Marcos Hernández López: En política nada es para siempre

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Marcos Hernández López: En política nada es para siempre

La frase «en política nadie es para siempre» resalta la naturaleza efímera del poder y la constante renovación en sistemas democráticos. Subraya que el poder es transitorio, los liderazgos cambian por elecciones o desgaste, y la única constante es el cambio, impidiendo la perpetuación eterna de una persona o partido. Aquí te detallo los puntos clave de este concepto:

Transitoriedad del poder: Ningún cargo público es permanente; la alternancia es una característica esencial de la democracia.

Cambio constante: El panorama político cambia debido a la opinión pública, elecciones y el desgaste natural de la gestión.

Nadie gana o pierde siempre: Es un ciclo dinámico donde las alianzas y las figuras relevantes cambian con el tiempo.

Renovación de liderazgos: La política requiere nuevas visiones y adaptaciones a las necesidades sociales, desplazando a líderes antiguos.

La era chavista es, sin duda, un periodo altamente polémico para el análisis académico, tanto sociohistórico como político. La imposición de la información, la toma de posiciones políticas e ideológicas impide con frecuencia tener una visión imparcial de los hechos reales que ocurren en Venezuela. Desde 1999, este país ingresó a un nuevo capítulo de su historia: Durante el primer gobierno de Chávez se creó una atmósfera de optimismo, particularmente en los estratos sociales D y E, pero también entre clases medias.

Con Maduro, el chavismo dejó de ser un movimiento de masas. El desarrollo de la gestión oficial disminuyó mucho sus espacios e influencia social. Como movimiento perdió mucho de su tejido y su empaque político con la marcha de su líder Chávez. Todos los programas bandera oficialistas, los que fundamentaban su prestigio en las zonas populares, conocieron un grave declive desde 2013.

La era de Chávez, Maduro y ahora de Delcy, está lejos de una construcción de un modelo económico alternativo que resolviera los problemas causados por la economía de tipo rentístico. Por el contrario, el chavismo siempre se ha centrado primordialmente en la distribución del ingreso fiscal petrolero a sectores pobres y excluidos, sin diseñar una estrategia de economía productiva.

El chavismo y su círculo de colaboradores directos desmantelaron progresivamente la democracia venezolana, al tiempo que dilapidan los recursos naturales del país para enriquecerse. Se sigue agudizando la devastadora crisis económica, política y social. Lo grave para Venezuela, el régimen no tiene estímulos suficientes de concretar una negociación real y preferirá mantener el poder antes de ceder espacios a la oposición, aun cuando la economía se siga deteriorando y la crisis social y política se profundice. El desafío post 3 de enero será encontrar una ruta que baje la confrontación y la violencia, supere la economía rentística y recomponga las bases de una convivencia en paz y con una verdadera democracia.

Cuando decimos nada es para siempre es una frase con mucho peso y una verdad histórica innegable. En el tablero político, el poder es, por definición, un préstamo con fecha de caducidad. Esa noción de que «nadie es para siempre» es lo que mantiene vivas las democracias a través de la alternancia y lo que suele marcar la caída de los regímenes autoritarios. Aquí te comparto un par de reflexiones sobre por qué esa sentencia es tan real.

Al final, la política es como el teatro: lo importante no es solo la actuación, sino saber hacer la reverencia final antes de que el público deje de aplaudir… «El cementerio está lleno de personas que se creían indispensables».  Charles de Gaulle

Correo: hernándezhercon@gmail.com // Hercon444@gmail.com

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