El mandatario brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, y el opositor Flávio Bolsonaro iniciaron este lunes los contactos para ampliar los apoyos de cara a la segunda vuelta de las elecciones, un día después de la primera vuelta.
El domingo, Bolsonaro obtuvo un 47,03 % de los votos y Lula un 45,16 %, un resultado que estuvo acompañado de un fuerte crecimiento del Partido Liberal (PL), formación del candidato opositor, en el Congreso Nacional y en los gobiernos regionales.
Lula, quien el domingo admitió sorpresa por la derrota en primera vuelta, mantuvo este lunes una reunión a puerta cerrada con responsables de la campaña, ministros y políticos aliados, con vistas a comenzar a planificar la estrategia de cara a la segunda vuelta, que se celebra el 25 de octubre.

Entre las prioridades, dijo que se propone convencer a los más de 30 millones de brasileños que no fueron a votar y que aumentará su exposición mediática a través de la participación en debates televisivos, que hasta ahora había evitado.
«Es nuestra responsabilidad devolverles el interés para participar en las elecciones», declaró ante la presencia del vicepresidente y candidato a la reelección, Geraldo Alckmin, y el líder del Partido de los Trabajadores, Edinho Silva, entre otros asistentes.
Los temas que Lula priorizará en la recta final de su campaña
Lula dio pistas sobre qué temas enfatizará en las próximas semanas, muchos de ellos asociados a la campaña del rival.
Sobre la seguridad, el mandatario reconoció que las facciones «ganaron la partida» hasta ahora y se comprometió a reforzar el combate al crimen organizado.
«Los criminales tienen que ir a prisión», declaró, antes de pedir que el Senado apruebe cuanto antes un proyecto del Gobierno para realizar una reforma constitucional en materia de seguridad.
Por otro lado, Lula endureció sus críticas a la Corte Suprema, un blanco habitual de la extrema derecha, y dijo que había que «acabar con la promiscuidad» del tribunal, en referencia a los vínculos de varios magistrados con un banquero encarcelado por una fraude financiero multimillonario.
Bolsonaro recibe el primer apoyo de un candidato derrotado
Por su parte, Flávio Bolsonaro recibió este lunes el primer apoyo de un aspirante derrotado en primera vuelta. Romeu Zema, exgobernador conservador del estado de Minas Gerais, anunció que apoyará al candidato ultraderechista, después de quedar sexto en los comicios de la víspera con el 0,27 % de las papeletas.
«Voto contra el Partido de los Trabajadores (PT) y por Flávio Bolsonaro; Brasil no aguanta cuatro años más de Lula», declaró Zema -en un video publicado en redes sociales-.

Bolsonaro, primogénito del expresidente Jair Bolsonaro (2019-2022), planea buscar el respaldo de União Brasil, Republicanos y Progresistas (PP), tres formaciones de centroderecha que suman 128 diputados y que no apoyaron a ningún candidato en la primera vuelta, según afirmó el presidente del PL, Valdemar Costa Neto.
El PL también pretende atraer a otros candidatos que quedaron fuera de la contienda, en especial el conservador Ronaldo Caiado, que terminó cuarto, con el 2,18 % de los votos y que podría anunciar su apoyo a Bolsonaro este mismo martes, según adelantó un aliado de Caiado, el gobernador de Goiás, Daniel Vilela, en una entrevista a CNN Brasil.
Los aspirantes que terminaron el domingo en segunda y tercera posición, el escritor Augusto Cury (2,89 %) y el agitador ultra Renan Santos (2,24 %) de momento aseguran que no apoyarán a ningún candidato en la segunda vuelta.
Flávio Bolsonaro recibió este lunes el apoyo expreso del expresidente Michel Temer (2016-2018), quien dijo que Brasil «quiere un camino diferente» al que ofrece Lula.
El apoyo de Temer no es una sorpresa, por su animadversión con Lula, quien lo ha llamado «golpista» en incontables ocasiones por haber asumido el poder tras la destitución de Dilma Rousseff en 2016.
Euforia en los mercados
Entretanto, el resultado electoral fue acogido con euforia en los mercados financieros, que esperan que una eventual victoria de Bolsonaro suponga una política más favorable a las empresas.
La bolsa de São Paulo cerró con un fuerte salto del 7,70 % y alcanzó un máximo histórico, los 206.911 puntos, mientras que en el mercado de divisas, el real se apreció un 4,11 % frente al dólar, que acabó cotizado a 5,00 reales en el tipo de cambio comercial brasileño.
Bolsonaro es el favorito del mercado, debido a sus promesas de cortar el gasto público, reducir impuestos y privatizar empresas públicas.

En cambio, Lula ha defendido mantener una fuerte inversión en políticas sociales, subir los tributos a los más ricos y es contrario a las privatizaciones.
Las acciones de la petrolera estatal Petrobras, la mayor empresa de Brasil, fueron unas de las más beneficiadas y se dispararon un 8,1 %, con lo que alcanzaron su mayor valor en la historia del parqué, a pesar de la reducción del precio internacional del barril de crudo.
Los inversores tienen aún fresca la memoria de la época del Gobierno de Jair Bolsonaro (2019-2022), cuando la petrolera estatal repartía cuantiosos dividendos a los accionistas.
El reparto de beneficios entre los inversores sufrió un recorte durante el Gobierno de Lula, que ha priorizado el aumento en las inversiones en exploración de nuevos yacimientos petroleros y en refino. EFE











