La Casa Blanca anunció este domingo que la cantidad de petróleo venezolano que ingresa a Estados Unidos registró un incremento superior al 400 %, alcanzando su nivel más alto en casi una década como parte de las políticas impulsadas por el presidente Donald Trump para fortalecer el sector energético estadounidense.
Según un comunicado oficial publicado en la página web gubernamental, este repunte exponencial es el resultado directo del acuerdo suscrito con Venezuela tras la captura de Nicolás Maduro el pasado 3 de enero. La actual administración ha catalogado esta alianza estratégica como «el mayor acuerdo petrolero de la historia», marcando un cambio radical en la dinámica comercial entre ambas naciones.
El entendimiento binacional asegura a Washington el acceso a 65.000 millones de barriles de crudo venezolano. Esta masiva adquisición de recursos tiene como objetivo principal aumentar de forma sostenida las reservas estratégicas estadounidenses y ampliar la disponibilidad de hidrocarburos en el mercado interno para apuntalar la independencia energética.
La rápida ejecución de este pacto ha permitido que el flujo de crudo desde la nación sudamericana recupere volúmenes que no se registraban desde hace diez años, consolidando de manera inmediata los objetivos de la agenda energética y económica de la actual administración.











