Cientos de jóvenes portugueses pasaron la noche del sábado al domingo acampados en la céntrica Praça del Rossio de Lisboa, donde instalaron varias decenas de tiendas de campaña para exigir viviendas asequibles y denunciar las políticas del Gobierno conservador de Luís Montenegro, al que acusan de favorecer los intereses de los propietarios inmobiliarios frente a las necesidades de la población.
La protesta convirtió una de las plazas más emblemáticas de la capital portuguesa en un improvisado campamento, inspirado en las recientes movilizaciones juveniles por la vivienda en España y en otras ciudades portuguesas, como Oporto.
Los manifestantes critican que las medidas impulsadas por el Ejecutivo de Montenegro no ofrecen soluciones a quienes no pueden pagar los elevados alquileres y consideran que su política de vivienda beneficia a los propietarios y al sector inmobiliario, en lugar de garantizar el acceso a un alojamiento digno.

Los argumentos de la protesta
João Veloso, uno de los líderes de la acampada, explicó a EFE que los jóvenes reclaman límites a los alquileres, el retiro de la nueva legislación sobre arrendamientos y una intervención más decidida del Estado para ampliar el parque de vivienda pública.
«Lo que queremos son techos a los alquileres, el fin de la nueva ley de arrendamiento», afirmó Veloso, quien denunció que los propietarios pueden incrementar las rentas en cien o doscientos euros de un año para otro, frente a las limitaciones que, según explicó, establecía la legislación anterior.
Los participantes consideran que la orientación de las políticas del Gobierno de Montenegro agrava las dificultades de emancipación de los jóvenes, muchos de los cuales, incluso con empleo, no pueden independizarse debido a los precios de la vivienda.
Veloso reclamó también que el Estado utilice inmuebles de titularidad pública para ofrecer alquileres asequibles, en lugar de dejar la solución de la crisis habitacional exclusivamente en manos del mercado.
El portavoz reconoció la influencia de las acampadas organizadas en España, particularmente la celebrada hace unas semanas en la Puerta del Sol de Madrid, así como de otras movilizaciones europeas, entre ellas las de Francia.
Al menos 2.500 personas se concentraron en Lisboa
La protesta de Lisboa sigue igualmente el ejemplo de los jóvenes que esta misma semana instalaron tiendas de campaña en la plaza Dom João I de Oporto, de donde fueron desalojados el miércoles en una intervención policial cuya violencia denunciaron los participantes.
La acampada comenzó a última hora de la tarde del sábado, después de que miles de personas recorrieran el centro de Lisboa en una manifestación convocada por la Confederación General de los Trabajadores Portugueses (CGTP) para reclamar mejoras salariales y medidas contra el aumento del costo de la vida.
Según datos de la Policía, al menos 2.500 personas participaron en la concentración por la vivienda durante la tarde, aunque el número de asistentes disminuyó conforme avanzaba la noche.

Críticas a Montenegro y a su política de vivienda
Las críticas al primer ministro luso adquirieron especial protagonismo en los carteles y las consignas de los manifestantes, que respondieron a sus recientes declaraciones en las que pidieron a los movimientos asociativos y partidos políticos que no actuaran de manera egoísta.
«Montenegro, presta atención, tu casa se va a convertir en una ocupación», corearon algunos de los participantes, que también hicieron referencias a las informaciones sobre el patrimonio inmobiliario del jefe del Gobierno.
Los concentrados también gritaron «De aquí no salgo, de aquí nadie me echa», mientras mantenían las tiendas instaladas en la plaza, pese a las advertencias de que la protesta no podría prolongarse durante la madrugada.
La movilización transcurrió bajo una discreta presencia policial, según pudo comprobar EFE, y estuvo acompañada de consignas contra la especulación inmobiliaria y a favor del derecho a la vivienda. EFE












