada de Venezuela y tocada de pleno fuete en su espíritu, ella es valiente y aprenderá algunas lecciones de lo que está pasando; recuerdo a los miles de conciudadanos que creían en un 2026 democrático y confieso mi pena.

Vislumbro un barajo político, el asunto mutó y debemos prepararnos para una lucha ciudadana por el rescate de nuestras libertades, de nuestra constitucionalidad y nuestra soberanía, pacíficamente y con la convicción del que sabe que la coyuntura no nos ha sido favorable, pero hay que insistir, resistir, persistir.

Alguien me decía y no por cinismo que con la soberanía no se come y, buena parte de nuestro pueblo se ilusionó con el incidente y todavía espera que traiga consigo mejorar sus condiciones de vida pero, no solo de pan vive el hombre que para seguirse llamando persona humana, debe sentirse y saberse digno.

Finalizo reproduciendo una cita leída en un diario español, contundente como resumen: “Venezuela actúa hoy como espejo de nuestras ilusiones. Nos recuerda que la política internacional no es un seminario jurídico, sino un conflicto de intereses. Que la moral sin capacidad es literatura. Y que las reglas, cuando existen, suelen ser resultado —no causa— del equilibrio de fuerzas”

 

Nelson Chitty La Roche

nchittylaroche@gmail.com

@nchittylaroche

 

 

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