Las prolongadas filas de microbuses en las estaciones de servicio reducen drásticamente la frecuencia de las rutas, dejando desprotegidos a los pasajeros en trayectos hacia zonas como Sierra Parima.
Usuarios del transporte público en Ciudad Guayana denunciaron que el incremento recurrente en las tarifas del pasaje asfixia los ingresos familiares en un contexto marcado por la congelación salarial y el deterioro del servicio.
Según testimonios de los afectados, los ciudadanos deben destinar entre mil bolívares diarios y hasta 30 dólares mensuales únicamente para movilizarse a sus puestos de trabajo y gestionar trámites, mientras sufren demoras de hasta una hora en las paradas por la falta de unidades en circulación.
La dinámica del transporte obliga a los residentes de sectores como San Félix a abordar entre cuatro y seis unidades diarias para cubrir sus rutas de ida y vuelta.
Amina, usuaria de este trayecto, detalló la carga financiera que representa el servicio para el ciudadano común.
“A nosotros nos afecta porque por lo menos yo pago un día hasta mil bolívares de pasaje. Yo voy a San Félix, debo agarrar dos unidades para subir y dos unidades para bajar. O sea, dos para venir a trabajar, dos para irme para la casa”, señaló.
Fallas en suministro de combustible afecta la frecuencia de rutas
A la presión económica se suma el colapso operativo provocado por las fallas en el suministro de combustible.
Las prolongadas filas de microbuses en las estaciones de servicio reducen drásticamente la frecuencia de las rutas, dejando desprotegidos a los pasajeros en trayectos hacia zonas como Sierra Parima.
“Cuando hay cola de combustible para surtir, la verdad es que nosotros pasamos penurias porque no hay suficientes unidades. Mientras las unidades están en una mega cola en el surtido, nosotros aquí estamos 40, 45 minutos, hasta una hora esperando”, enfatizó.
El impacto sobre el presupuesto personal también afecta de manera directa a profesionales e independientes. José, abogado en la zona, explicó que sus labores en los tribunales del centro y en el Ministerio Público le exigen abordar hasta cuatro autobuses por jornada, lo que deviene en un gasto constante en divisas.
“Yo tengo un gasto de 20, 30 dólares, hasta más, por mi tipo de trabajo”, resaltó el jurista, quien cuestionó la ausencia de políticas públicas de protección social.
Añadió que “deberíamos de tener una mejora económica, deberíamos de tener un subsidio, por lo menos un auxilio del Estado por parte del mismo a la población”.
Un malestar que afrontan ambas partes
Pese al malestar, los usuarios reconocieron que la crisis abarca a ambas partes de la cadena.
Pasajeros como Adrián Moreno señalaron que, si bien el gasto recurrente de pasaje es insostenible ante el costo de la canasta básica, los conductores enfrentan una alta inflación en repuestos y mantenimiento mecánico.
“No es que sea viable, no se pudiera decir que sea viable porque mientras que a nosotros no se nos aumente el salario como tal, pues siempre va a pegar en el bolsillo de todos los venezolanos”, subrayó.
Adultos mayores también se ven afectados
En este escenario, adultos mayores informaron que cancelan una tarifa reducida de 100 bolívares desde sus sectores hacia la Casa de la Mujer, manifestando solidaridad con los choferes al considerar el costo actual del combustible y la manutención de sus hogares.
Frente a los constantes reajustes tarifarios, la ciudadanía coincide en que las medidas son inviables mientras los ingresos se mantengan estancados.











