El inicio del año escolar 2026-2027, programado para el próximo 14 de septiembre, se encuentra condicionado por la falta de información oficial sobre la rehabilitación de los planteles afectados por el doble terremoto del pasado 24 de junio, el cual provocó daños estructurales en infraestructuras educativas de siete estados y el área metropolitana de Caracas.
Nancy Hernández de Marín, miembro de la directiva de la Federación Nacional de Sociedades de Padres y Representantes (Fenasopadres), advirtió que el opaco balance gubernamental sobre las reparaciones genera zozobra en las familias venezolanas:
«La falta de información oficial detallada sobre los planes de rehabilitación institucional genera incertidumbre en las familias, quienes desconocen el estado real de los planteles y las estrategias para atender a la matrícula estudiantil en las zonas más afectadas por los sismos».
Factores críticos ante el reinicio de clases:
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Daños por sismos: El impacto de los eventos telúricos de junio agravó la capacidad operativa de las unidades educativas en el centro del país y la franja costera, sin que se conozcan los planes de reubicación o aulas provisionales.
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Crisis estructural preexistente: Fenasopadres recordó que el sistema escolar arrastra un deterioro acumulado por años de falta de inversión, caracterizado por fallas continuas de agua potable y electricidad.
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Déficit docente y salarios: El gremio enfatizó que la baja remuneración de los educadores mantiene descapitalizada la plantilla de profesores para el nuevo ciclo académico.











