Froilán Barrios: 2026: aniversario de luchas obreras en Venezuela

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Froilán Barrios: 2026: aniversario de luchas obreras en Venezuela

Las fechas patrias forjan la identidad nacional al formar parte de los elementos originarios que constituyen la esencia fundacional de un país, este principio determina un significado específico para los diferentes sectores sociales, los cuales se integran en una relación dialéctica con sentido de pertenencia al concepto unitario de un colectivo histórico, cultural y político.

En el caso de los trabajadores, fuerza social surgida de las entrañas del desarrollo económico mundial desde el siglo XIX hasta el presente, se registran sus propios eventos que lo caracterizan. En este contexto, en la historia de Francia resaltan dos acontecimientos históricos donde el impacto de los trabajadores fue crucial: la Comuna de París, que fue un breve movimiento insurreccional y de autogestión obrera que gobernó la ciudad de París en1871, y posteriormente, en el siglo XX, el mayo francés de 1968, ante las dimensiones de una huelga general que influyó en el plebiscito y renuncia del General Charles Degaulle en 1969. En otra latitud, agregamos el efecto de la revolución rusa cuando los bolcheviques tomaron el poder en 1917, delineando la historia universal del siglo XX.

Al referirnos a Venezuela, es oportuno resaltar en este año 2026 el reconocimiento a las luchas obreras que han demarcado desde 1936 la historia laboral en nuestro país. En esa dirección, al cumplirse 90 años, los eventos que relataremos fueron de la mano con la transición, por primera vez a un ensayo de democracia surgida a la muerte del dictador Juan Vicente Gómez en diciembre de 1935.

El nacimiento de los sindicatos significó el surgimiento de la clase obrera a partir de la fundación en febrero de 1936 del SOEP-Cabimas, el 4 de marzo, del STP de Lagunillas, el STP de Maracaibo, el SOEP Mene Grande y el STP de San Lorenzo que agrupaba a los trabajadores de la refinería. En fin, como hongos fueron extendiéndose durante ese año a nivel nacional, en las diferentes áreas petroleras, la semilla del sindicalismo venezolano.

En este contexto, el orden jurídico no tardó en aparecer con la Ley del Trabajo del 16 de julio de 1936 como base del derecho laboral moderno en Venezuela, diseñada por un novel doctor Rafael Caldera y promulgada durante el gobierno de Eleazar López Contreras, marcando el inicio de la protección real al trabajador y el nacimiento del movimiento sindical organizado en el país.

Esa normativa laboral enfrentó un primer reto: la huelga petrolera de diciembre de 1936. Los sindicatos recién legalizados presentaron un pliego con 13 peticiones fundamentales. Las principales exigencias eran:

Salario mínimo: solicitaban fijarlo en 10 bolívares diarios.

Reconocimiento sindical: exigían que las transnacionales aceptaran formalmente a los sindicatos.
Condiciones de vida: suministro de agua potable en los campamentos, viviendas higiénicas y eliminación de la discriminación entre personal venezolano y extranjero.
Seguridad laboral: implementación de medidas básicas para reducir los accidentes de trabajo industriales.
Efectivamente, fue la primera gran huelga organizada en la historia de Venezuela y el primer enfrentamiento masivo de la clase obrera contra las corporaciones transnacionales, paralizando por completo los campos petroleros de los estados Zulia y Falcón, y generando una ola masiva de solidaridad a nivel nacional, desde Caracas hasta los diferentes estados petroleros en conflicto, al punto de que los hijos de los trabajadores fueron trasladados a la región capital para su protección durante el conflicto.

Como colofón de ese año de luchas obreras, se concretó la fundación de la Confederación Venezolana del Trabajo (CVT), que más tarde en su II Congreso en 1947 pasó a llamarse Confederación de Trabajadores de Venezuela (CTV). Esta se fundó el 26 de diciembre de 1936 durante el Primer Congreso de Trabajadores de Venezuela. Curiosamente, en medio de la celebración de fin de año el 31 de diciembre y del desarrollo de la primera huelga general petrolera, se constituyó la central histórica de los trabajadores.

Aun cuando fue disuelta en enero de 1937 por decreto de reanudación de faena del general López Contreras, esto no impidió que la semilla gremial se extendiera a todos los sectores de los trabajadores venezolanos con la aplicación del primer contrato colectivo de la industria petrolera en Venezuela al firmarse el 14 de junio de 1946. Este pacto histórico marcó un hito fundamental para el movimiento sindical moderno y los derechos laborales del país tras las movilizaciones obreras iniciadas una década atrás, cumpliéndose este año 80 años de este acuerdo laboral tripartito.

Hoy es tarea del sindicalismo independiente, libre y democrático reconstruir la memoria de los trabajadores ante la perversión de un régimen que ha desmantelado, en nombre de una revolución ficticia, todas y cada una de las conquistas de los trabajadores venezolanos a lo largo de 90 años. Debiendo hoy superar las divergencias y diatribas de caudillos en pro de la reconstrucción de un sindicalismo fuerte, independiente y autónomo frente a los partidos políticos, los empleadores privados y el Estado.

Rescatar a los sindicatos y centrales de las garras del control estatal impuesto durante este siglo XXI es una tarea histórica para asumir en memoria de los hombres y mujeres quienes derramaron sangre, sudor y lágrimas a lo largo de un siglo de luchas laborales. Para concretarlo se requiere la más amplia unidad de todos los sectores de trabajadores del país, tanto del sector público como del privado.

Froilán Barrios

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