Nelson Chitty La Roche:  Venezuela o la desigualdad del porvenir

Comparte esta noticia:

Nelson Chitty La Roche:  Venezuela o la desigualdad del porvenir

“Aunque la verdad de los hechos resplandezca, siempre se batirán los hombres en la trinchera sutil de las interpretaciones«. Gregorio Marañón.

“No hay hechos, solo interpretaciones”. Nietzsche

Superado mi septenio de vida, achacoso a ratos y, sin embargo, con viva angustia por lo que como país devenimos, me pregunto si realmente podemos seriamente y sin ilusionismo fatuo pensar en lo que seremos y a qué nos dedicaremos, digo, como pueblo, en el tiempo que viene.

Los números, por llamar así a las mediciones y estudios que se han venido haciendo por universidades y otros entes que se ocupan del tema, reflejan la más estrepitosa caída de la educación básica, media e incluso universitaria y lo que es mas grave aún, sin mayores diferencias entre los productos públicos y los de la educación privada que, por cierto, se ha hecho tan costosa que resulta incosteable.

Paralelamente, al impresionante empobrecimiento a que han conducido los kakistócratas al país, se suma la evidente incapacidad para sortear en el exterior las presiones que se vienen imponiendo, el caso Chevron es solo un botón de esa camisa que nos presagia más dificultades para empatizar nuestros intereses con aquellos que podrían servirnos para ensayar de superar la crisis perfecta que hoy nos aflige.

La clase política gobernante, al igual que la cubana, pretende desconocer el grosero fracaso de las políticas que ha adelantado y en particular en el área económica. Apunta su índice acusador hacia todos los puntos cardinales para encontrar a quién inculpar, pero, como se repite desde siempre, hay otros tres dedos que la señalan a ella como la verdadera imputable, padre de la criatura que nos está sacando la sangre.

Se diría que en aquellos que mandan no hay atisbo de conciencia o acaso el goce del poder y sus delicias los conducen por el camino de mantenerse, entronizarse, atornillarse en la cúspide, vendiendo su alma, su dignidad, sus escrúpulos y lo que tal vez otrora pudo justificar su conducta.

Si algo puede acuñársele al chavomadurismomilitarismocastrismoideologismo es la más completa irresponsabilidad con su patria y con sus compatriotas. Tanto que le dolía Cuba a Chávez y tan poquito que sentía a Venezuela, es una pequeña parte de la historia mas vergonzosa que se haya vivido en nuestro acontecer desde los tiempos de la independencia.

No obstante, quiero destacar que mientras sigan enervando, impidiendo, obstaculizando el impajaritable cambio que los venezolanos con mayor o menor compromiso demandan, el desarrollo, el progreso, el bienestar se aleja más. Venezuela se está quedando sin futuro, inexorablemente.

Ayer se cumplió otro aniversario más de la gesta de Chicago y los impostores siguen jugando con el salario entre mísero y misérrimo. Estamos alineados con los países más pobres de África y del mundo, pero eso no les arredra. Había que ver cuánta soberbia exhibe Maduro y cuánta pretensión y desprecio muestran los otros dignatarios del oficialismo.

Cada día que pasa nos vamos quedando más y más atrás. En todos los órdenes, pero especialmente quiero referirme a la juventud que estudia y nótese que la deserción es mayor o igual a la presente en los liceos públicos y en las universidades. Los resultados deprimen. En la Facultad de Ciencias de la UCV nunca hubo tantos aplazados en los primeros semestres como este pasado y como dirían en el barrio, “el rancho sigue ardiendo”

Yuval Harari, en un trabajo reciente, hacía notar cómo se echa la energía y el modelado tecnológico sobre el mundo que conocemos y se atreve a predecir que en 20 años todo será distinto. Es uno de los más consagrados, pero en nuestro ambiente latinoamericano tenemos a Oppenheimer, quien nos ha advertido especialmente en su último libro, Sálvese quien pueda, de cuánto difícil será encontrar trabajo en dos o tres décadas sustituidas las actividades, las funciones, por la IA. Dudo que el liderazgo actual se haya preocupado de reflexionar sobre el asunto.

En resumen, como ha dicho Oppenheimer, o cambiamos o innovamos o perecemos, pero, entretanto, en matemáticas y en lectura el promedio de nuestros estudiantes es de 7,68 sobre 20 e imagino que ese gabinete que nos gobierna, sin ser estudiantes, en lo que refiere a valoración del entorno y concienciación saldría peor evaluado si lo permitieran. Debemos asumirlo porque es una verdad irrefragable.

La carrera del porvenir la intenta Venezuela con un grillete en el pie. O nos lo quitamos como nación o la habremos perdido para siempre.

 

Nelson Chitty La Roche

nchittylaroche@hotmail.com

@nchittylaroche

 

Las opiniones emitidas por los articulistas  son de su entera responsabilidad y no comprometen la línea editorial de Confirmado.com.ve