Nelson Chitty La Roche:La fatídica obra maestra del terrorismo

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Nelson Chitty La Roche:La fatídica obra maestra del terrorismo

“Estados Unidos fue blanco de un ataque porque somos el faro más brillante de la libertad y oportunidad en el mundo y nadie hará que esa luz deje de brillar», George W Bush

Se cumplen 25 años de los atentados terroristas de Al Qaeda que ensangrentaron a la nación norteamericana, la llenaron de ira y solevantaron su espíritu nacional y ciudadano. Un grupo de 19 terroristas hizo lo impensable: llevó la guerra, con todos sus absurdos y demonios, al hasta entonces casi inmaculado territorio de los Estados Unidos de América y, peor aún, lo hizo contra su pueblo y contra los símbolos de su poder económico, político y militar.

Los eventos, sin embargo, chocaron y lesionaron. Ofendieron al mundo todo, lo sacudieron y descubrieron, haciéndolo, que hay desgracias que no pueden ser nunca ajenas, porque llenan de dolor, vergüenza, miedo e indignación a cualquiera, sin distinción de credo, raza, religión o nacionalidad.

Podemos definir el terrorismo con sencillez, con la ayuda del diccionario Larousse: “…es el uso de la violencia (ataques, asesinatos, toma de rehenes) por parte de un individuo o grupo para crear un clima de terror, intimidar a una población o presionar a un gobierno”. Por otro lado, se lee: “El terrorismo es el uso calculado de la violencia para generar un clima generalizado de miedo en la población y, de este modo, lograr un objetivo político específico. Ha sido practicado por organizaciones políticas con objetivos tanto de derecha como de izquierda, por grupos nacionalistas y religiosos, por revolucionarios e incluso por instituciones estatales como ejércitos, servicios de inteligencia y policía…”. Este fenómeno, sumado a la llamada guerra irregular o híbrida que ha devenido como su hermana gemela, se ha combinado para colocar a la humanidad varias veces al borde de un giro más que brutal e irracional, porque el monstruo puede provocar y crear su propio monstruo.

¿A qué llamamos guerra irregular o híbrida? No olvidemos a Clausewitz y al camaleón. Los conflictos armados se van definiendo por épocas y van cambiando su naturaleza y sus maneras. La guerra era un asunto de los Estados, pero, si bien lo fue y lo sigue y seguirá siendo, recientemente han mutado los conflictos que exhiben otros caracteres y denominaciones consecuentes. Hoy la doctrina describe como un fenómeno emergente los movimientos políticos nacionales e incluso regionales que han extendido su influencia allende las fronteras y se baten contra los Estados y expresiones orgánicas de sociedades que asumen como antagónicas debido a la ideología o a la religión. La guerra híbrida es detallada en un seminario que se celebró en Europa de la siguiente manera: “…. es una estrategia que busca combinar todos los medios disponibles contra un país determinado —y no se limita a la mera fuerza militar—, centrando sus esfuerzos en desestabilizar un gobierno o una sociedad, evitando cuidadosamente cualquier acción que involucre a socios externos (aliados, fuerzas de mantenimiento de la paz, etc.). En resumen, es una guerra por debajo del umbral” (PPP 2016 de la CIOR en Italia).

El llamado choque de civilizaciones que, con notable profundidad, describe Huntington en ese su libro, ya clásico, presenta el duelo que se cumple entre el mundo islámico y Occidente, y en cierta forma predice cómo y por qué llegamos al tórrido 11 de septiembre y a esos espantosos episodios que incluyen el ataque con los aviones de pasajeros que se encajaron cual cuchillos en el cuerpo de las Torres Gemelas hasta ultimarlas.

El terrorismo hace de la guerra hibrida un instrumento y una simbiosis. Funciona con todos los instrumentos y, entre otros, no se priva de hacer blanco en los civiles. Aunque en aquel código fatuo de honor de la guerra se mencionaba poco antes a los civiles como dignos de protección y se establecía que debían ser preservados, eso cambió groseramente. De las Convenciones de Ginebra queda poco en realidad y en ese teatro abierto que es la guerra de Ucrania sobran las evidencias que lo confirman.

Pienso que el terrorismo es siempre criminal, pero hay quienes observan en esas acciones combates de liberación y reciben apoyos de todo tipo y lo más peligroso es que en ocasiones la respuesta al terrorismo es con otro terrorismo igualmente ciego, cínico, inhumano pero practicado por un Estado y que se llama crimen de estado y sino échenle un vistazo a Hamas, a Israel y a Gaza.

Pienso que el terrorismo es siempre criminal, pero hay quienes observan en esas acciones combates de liberación y reciben apoyos de todo tipo. Lo más peligroso es que, en ocasiones, la respuesta al terrorismo se da con otro terrorismo igualmente ciego, cínico e inhumano, pero practicado por un Estado y se llama crimen de Estado, si no, échenle un vistazo a Hamas, a Israel y a Gaza.

Por otro lado, es menester recordar a Giorgio Agamben y su denuncia de que, a partir del 11 de septiembre de 2001, se ha normalizado el estado de excepción y, entonces, el Estado ha colocado su convicción de seguridad por encima de todas las demás y ello en detrimento de las libertades públicas. Desde luego, el uso que 25 años después hace el gobierno norteamericano de la Ley Patriota pareciera darle la razón al filósofo italiano y confirmar, por cierto, los temores de Walter Benjamin expuestos poco tiempo antes de suicidarse. Misma campanada resuena en países de Europa, donde se observa una pavorosa tendencia a invocar o gobernar con una manifiesta tendencia fascista.

La violencia es la partera de la historia, afirmó Marx, empero, en un mundo en el que cada día se habla más de armas atómicas y por muchos, puede terminar siendo la verduga y sepulturera de la raza humana.

El letal 11 de septiembre de 2001 descubrió la hórrida inteligencia del terror y cómo puede causar un daño pretendidamente legítimo, pero especialmente nos mostró que aun el odio debe conocer su límite. ¡Honor a los caídos en ese capítulo y ojalá no se repitiera nunca más!

nchittylaroche@gmail.com

@nchittylaroche

Lo que los atentados del 11-S cambiaron en la vida de Nueva York - Grandes Reportajes de RFI - RFI

 

 

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