«La verdad es un acto de servicio»: El alma de Maryorin Méndez detrás de cada noticia

«La verdad es un acto de servicio»: El alma de Maryorin Méndez detrás de cada noticia

Por Cesar Saavedra

Hay nombres que en el periodismo venezolano son sinónimo de temple, ética y sobre todo de una sensibilidad que no se apaga con los años. El de Maryorin Méndez es uno de ellos. En una reciente y reveladora conversación con Román Lozinski para el Circuito Éxitos, la destacada comunicadora desnudó su trayectoria, permitiéndonos ver la evolución de una mujer que transformó sus primeras aspiraciones juveniles en una misión de vida inquebrantable: servir a quienes no tienen voz.

Del brillo de la fama al latido de la gente

Con la honestidad que la caracteriza, Maryorin confiesa que, en sus inicios, el periodismo parecía un camino hacia el reconocimiento personal y la estabilidad. Sin embargo, la realidad de un país herido y la fuerza de su propia vocación cambiaron el rumbo de su brújula.

«Siempre he concebido el periodismo como una cuestión de servicio para la gente, para el país», afirma Méndez con la convicción de quien ha entendido que la verdadera noticia no está en los grandes despachos, sino en el respeto absoluto por los Derechos Humanos.

Esa sensibilidad no es casual. Sus raíces en la Universidad Católica Cecilio Acosta (UNICA), bajo la mención de Desarrollo Social, marcaron su ADN profesional. Allí aprendió a mirar donde otros solo pasan de largo: en los pueblos recónditos donde «nació Venezuela» y en los personajes humildes que guardan la esencia de nuestra cultura popular.

Su paso por Unión Radio durante 14 años no fue solo una etapa laboral; fue la fragua donde se templó su carácter. Al transitar hacia NTN24, Maryorín mantuvo intacto ese compromiso con la verdad que, según admite, a veces se convierte en una carga pesada.

  • La ética como escudo: «Cuando tienes un compromiso con la verdad no es tan fácil», confiesa al referirse a las presiones externas y los dilemas de una profesión que exige todo a cambio de la integridad.
  • El costo de informar: A pesar de las advertencias de su entorno familiar y el remolino de las redes sociales, su brújula sigue apuntando hacia la justicia.

Una mirada que no se endurece, sino que se afina

Tras décadas en la primera línea de la información, muchos podrían caer en el cinismo o la indiferencia. Maryorin, por el contrario, ha logrado algo que pocos consiguen: afinar la agudeza. Para ella, el tiempo no ha servido para crear una coraza que la aleje del dolor ajeno, sino para agudizar su capacidad de identificar y proteger a las víctimas más desasistidas.

«La dureza se te va afinando con el tiempo; mantener el foco es llevar la comunicación y el periodismo a las víctimas que son más vulnerables», concluye.

Hoy, reconocer a Maryorin Méndez es celebrar un periodismo que no se rinde, que se ensucia los zapatos en las comunidades y que, por encima de los likes o la fama, elige cada día la dignidad de la verdad. Ella nos recuerda que, mientras exista un periodista con su corazón, las historias de los olvidados siempre tendrán un lugar en la luz.

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