Tras desestimar recientemente cualquier debate sobre la renovación de los poderes públicos en medio de la emergencia nacional, el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, anunció que a partir del próximo 1 de agosto se iniciará una agenda de trabajo conjunta con exparlamentarios del período legislativo 2015-2020 para abordar la estabilidad institucional y el fortalecimiento democrático del país.
El anuncio, oficializado este martes mediante un comunicado del Parlamento, plantea el inicio de reuniones con los legisladores de la AN electa en 2015 bajo el premisa de promover una agenda de «unidad nacional». La medida coincide con el incremento de la presión diplomática por parte de Estados Unidos para avanzar en un proceso de reinstitucionalización tras la captura de Nicolás Maduro.
Un giro en el discurso oficial
El pronunciamiento marca un cambio respecto a la postura manifestada por Rodríguez pocos días antes, cuando al ser consultado sobre la designación de un nuevo Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), la reestructuración del Consejo Nacional Electoral (CNE) y la eventual convocatoria a comicios, descartó tajantemente abrir esas discusiones de forma inmediata.
«Es un irrespeto, es una grosería ponerse a reunir entre políticos para estar decidiendo quién va para el CNE o quién va para el TSJ. Hay tiempo para eso» — había aseverado el dirigente oficialista al calificar de extemporánea la negociación sobre el arbitraje electoral y los poderes del Estado.
El inicio formal de las mesas de trabajo el 1 de agosto se perfila como un paso clave en la dinámica política del país, en un contexto marcado por la respuesta a la crisis humanitaria provocada por los recientes terremotos y las exigencias de garantías democráticas para la participación política.
Ahora, sin ofrecer explicación alguna por el cambio de discurso, el mismo dirigente anuncia exactamente lo contrario: una mesa de trabajo con la Asamblea de 2015 para avanzar en la reconstrucción institucional del país. Lo que hace tres días calificaba como una falta de respeto pasó, de un plumazo, a convertirse en política oficial.
El giro alimenta las versiones sobre el creciente margen de maniobra que Washington ejerce sobre el aparato chavista durante la transición. Cada vez resulta más evidente que las líneas estratégicas ya no se anuncian únicamente desde Caracas, sino que responden a los compromisos y exigencias planteados por Estados Unidos en el proceso de negociación. Rodríguez, que intentó cerrar públicamente la puerta al debate institucional, terminó reabriéndola apenas unas horas después de que la presión aumentara.










