Froilán Barrios:1936-2026: 90 años de historia del sindicalismo venezolano

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Froilán Barrios:1936-2026: 90 años de historia del sindicalismo venezolano

El año 1936 marca un hito en la historia moderna de nuestro país. Además de significar, como dijera Mariano Picón Salas, la entrada de Venezuela al siglo XX tras 27 años de cruel dictadura gomecista, fue el escenario de un lapso político de transición, gobernado por el general Eleazar López Contreras. Este periodo fue clave para el surgimiento de los partidos políticos y, al mismo tiempo, para la irrupción del sindicato como actor social representante de los trabajadores.

Su conformación desde sus inicios estuvo marcada por un fuerte vínculo con la industria petrolera, tanto en los antecedentes de la primera huelga petrolera de 1925 como en las sociedades mutuales obreras, que fueron sometidas a la clandestinidad por el dictador Juan Vicente Gómez. Gómez, en contubernio con las transnacionales petroleras, perseguía y desaparecía a quienes se atrevían a mencionar la palabra «sindicato».

Los vestigios de aquellas sociedades de mutuo socorro aún pueden verse en las fachadas de algunas casas cercanas al antiguo mercado de Cabimas, donde se pueden encontrar inscripciones como «Sociedad de Obreros del Bien», o a un costado del Teatro Baralt en Maracaibo, donde también estaba presente una Sociedad de Obreros del Bien. Estas organizaciones incipientes fueron el germen de la primera generación de sindicalistas, que, desde el occidente hasta el oriente del país, fundaron los primeros sindicatos en Venezuela.

Entre ellos destaca el Sindicato de Obreros y Empleados Petroleros de Cabimas (SOEP), fundado el 27 de febrero de 1936 en el cine Variedades de Cabimas (Zulia). Este sindicato es reconocido como el primero en Venezuela y surgió tras la muerte del dictador Juan Vicente Gómez, bajo el liderazgo de figuras como Manuel Taborda, Jorge Hernández y Valmore Rodríguez, con el lema «Luchar, siempre luchar», y está próximo a cumplir su 90º aniversario.

A continuación, la Costa Oriental del Lago vivió un hervidero de iniciativas gremiales. El 4 de marzo de 1936 se fundó el Sindicato Petrolero de Lagunillas (STPL). Sin embargo, uno de los episodios más trágicos de esa época ocurrió el 14 de junio de ese año, cuando cinco trabajadores fueron acribillados en Mene Grande por exigir mejoras para la clase obrera. Durante una huelga general convocada por dirigentes nacionales en protesta contra un proyecto de Ley para garantizar el orden público, los trabajadores del Zulia desafiaron la orden de reanudar el trabajo dada por el gobierno nacional. Hoy, en el Cementerio de Mene Grande, se honra la memoria de estos valientes trabajadores que sentaron las bases de la lucha por un contrato de trabajo justo. En ese contexto, los sindicatos petroleros se extendieron hacia Maracaibo, La Concepción y el Oriente del país.

A lo largo del año habrá espacio para detallar la épica lucha de los trabajadores, quienes incluso antecedieron la formación de los partidos políticos. Estos últimos, con la excepción del PCV, fundado en 1931, encontraron en la década de 1940 un escenario propicio para constituirse bajo las siglas de AD y Copei.

En definitiva, el desarrollo sindical de 1936 no se limitó solo al ámbito petrolero. Nuestro país vivió una primavera con el florecimiento de sindicatos textiles, agrícolas y gremios de artesanos, zapateros, orfebres, entre otros. Estas organizaciones fueron la urdimbre para la conformación de la primera central sindical, la CVT, en diciembre de 1936, que luego se transformaría en la CTV en su segundo congreso, en 1947, y sería clave en el desarrollo de la primera huelga petrolera del 14 de diciembre de 1936.

Como podemos ver, este 2026 es un momento oportuno para el debate sobre los 90 años de historia del sindicalismo venezolano, un debate que debe examinar su futuro frente a la ofensiva de diferentes sectores empresariales y del Estado, quienes impulsan una constituyente sindical que ataría al Estado al movimiento sindical, al mismo tiempo que justifican la sustitución del salario por ingreso, o la suspensión indefinida de los contratos colectivos y de la libertad sindical.

El significado del sindicato y su participación en la vida política, social y económica radica en lograr una mayor participación de sus afiliados en la distribución de la riqueza nacional, representada en el bienestar para la mayoría de la población. Ante las amenazas que se ciernen sobre el sindicalismo, es crucial defender la civilidad lograda desde el siglo pasado en torno al diálogo social y la autonomía frente al Estado.

Hoy, cuando presenciamos el retorno de las transnacionales petroleras, el sindicalismo petrolero enfrenta un reto: ¿qué rol le tocará jugar en este nuevo escenario? La generación de sindicalistas de 1936 logró que el sindicato fuera reconocido como un actor primordial en la negociación colectiva entre trabajadores, empresarios nacionales y extranjeros, y el Estado. Estas lecciones, que costaron sangre, sudor y lágrimas, no deben ser olvidadas.

En un momento en que vivimos un periodo de cambios inusuales en nuestra historia, que no reconocemos cabalmente como una transición, sino como la prolongación tragicómica de una dictadura, la voz de los sindicatos debe hacerse escuchar, ya que nadie más puede suplantarnos ni asumir nuestra representación.

Froilán Barrios

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