Un discurso cargado se peticiones de lealtad. Para el chavismo el legado del fallido golpe de Estado de 1992 y del fallecido Hugo Chávez, por defecto, es la exigencia de mantenerse unidos.
«El 4-F es Chávez, es su legado», dijo ayer Diosdado Cabello, presidente de la Asamblea Nacional. «Son muchas tareas que tenemos por delante, siempre nos tienen que agarrar con unión cívico-militar», había dicho más temprano el presidente Nicolás Maduro.
Maduro habló desde la Academia Militar, de frente a uniformados que aguantaron en fila el sol de mediodía y flanqueado por Cabello. Negó que el 4-F fuese un golpe de Estado, pues cree que esas acciones solo las ejecuta la «oligarquía», la misma que dice promueven en su contra un movimiento para derrocarlo.
Denunció Maduro el supuesto plan que tiene Estados Unidos. «Aquí salió una declaración indignante del jefe de la agencia de inteligencia militar de los Estados Unidos llamado Vincent Stewart», quien presentó un pronóstico de la situación venezolana para 2015, donde prevé protestas previas a las elecciones parlamentarias.
«Lo que hace es leer un guión de guerra sucia contra Venezuela. Hay quienes todavía dudan, que detrás de todo cuanto se hace contra Venezuela, está el imperialismo norteamericano», dijo.
Sacrificio
Cabello habló en otro escenario, desde el Cuartel de la Montaña donde reposan los restos de Hugo Chávez. «El Comandante se sacrificó por nosotros, por eso le debemos total lealtad», reiteró.
Para el jefe de la AN, que habló rodeado de los miembros de los Poderes Públicos y la familia del fallecido mandatario, para la revolución es necesario estar cada día más unidos, más fuertes, dijo. «Juro por Dios que no traicionaré jamás el legado del comandante Chávez».
Para Maduro los 23 años que han pasado desde el 4-F son solo el comienzo. Apenas, dice, está iniciando. El espíritu de entonces -pide- debe mantenerse vigente, principalmente para que lo apoyen a sobreponer su denominada «guerra económica».
Unasur se reúne
Ernesto Samper, secretario general de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), se reunió ayer con el Presidente venezolano en el palacio de Miraflores con la intención de buscar posibles mecanismos de diálogo entre Estados Unidos y Venezuela.
Con el encuentro, dijo el Ejecutivo, se busca «un mecanismo de diálogo con el Gobierno de EEUU para construir una diplomacia de paz, de diálogo, de entendimiento, para detener la agresión» que dice que Washington lleva a cabo contra Venezuela.
Tras la reunión, que duró poco más de una hora, Maduro y Samper dijeron en una breve declaración a los medios de comunicación que los cancilleres de la Unasur y de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) tendrán un encuentro en Quito (Ecuador) para tratar el tema.
Maduro abrió además la posibilidad de retomar el diálogo político con la oposición, aunque no la mencionó directamente. Indicó que en el futuro tratará con Samper el eventual diseño de un cronograma de conversaciones.
EEUU pide diálogo directo
Un portavoz del Departamento de Estado dijo ayer en anonimato que el Gobierno de Estados Unidos «no ha recibido contactos» por parte de Unasur sobre un posible rol como mediador para aflojar las tensas relaciones e instó al Gobierno venezolano a comunicarse «directamente».
«No hemos recibido contactos desde Unasur sobre este asunto, ni los esperamos».
El funcionario recordó: «Mantenemos relaciones diplomáticas con el Gobierno de Venezuela y el Gobierno de Venezuela será bienvenido a comunicar sus puntos de vista directamente a través de estos canales».
Por Juan Pablo Arocha
laverdad.com









