Los ánimos se renuevan y el deseo de cambio una vez más emerge como el gran factor motivador. De cumplirse los pronósticos de las principales encuestadoras del país en cuanto a intención de voto, las elecciones municipales del 8 de diciembre podrían estar rompiendo el record de participación en un evento de carácter regional que hasta ahora ostentan los comicios del 23 de noviembre de 2008, cuando 65,45 por ciento de los electores se expresaron en las urnas electorales.
Luis Vicente León, director de la encuestadora Datanálisis, precisa que de acuerdo al último estudio realizado a finales de septiembre, la intención de los electores a votar en los próximos comicios se ubica entre 65 y 68 por ciento, aunque aclara que la participación es el factor más difícil de proyectar, ya que no todos los que expresan su intención a votar se movilizan el día de la elección.
“Hay varios factores que influirán en que haya una alta participación. Para los opositores esta elección es la oportunidad de aplicar una especie de voto castigo, mientras a los chavistas los moverá la necesidad de defenderse. Hablo de voto castigo porque la oposición está visualizando cómo afecta la vida cotidiana, ya que la tesis del plebiscito ha motivado pero no es el factor predominante”.
Tesis plebiscitaria
Benigno Alarcón, director del Centro de Estudios Políticos de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), recuerda el trabajo de campo que esta institución solicitó a la encuestadora Delphos y que fue presentada recientemente, según la cual la disposición a votar el 8 de diciembre es de 77 por ciento. “Me suena exageradamente alto este porcentaje porque hay que tomar en cuenta que a la gente no le gusta declararse abstencionista, pero definitivamente sí se espera que haya una participación muy alta”.
Recuerda que en los procesos electorales regionales y municipales la abstención suele ser alta, llegando a superar en muchos casos el 50 por ciento; sin embargo, en esta ocasión observa tres factores a considerar para atreverse a asegurar que la participación será alta.
“Hay un componente nacional muy importante porque se está poniendo en juego la tesis plebiscitaria y puede inclinar la balanza a favor de una mayor participación; no sabemos qué tan determinante será el voto castigo pero sin duda será un factor complementario; así como la evaluación de las gestiones locales”.
Disposición en alza
Félix Seijas, director del Instituto Venezolano de Análisis de Datos (IVAD), subrayó que “hay una disposición a votar bastante importante” y sugirió que “es posible” que la votación sea mayor a la del año 2008. Aunque no reveló los últimos números que maneja la encuestadora, el estudio levantado a finales de julio arroja que 70,5 por ciento de los venezolanos definitivamente iría a votar y 16,3 por ciento probablemente iría a votar.
Las elecciones de este 8 de diciembre tienen la particularidad de que serán exclusivamente municipales. En 2008 se escogieron alcaldes y gobernadores en la misma elección, al igual que ocurrió en 2004. No obstante, a pesar de similitud logística, ambas rompieron record opuestos.
Hace cinco años se registró la mayor participación en una elección regional, mientras que hace nueve años la asistencia a las urnas fue la más baja de la historia democrática, destacando en el primer caso la motivación de la oposición luego de haber ganado el referendo de la reforma constitucional y en el segundo privó la desmotivación opositora luego de haber cantado fraude en el referendo revocatorio de 2004.
En el año 2000 se observa la segunda participación más alta, pero es preciso tomar en cuenta que fue una elección general para la renovación de todos los podres luego de aprobada la nueva Constitución, en la que también se eligió al Presidente de la República.
En 1998, el Consejo Supremo Electoral separó las elecciones, realizando las regionales antes de las presidenciales en las que Hugo Chávez ganó por primera vez la Presidencia, lo que quizás tuvo una influencia en una participación que apenas llegó a 52,4 por ciento, siendo considerada una alta participación para el momento, si se toma en cuenta que nunca antes se habían registrado niveles de participación por encima de 50 por ciento en una elección no presidencial.
Participación electoral
2008= 65,4%
2004= 45,7%
2000= 56,6%
1998= 52,4%
1995= 46,2%
1992= 49,3%
1989= 45,1%
Fuente: CNE y La Verdad











