Gustavo Roosen: IA financiera: promesas y riesgos

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Gustavo Roosen: IA financiera: promesas y riesgos

La IA se ha entronizado de manera acelerada en la preocupación de todos y en todos los campos: de la tecnología a la información, de la energía al ambiente, de la investigación a la educación, de la especulación a la realidad personal, de las oportunidades que abre a las preocupaciones que despierta, de la vitalidad de la economía a las complejidades del mundo financiero.

En un reciente artículo, The Economist sostiene que Estados Unidos está entrando en una nueva fase de capitalismo financiero acelerado, impulsada por la IA. Se trata de un nuevo modelo en el que las fronteras tradicionales se desdibujan ante la irrupción de este nuevo actor. Ello ocurre al interior de las empresas y en su relacionamiento con otras; en el seno de los mercados financieros y a nivel de las inversiones legitimas y las especulativas. También afecta el desempeño del Estado y su interacción con otros.

Cada día, alarmantes cuadros de datos ejemplifican el carácter y la magnitud excepcional que están experimentando los mercados financieros y muestran en qué medida prácticamente toda la economía estadounidense está siendo reorganizada alrededor de la apuesta por la IA. La gigantesca máquina financiera construida alrededor de ella está produciendo simultáneamente innovación, crecimiento, especulación, endeudamiento y una enorme concentración de capital.  Mientras tanto y por encima de ello, el servicio de la deuda pública estadounidense ha alcanzado los niveles más altos en las dos ultimas décadas.

La especulación financiera corre paralela con una expansión explosiva del crédito destinado a la IA y a inversiones privadas para centros de datos. Un nuevo estudio de la Escuela de Negocios de Columbia calcula que, si se construyen 183 GW de nueva capacidad de centros de datos para 2032, el auge de la inversión de capital será mayor como porcentaje de la economía, que la suma de los auges ferroviario y de las puntocom en Estados Unidos. Según The Economist, estamos ante un nuevo speedball —combinación de heroína y cocaína—, entendido esta vez como combinación de la euforia de la especulación tecnológica con los riesgos de una acumulación creciente de deuda.

Ante un cuadro así es normal que salten las alarmas. La máquina parece estar funcionando tan bien que incluso las señales de peligro pueden quedar ocultas por la propia velocidad del sistema. The Economist, sin embargo, considera inevitable que algo falle. No afirma que vaya a producirse una crisis inmediata, pero plantea preguntas y muestra señales inquietantes: aseguradoras bajo presión por sus inversiones en crédito privado, proyectos de centros de datos con problemas, empresas tecnológicas que retrasan sus salidas a bolsa pese a que el mercado bursátil está cerca de máximos históricos. Muchos modelos avanzados de IA operan con una opacidad inherente que hace imposible rastrear o auditar con exactitud matemática cómo llegaron a una conclusión. Un fallo en los datos o una señal de mercado mal interpretada podría provocar ventas masivas y simultáneas, generando riesgos sistémicos inéditos que los bancos centrales deben prever para evitar repentina crisis de liquidez. El crecimiento de la IA impulsa la productividad global y transforma la eficiencia operativa del sector financiero, pero también introduce riesgos de fragilidad sistémica y presiones fiscales.

Pareciera que se instaura un dilema entre la toma de decisiones financieras en función de los fundamentos del negocio o de la aplicación autónoma de la IA. Hacer lo primero permite definir la estrategia con el apoyo de datos reales, la aplicación de juicio crítico con criterio humano, la consideración de los límites y de la ética. Hacerlo guiados determinantemente por la IA, permite simular escenarios, detectar anomalías y optimizar, pero introduce paralelamente los riesgos connaturales al procesamiento masivo de datos, la aplicación de patrones, la opacidad, la posibilidad de errores, la ausencia de control, la inmediatez.

Ante este cuadro, Warren Buffett habla de la necesidad de proteger el capital y de la prioridad de salvar los ahorros por sobre la de buscar ganancias rápidas.

Lo sensato seria, entonces, respetar y defender la disciplina fiscal, promover un crecimiento con sostenibilidad y evitar la especulación.

 
nesoor10@gmail.com

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