En riesgo pacientes cardíacos del Clínico por larga espera

En riesgo pacientes cardíacos del Clínico por larga espera

«Dile a la doctora que no tenemos inyectadoras para trabajar», balbucea una enfermera en los pasillos del piso tres del Hospital Universitario de Caracas, donde funciona el Servicio de Cardiología, mientras apresura el paso para tratar de resolver una emergencia.

 

En esa unidad, los médicos han manejado desde el año 2009, una lista de espera de 800 pacientes que aguardaban por una cirugía, de los cuales 54 han muertos y otros 160 han acudido a clínicas privadas para ser operados por obstrucciones de válvulas, infartos al miocardio o alguna otra complicación.

 

Jesús Velásquez, encargado de la Unidad de Cuidados Coronarios, enfatizó que la falta de material quirúrgico y de medicamentos, así como las fallas en los equipos de asistencia cardiovascular, han paralizado de manera intermitente las cirugías electivas, lo que impide mitigar la espera de la que muchos enfermos son víctimas.

 

«Cerrando los nuevos ingresos, en promedio, tardaríamos dos años y medio en operar a todos los pacientes», advierte Velásquez, al indicar que para ello es necesario intervenir a dos personas diarias y no a 10 por mes como ocurre actualmente. En la sala de hombres, José Saavedra, de Candelaria, completa más de siete meses como huésped de la cama F durante los días de semana. Hasta ahora no ha recibido certeza sobre su turno quirúrgico. «Estoy aquí desde el pasado 30 de diciembre «, dice y asegura que va y viene durante los fines de semana a su casa para no perder el cupo. José Guape, quien dijo ser empleado del Ministerio de Salud y oriundo de Amazonas, lleva cuatro meses recluido y sostiene que ha gastado miles de bolívares en medicamentos. «No hay nada».

 

Las fallas en la única bomba de perfusión, una especie de corazón artificial; la intermitencia en el funcionamiento de la manta térmica, que es usada para conservar la temperatura de los pacientes, y los daños en los equipos para bombear sangre en las intervenciones son la principal piedra de tranca.

 

Para quienes requieren atención con urgencia, los especialistas aseguran que el pronóstico de vida es desalentador, pues carecen de marcapasos y recursos para practicar cateterismo venoso a fin de abordar lesiones cardíacas. En esa especialidad laboran 17 médicos que cursan estudios de posgrados y 40 especialistas, por lo que el personal descarta que los médicos sean un problema.

 

JULIO MATERANO

  EL UNIVERSAL

 

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