Entre cifras, alianzas y un adelanto navideño: la hoja de ruta económica de Delcy Rodríguez frente a Fedecámaras

Entre cifras, alianzas y un adelanto navideño: la hoja de ruta económica de Delcy Rodríguez frente a Fedecámaras

La 82° Asamblea Anual del gremio empresarial fue el escenario de anuncios que marcan un giro en la relación Estado-privados: desde la apertura del sector eléctrico y una inminente reforma tributaria, hasta la inyección de 12.000 millones de dólares y el inicio de la Navidad el 1 de noviembre.

El auditorio de la 82° Asamblea Anual de Fedecámaras se convirtió este jueves en el epicentro de un inusual consenso. En un país habituado a la confrontación entre el Estado y la empresa privada, la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, tomó la palabra para delinear una hoja de ruta que entrelaza la recuperación macroeconómica, la apertura a la inversión y la superación de las recientes emergencias naturales.

El discurso arrancó con una promesa directa al bolsillo del venezolano. Rodríguez reveló que giró instrucciones precisas a su gabinete económico: para el próximo año, el crecimiento del ingreso de los trabajadores deberá superar al del Producto Interno Bruto (PIB). La mandataria sustentó la meta apoyándose en las propias cifras del gremio anfitrión, destacando que mientras el sector privado aumentó las remuneraciones en un 32,8 % este año, el sector público experimentó un alza del 50 %, llevando el ingreso mínimo integral de 160 a 240 dólares.

Pero el guiño a los trabajadores vino acompañado de una concesión largamente esperada por los empresarios. Rodríguez anunció que este mismo año se materializará una reforma tributaria diseñada a partir de las exigencias del sector productivo. «¡Vamos, pues, por la armonización tributaria en Venezuela!», exclamó, asegurando que la medida busca aliviar la carga fiscal para potenciar el crecimiento, reorganizar las responsabilidades laborales y consolidar los derechos de la clase trabajadora.

Luz verde al capital privado y la energía

El tono de la jornada adquirió un matiz más pragmático al abordar los cimientos de la economía venezolana: la energía y los servicios. En lo que representa un giro significativo en la política de Estado, la presidenta adelantó que en las próximas semanas se presentará una reforma a la Ley del Servicio Eléctrico, la cual permitirá, por primera vez en años, la participación del sector privado en un sistema históricamente reservado al control gubernamental.

Esta apertura eléctrica hizo eco con los avances en materia de hidrocarburos. Rodríguez detalló la firma de 61 acuerdos petroleros y gasíferos, destacando el encadenamiento productivo logrado con la española Repsol y la italiana ENI en el campo Perla, responsable hoy del 35 % del gas que consume el país. La mirada, insistió, está puesta en exportar moléculas de gas y revitalizar la petroquímica para garantizar los fertilizantes de la industria nacional.

Resiliencia tras el temblor y optimismo en las cifras

El ambiente empresarial también dio espacio para la pausa y el reconocimiento. Tras el reciente doble sismo que sacudió al país, la jefa de Estado agradeció públicamente al sector privado por su apoyo durante las críticas primeras horas de la emergencia. Para Rodríguez, esta solidaridad es el reflejo de un «compromiso mutuo» que ha sabido navegar la crisis.

Las cifras presentadas buscaron respaldar esa narrativa de superación. Apoyada en datos de la CEPAL, Rodríguez celebró que Venezuela encabeza el crecimiento en América Latina por tercer año consecutivo, sumando 22 trimestres de expansión económica. Solo en el tercer trimestre, en pleno periodo postsismo, el repunte superó el 6,5 %. A esto sumó la desaceleración de la inflación, una brecha cambiaria reducida a una franja de entre 6 % y 11,7 % durante octubre, y un salto del 23 % en el consumo nacional.

Para sostener este andamiaje, soltó otro de los grandes titulares de la tarde: el país proyecta recibir un financiamiento público y privado de aproximadamente 12.000 millones de dólares durante los próximos dos años.

Al cierre de su intervención, conjugando la macroeconomía con el ánimo popular, Rodríguez decretó un cambio en el calendario. Con el objetivo de dinamizar la actividad comercial y fomentar la «felicidad de los venezolanos», anunció que la temporada de Navidad arrancará oficialmente en todo el país el próximo 1 de noviembre. Así, entre promesas de inversión multimillonaria, privatización de servicios y gaitas anticipadas, el Ejecutivo cerró filas con un empresariado que ahora observa, a la expectativa, el cumplimiento de los acuerdos trazados.

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