¿Gesticular en la calle te da carisma? La insólita moda del «farmear aura» llega a América Latina

¿Gesticular en la calle te da carisma? La insólita moda del «farmear aura» llega a América Latina

Lo que comenzó como una jerga importada de los videojuegos y amplificada por el algoritmo de TikTok ha dado el salto definitivo a las calles de América Latina. El fenómeno de «farmear aura» —un concepto que busca acumular puntos ficticios de estilo, carisma e imperturbabilidad mediante muecas ensayadas, miradas desafiantes y gestos faciales manipulados— ha dejado de ser un meme de pantalla para convertirse en un espectáculo presencial. Con convocatorias masivas y «batallas» organizadas en ciudades de México, Honduras y Argentina, la Generación Z ha encontrado una nueva forma de interacción social que plantea una paradoja inevitable: la performance de la autenticidad.

En su origen digital, «farmear» (cultivar o acumular recursos) tenía un sentido de esfuerzo dentro de un entorno virtual. Sin embargo, al trasladarlo a la personalidad humana, el «aura» deja de ser un magnetismo natural o una cualidad genuina para transformarse en un producto estandarizado. Para «sumar aura», los jóvenes recurren a patrones estéticos clonados —muchos de ellos impulsados por filtros de Inteligencia Artificial que distorsionan los rasgos para encajar en el estereotipo del «macho alfa» o chad— y a gestos hiperrevisados que responden más al espectáculo que al carácter real.

A pesar de su evidente carga de vacuidad y de la reducción de la autoestima a un marcador de puntos figurativo, la masificación de estas convocatorias revela una necesidad social subyacente. En eventos como las competencias programadas en Buenos Aires o Mar del Plata, la excusa del «aura» funciona como un catalizador para combatir la soledad digital. Detrás de las muecas ensayadas frente a un jurado de influencers, cientos de adolescentes buscan simplemente un sentido de pertenencia, una comunidad física con la cual reír e interactuar fuera de la pantalla.

El riesgo, sin embargo, radica en la mercantilización del comportamiento cotidiano. Cuando la interacción en el espacio público se somete a la lógica del jueguito y la validación externa, el carisma se despoja de sustancia y se convierte en una simple pose de consumo rápido. El tiempo dirá si el «aura farming» es solo una moda pasajera propia de la cultura de internet o el síntoma definitivo de una juventud que prefiere actuar la confianza antes que construirla.

 

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