El demócrata James Talarico se convirtió este martes en el primer senador demócrata elegido por Texas en 38 años, mientras Gina Hinojosa logró consagrarse como la primera latina en ganar la Gobernación de Texas y la tercera mujer en ocupar el cargo, tras derrotar al republicano Greg Abbott, según proyecciones de medios.
El pastor presbiteriano y educador, de 37 años, se ha impuesto al candidato republicano Ken Paxton, exfiscal general del estado que era una apuesta personal del presidente estadounidense, Donald Trump, pese a ser una figura plagada por varios escándalos de corrupción.
Los cálculos de NBC News, CNN y CBS indican que Talarico logró un escaño clave para que su partido se haga con la mayoría en la Cámara Alta.

En una carrera que se preveía apretada, Talarico se imponía por 20 puntos porcentuales con en torno al 70 % del voto escrutado, según datos de AP, y ha acabado por hacer historia en un estado donde el presidente Donald Trump ganó por más de 13 puntos porcentuales en las presidenciales de 2024 y donde no se elegía a un senador demócrata desde 1988.
La victoria en Texas supone el tercer escaño del Senado arrebatado por los demócratas en las elecciones de medio mandato celebradas este miércoles tras las victorias en Carolina del Norte y Carolina del Sur.
Derrota de Greg Abbott a manos de Gina Hinojosa
Por su parte, Hinojosa derrotó al gobernador republicano Greg Abbott, quien buscaba un cuarto mandato consecutivo, y devolvió a los demócratas el control de la gobernación texana por primera vez desde 1995, cuando la entonces gobernadora Ann Richards dejó el cargo.

La candidata demócrata obtiene más de cuatro millones de votos, equivalentes al 57 % de los sufragios contabilizados hasta el momento, con el 68 % del escrutinio completado, mientras que Abbott alcanza el 41 %, con 2.946.679 votos.
La victoria de Hinojosa se produce después de una campaña en la que Abbott gastó decenas de millones de dólares más que su rival.
El republicano, que aspiraba a convertirse en el gobernador con más años en el cargo en la historia de Texas, había mantenido el control del estado para su partido durante décadas. EFE












