El Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC) proyecta episodios de precipitaciones atípicas e intensas para el territorio nacional entre diciembre de 2026 y febrero de 2027, con un impacto mayor estimado para la región occidental del país. Las evaluaciones del organismo advierten sobre un comportamiento climático inusual caracterizado por marcados contrastes: un posible déficit de lluvias en el arranque del período, seguido de precipitaciones repentinas y abundantes.
Carlos Méndez, jefe del Centro de Estudios de la Crisis Ambiental Global, explicó que la combinación del calentamiento global sostenido con la posible intensificación del fenómeno El Niño alterará significativamente los patrones históricos de temperatura y pluviosidad en Venezuela. Estas variaciones extremas someterán a la población y a los ecosistemas a un severo estrés térmico, golpeando de manera directa la productividad de la actividad agrícola.
Más allá del sector primario, las alteraciones climáticas pronosticadas representan un riesgo tangible para la operatividad de los sistemas de abastecimiento de agua potable y la vulnerabilidad de la red de infraestructura hidroeléctrica nacional.
Frente a este escenario, el equipo de investigadores insta a las autoridades competentes a fortalecer de manera urgente los sistemas de alerta temprana, optimizar la red de vigilancia meteorológica continua y extremar las medidas de prevención para mitigar posibles daños en las comunidades expuestas.












