El Impulso:  Inestabilidad en los llenaderos públicos agudiza la crisis del agua en el centro y norte de Barquisimeto

El Impulso:  Inestabilidad en los llenaderos públicos agudiza la crisis del agua en el centro y norte de Barquisimeto

De acuerdo con el testimonio de Navas, la operatividad de los llenaderos públicos suele verse interrumpida sin previo aviso por jornadas administrativas o días festivos internos del personal de la alcaldía, dejando a los transportistas sin posibilidad de laborar durante todo el día.

El suministro de agua a través de camiones cisterna sigue siendo una de las principales alternativas para las comunidades de Barquisimeto ante las fallas del servicio por tubería. Sin embargo, los propios transportistas que operan este sistema enfrentan severas limitaciones diarias para poder cargar sus unidades, lo que afecta tanto sus ingresos como la regularidad del servicio en las comunidades.

Ender Navas, quien se desempeña como conductor de cisterna desde hace 20 años en la capital larense, relató las vicisitudes que viven los trabajadores del sector para abastecerse. La inactividad imprevista en los centros de distribución municipales y los racionamientos internos figuran entre los principales obstáculos cotidianos.

Paralizaciones y cronogramas de carga
De acuerdo con el testimonio de Navas, la operatividad de los llenaderos públicos suele verse interrumpida sin previo aviso por jornadas administrativas o días festivos internos del personal de la alcaldía, dejando a los transportistas sin posibilidad de laborar durante todo el día.

A esto se suma un esquema de distribución intermitente en las instalaciones. «En ocasiones llega el agua en la mañana, pero luego se va hasta el día sábado, porque los viernes tampoco se trabaja en el llenadero», explicó Navas, detallando que la falta de continuidad en el bombeo reduce drásticamente sus jornadas efectivas de trabajo.

Ante el cierre o la falta de líquido en los puntos habituales de Barquisimeto, los cisterneros se ven obligados a trasladarse a sectores más alejados como El Tostao (kilómetro 11) o La Brama para intentar cargar, lo que incrementa el gasto de combustible y el tiempo de traslado, obligando a muchos a retirarse a sus hogares sin percibir ingresos. «Prácticamente trabajamos por horas. Se presentan días en los que nos vamos a las casas sin haber hecho nada», lamentó.

Costos y tarifas solidarias
Respecto al valor actual del servicio para el consumidor final, Navas indicó que el llenado de un tanque estándar de 900 litros se ubica promedialmente en unos 5 dólares.

A pesar de que el margen de ganancia para el conductor a veces se ve comprometido por los costos operativos del vehículo, el transportista señaló que los trabajadores del gremio intentan ajustarse a la realidad económica de los sectores más vulnerables. «A veces la gente no tiene cómo pagar tampoco, y uno tiene que ponerse en el lugar del otro, adaptándose al alcance del bolsillo del cliente», afirmó.

Llamado a las autoridades hídricas
Las rutas de estas unidades se dirigen principalmente hacia las zonas comerciales y residenciales del centro de Barquisimeto, así como hacia las comunidades del norte de la ciudad, donde la escasez crónica de agua por red incrementa la demanda de camiones cisternas.

Finalmente, en representación del gremio de transportistas de agua, Navas extendió un llamado directo a la casa matriz del sector agua, Hidroven, y a los entes competentes para que se garantice un suministro constante de agua en los llenaderos públicos los siete días de la semana.

Aseguran que la regularización del bombeo diario no solo estabilizaría su fuente de empleo, sino que garantizaría un alivio oportuno para los miles de barquisimetanos que dependen exclusivamente de este servicio.

 

El Impulso

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