Elías Matta: Devaluación e inflación destruyen el poder adquisitivo de los venezolanos

Elías Matta: Devaluación e inflación destruyen el poder adquisitivo de los venezolanos

Caracas, agosto de 2026.- La acelerada devaluación del bolívar y una inflación que el Fondo Monetario Internacional (FMI) proyecta en 682% para este año son los dos fenómenos que más están golpeando a las familias venezolanas, afirmó el ingeniero y exdiputado Elías Matta.

Matta sostuvo que el deterioro económico no solo afecta los salarios, sino que está transformando y limitando la vida cotidiana de millones de personas, al reducir su capacidad para cubrir necesidades básicas como alimentación, vestimenta y atención de la salud.

“Lo más grave es que, en medio de este deterioro, no se observa a ninguna autoridad ni a ningún sector con la seriedad necesaria para discutir el problema de fondo. El país sigue atrapado en un bochinche de medidas parciales, mientras la vida real de la gente se sigue deteriorando”, sentenció.

El exdiputado señaló que, en lo que va de 2026, el bolívar acumula una devaluación cercana al 60% frente al dólar en el mercado oficial, con un salto adicional de 15% en julio, un mes marcado, según indicó, por la emergencia derivada del doble sismo ocurrido el 24 de junio.

“Detrás de esa caída hay una causa estructural: la liquidez monetaria emitida por el Banco Central de Venezuela creció 90,6% en el primer cuatrimestre del año, muy por encima del respaldo real en divisas del país, cuya producción petrolera continúa estancada en apenas 1,1 millones de barriles diarios”, explicó.

A su juicio, el financiamiento monetario del gasto público, sin ingresos ordinarios suficientes que lo respalden, constituye actualmente uno de los principales motores de la pérdida de valor de la moneda.

Matta estimó que, frente a esta realidad, el Gobierno ha optado por una respuesta costosa e insuficiente: inundar el mercado cambiario con divisas para intentar contener artificialmente la depreciación del bolívar.

Precisó que, según cifras del Banco Central de Venezuela (BCV), durante el primer semestre de 2026 el organismo colocó USD 7.738 millones en el mercado cambiario, un aumento de 72,11% respecto a los USD 4.496 millones vendidos durante el mismo período de 2025. Solo en junio, la intervención cambiaria alcanzó USD 2.163 millones, frente a los USD 1.582 millones colocados en mayo. Posteriormente, según información divulgada por autoridades económicas, el BCV había suministrado alrededor de USD 9.000 millones entre febrero y julio, con el objetivo de contener la presión sobre el tipo de cambio.

A juicio de Matta, este volumen de intervención evidencia el elevado costo de intentar contener la depreciación del bolívar mediante la oferta de divisas, sin atacar las causas fiscales y monetarias que generan la presión cambiaria.

“El resultado, sin embargo, ha sido muy pobre. Aunque la brecha cambiaria se redujo a niveles de entre 12% y 15%, la inflación de junio se estima entre 18% y 20%. Además, buena parte de esas reservas provino del inventario petrolero acumulado durante el bloqueo naval, que ya se agotó”, afirmó.

Matta advirtió que, de cara a los próximos meses, la ausencia de ese colchón excepcional limitará cada vez más la capacidad del Estado para mantener una política de intervención masiva en el mercado cambiario.

Agregó que la brecha cambiaria, aun cuando se haya reducido, continúa siendo uno de los principales factores de distorsión de los precios en dólares dentro del país. “El resultado combinado de una emisión monetaria descontrolada, una intervención cambiaria insostenible y una economía productiva estancada es una espiral que ningún venezolano puede seguir pagando. Hoy, para una compra cotidiana, se necesitan literalmente fajos de billetes que apenas equivalen a unos pocos dólares”, afirmó.

Para Matta, esta situación no es un fenómeno natural ni inevitable, sino la consecuencia de financiar el gasto público mediante emisión monetaria y tratar de compensar sus efectos con ventas masivas de divisas que no pueden sostenerse indefinidamente. “Mientras persista este esquema, ninguna intervención cambiaria, por costosa que sea, logrará contener la inflación de manera duradera”, sostuvo.

Las medidas que propone

El exdiputado planteó que la salida requiere un conjunto de decisiones estructurales que, a su juicio, no están siendo discutidas con la seriedad que exige la situación económica. En primer lugar, propuso aplicar una disciplina fiscal real que permita cerrar el déficit público sin recurrir al financiamiento monetario del Banco Central. Esto, señaló, requiere transparencia presupuestaria y un manejo responsable del gasto.

“En segundo lugar, se necesita una autonomía efectiva del Banco Central de Venezuela, con metas de inflación creíbles y mecanismos técnicos que lo blinden de la presión política y del uso de las reservas como paliativo temporal”, afirmó.

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