Preparativos en Bangkok para las elecciones generales de Tailandia. EFE/EPA/Rungroj Yongrit
Bangkok (EFE).- Tailandia afronta este domingo unas disputadas elecciones generales anticipadas en las que figuran como favoritos el conservador Bhumjaithai (BJT, Orgullo tailandés) y el reformista Partido del Pueblo (PP), y que se celebrarán junto con un referéndum sobre cambios en la constitución promulgada por la extinta junta militar (2014-2019).
Conforme a las encuestas, la plataforma reformista se haría con la victoria seguida por la formación conservadora -encabezada por el primer ministro interino, Anutin Charnvirakul-, sin embargo ninguno lograría la mayoría absoluta en la Cámara de Representantes y se verían abocados a buscar socios para gobernar.
Preparativos en Bangkok para las elecciones generales de Tailandia. EFE/EPA/Rungroj Yongrit
En una nación muy marcada por los grandes poderes del Ejército y la monarquía, el PP ha rebajado el tono en varios aspectos claves para su base electoral con el objetivo de esquivar una persecución judicial como la que terminó con la disolución de su antecesor, Avanzar, por su promesa de reformar la ley que protege de toda crítica a la monarquía.
La oportunidad del reformismo
En las anteriores elecciones de 2023, Avanzar (Move Forward) se impuso de manera inesperada en las urnas, pero el veto del conservador Senado, nombrado a dedo por el anterior gobierno militar y con el poder temporal para votar al candidato a primer ministro, le bloqueó el acceso al poder.
La aritmética en la política tailandesa ha cambiado desde la elección del actual Senado, en junio de 2024 en un enrevesado proceso indirecto, que ya no participa en la elección del futuro mandatario, lo que podría facilitar la llegada al poder de los reformistas.
Un simpatizante del Partido Pheu Thai aplaude durante un mitin de campaña, antes de las elecciones generales, en Bangkok, Tailandia. EFE/EPA/Rungroj Yongrit
En un abarrotado recinto deportivo en Bangkok, el Partido del Pueblo celebró el viernes el cierre de su campaña electoral antes del periodo de reflexión de este sábado, durante el cual se prohíben actos políticos y la venta de alcohol, entre otras medidas.
Entre los asistentes al mitin, Kokin, un tailandés de 30 años, declaró a EFE que «Tailandia afronta problemas estructurales muy graves y que el PP es el único que los cuestiona», mientras Pinda, otra votante de 38 años, considera que los reformistas «son los únicos que hablan directamente a la clase trabajadora».
La opción patriótica
Los comicios fueron convocados por el líder del BJT tras cuatro meses al frente de un gobierno en minoría al que accedió con el respaldo del PP con el compromiso de celebrar elecciones anticipadas.
Anutin llegó al poder después de que otros dos primeros ministros, Srettha Thavisin y Paetongtarn Shinawatra -ambos del popular Pheu Thai, tercero en los sondeos, fueran destituidos, en 2024 y 2025 respectivamente, en sendas polémicas decisiones del Tribunal Constitucional.
Durante la campaña electoral, Anutin ha usado una retórica patriota en sus discursos, en el contexto del rebrote del histórico conflicto fronterizo entre Tailandia y Camboya, con dos rondas de combates bélicos en 2025 que dejaron alrededor de cien de muertos.
Preparativos en Bangkok para las elecciones generales de Tailandia. EFE/EPA/Rungroj Yongrit
El Bhumjaithai, un partido regionalista que hacía de bisagra transformado en un relevante actor político nacional, ha logrado atraer para estas elecciones a algunos de los clanes políticos que influencia en regiones claves, lo que a impulsado sus votos.
«Anutin ha posicionado a BJT como la única alternativa estable y conservadora sin el estigma de los golpistas de 2014», apunta a EFE el académico tailandés, Pavin Chachavalpongpun, profesor en la Universidad japonesa de Kioto.
Un referendo constitucional
La votación del domingo se ve amplificada por un referéndum simultáneo que pregunta a los votantes si Tailandia debe tener una nueva Constitución. La actual fue redactada y aprobada en 2017 por el antiguo gobierno militar.
Preparativos en Bangkok para las elecciones generales de Tailandia. EFE/EPA/Rungroj Yongrit
Para el Partido del Pueblo, un «sí» rotundo -como el que vaticinan las encuestas- proporcionaría el capital político para desmantelar los mecanismos judiciales que han intervenido con frecuencia en gobiernos civiles.
Por el contrario, los más conservadores ven el plebiscito como un riesgo para la tutela mantenida desde el último golpe de estado en 2014.
Para muchos tailandeses, esta consulta representa la verdadera elección: decidir entre un giro permanente hacia una democracia plena o la continuación del sistema híbrido actual.
EFE












