Impulsan la inserción escolar de los menores y crean una plataforma digital de empleo para apoyar a los damnificados tras el desastre sísmico
Luego de tres meses del evento sísmico registrado el 24 de junio, diversas organizaciones y organismos del Estado mantienen desplegados atención médica, social y de vivienda para miles de personas afectadas que debieron ser trasladadas desde la “zona cero” en La Guaira hacia el estado Monagas.
Hasta la fecha, los organismos gubernamentales de carácter regional y nacional han concretado la adjudicación de más de 80 apartamentos para albergar a igual número de familias reubicadas en la entidad monaguense.
Por su parte, la organización social Cáritas Maturín mantiene el seguimiento directo a las personas afectadas. Según declaraciones del padre Gerónimo Sifontes, la institución atiende actualmente a 91 familias en el territorio. Entre las labores de asistencia brindadas destacan:
Atención psicológica: Consultas y visitas periódicas de acompañamiento a cargo de especialistas
.Asistencia médica e insumos: Donación de medicamentos, insumos, sillas de ruedas, muletas y canalización con especialistas médicos.
Seguridad alimentaria: Entrega de canastas con 40 kilos de alimentos por familia.
Educación e inclusión laboral: Reubicación de niños y jóvenes en planteles educativos locales (desde preescolar hasta secundaria) y la creación de una plataforma/agencia de empleo digital para vincular los perfiles profesionales de los afectados con el sector privado.
Recuerdan que la situación de vulnerabilidad aún no ha terminado“Aunque las ganas de ayudar son muchas de parte de Cáritas, cada vez son menos los donativos que recibimos. Las familias alojadas en él están en su mayoría viviendo junto a sus familiares; son 7 personas o hasta 15 en una sola casa, que para ellos es imposible sostener. La realidad es que estas personas no tienen nada, y nosotros solo podemos seguir apoyando si recibimos donativos”, señaló el padre Geronimo Sifontes, director de Cáritas Maturín.
A pesar de los esfuerzos coordinados entre el sector público, la iglesia y la empresa privada, el párroco extendió un llamado de solidaridad a la ciudadanía, señalando que la situación de vulnerabilidad persiste para muchas familias y que aún se requieren recursos adicionales para cubrir sus necesidades básicas.










