La actividad se concentra en la región centro-norte del país. Especialistas aclaran que los recientes movimientos responden a un reajuste tectónico normal y descartan alertas de tsunami.
A casi un mes del doblete sísmico que sacudió a Venezuela el pasado 24 de junio, la actividad telúrica en el país se mantiene bajo estricto monitoreo. La Fundación Venezolana de Investigaciones Sismológicas (Funvisis) informó este domingo 19 de julio que se han contabilizado un total de 1.368 réplicas asociadas a este evento, al tiempo que especialistas explicaron el origen de los recientes temblores reportados cerca de la isla La Tortuga y las costas de La Guaira.
Según el balance oficial de Funvisis, que abarca los movimientos registrados desde la tarde del 24 de junio hasta las 6:00 p.m. del sábado 18 de julio, la mayor concentración de sismicidad acumulada se localiza en la región centro-norte del territorio nacional. Los estados Carabobo, Aragua, Miranda, La Guaira (Vargas) y el Distrito Capital concentran la mayoría de estos eventos, los cuales han sido en su mayor parte de baja magnitud (inferiores a 3.9), con un porcentaje muy reducido que ha superado la barrera de los 4.0.
Sismicidad acumulada al 18 de julio de 2026. pic.twitter.com/wMlj5LD0mz
— Funvisis (@SomosFunvisis) July 19, 2026
El enjambre sísmico en La Tortuga y el temblor en La Guaira
La persistencia de los movimientos generó alerta en la población tras reportarse un «pequeño enjambre sísmico» al sur y sureste de la isla La Tortuga, con eventos que oscilaron entre magnitudes de 2.4 y 3.6. Asimismo, la madrugada de este domingo un sismo de magnitud 3.0 sacudió a La Guaira, siendo ampliamente percibido en la Gran Caracas debido a su escasa profundidad (3,9 kilómetros).
Ante la inquietud ciudadana, la ingeniera geóloga Luiraima Salazar ofreció un análisis técnico detallado a través de su reporte sísmico. La especialista aclaró que el enjambre detectado en La Tortuga no representa una señal de un terremoto inminente ni permite predecir futuros desastres.
Salazar explicó que la actividad actual está dominada por movimientos de baja magnitud y microsismicidad, un comportamiento que calificó como «consistente con un proceso de reajuste tectónico posterior al doblete del 24 de junio». Si bien indicó que no hay evidencias de un incremento sostenido en las magnitudes de los sismos, advirtió que esto tampoco significa que la actividad haya concluido definitivamente.
Diferencias en las alertas tecnológicas
La experta también se refirió a la confusión generada en las primeras horas del domingo, cuando el sistema automático Android Earthquake Alerts de Google estimó inicialmente el sismo de La Guaira en una magnitud de 4.1, difiriendo del reporte posterior de Funvisis que lo fijó en 3.0.
Salazar precisó que esta discrepancia es «completamente esperable desde el punto de vista sismológico». Mientras que la herramienta de Google emplea los acelerómetros de los teléfonos celulares para emitir alertas rápidas en segundos, los organismos oficiales procesan los datos mediante estaciones sismográficas calibradas para dar una ubicación e intensidad exactas.
Finalmente, la ingeniera geóloga enfatizó que ninguno de los eventos analizados presenta características operativas para generar una amenaza de tsunami en las costas venezolanas. No obstante, las autoridades y expertos reiteraron el llamado a la población a mantener la calma, revisar las estructuras que hayan quedado previamente sentidas y conservar activos los planes familiares de emergencia.












