La NASA advirtió que el telescopio espacial Swift caerá sin control a la Tierra este miércoles, tras casi 22 años de misión, aunque prevé que se desintegre casi por completo al atravesar la atmósfera. Los fragmentos que puedan sobrevivir podrían caer en una zona aún desconocida, sin causar daños en la superficie.
«Se espera que el Telescopio Swift de la NASA, diseñado por Neil Gehrels, reingrese a la atmósfera terrestre el miércoles 4 de noviembre, casi 22 años después de su lanzamiento», indicó en un comunicado la agencia espacial estadounidense.
La reentrada en la Tierra está prevista hacia las 8:30 pm (hora de Venezuela) del miércoles, según la Fuerza Espacial de Estados Unidos. En sus últimos cálculos dio un margen de incertidumbre de once horas.
La NASA precisó que los fragmentos que sobrevivan al paso por la atmósfera caerán en una franja intertropical. El lugar se sitúa entre los 20,6 grados de latitud norte y los 20,6 grados de latitud sur. El área abarca principalmente aguas abiertas de los océanos, el Caribe, Centroamérica, el norte de Suramérica y regiones del África central y el sureste asiático.
No obstante, la agencia espacial explicó que el riesgo de que alguien en la Tierra sufra daños es improbable, aproximadamente de una opción entre 2.100.
La NASA confirmó en agosto que la reentrada sería incontrolada, después de que fracasara una misión robótica que preveía capturar el telescopio.
Lanzado en noviembre de 2004 para una misión de dos años, el Telescopio Swift observó más de 2.000 estallidos de rayos gamma, las explosiones más potentes del cosmos. También observó más de 1.400 supernovas, y sus datos sirvieron para unos 7.000 artículos científicos, según la NASA.
Esa rapidez le permitió captar en 2005, por primera vez, el resplandor de un estallido corto, de solo 0,03 segundos. Eso respaldó la teoría de que esas explosiones nacen de la fusión de dos estrellas de neutrones.
Su reingreso en la Tierra es un proceso natural, después de décadas de uso, puesto que el telescopio no fue equipado con dispositivos propulsores que le permitieran ganar altura en órbita.
El telescopio deja un archivo público de unos 12 terabytes, con más de 1,5 millones de imágenes. La NASA busca cómo cubrir con otras misiones su capacidad de reaccionar con rapidez ante los fenómenos cósmicos.
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