El candidato de izquierda a la Presidencia de Perú Roberto Sánchez, que se enfrenta este domingo en la segunda vuelta de las elecciones a la derechista Keiko Fujimori, reafirmó su intención de indultar al encarcelado expresidente Pedro Castillo (2021-2022), cuyo sombrero se ha puesto en este proceso electoral.
Sánchez insistió en una conferencia con los integrantes de la Asociación de Prensa Extranjera en el Perú (APEP) que Castillo, condenado a 11 años y 5 meses de cárcel por el fallido intento de golpe de Estado, fue víctima de un supuesto complot para sacarlo del poder por parte de la oposición que encabezaba el fujimorismo, a cuya líder ganó en las elecciones de 2021.
Para ello hizo referencia a unas declaraciones recientes del Miguel Ángel Torres, candidato a vicepresidente de Fujimori, quien señaló en una entrevista en el canal Willax que fue «una gesta» para sacar a Castillo en la que participó el Congreso, la Fiscalía y los medios de comunicación.
«Torres ha dicho que resolvieron echarlo por las malas. No respetaron. Han dicho con claridad que había que sacarlo como fuera», manifestó el candidato.

El líder del partido Juntos por el Perú (JP) consideró que estas declaraciones prueban la posición de los seguidores de Castillo, quienes consideran que el expresidente fue víctima de un golpe de Estado desde el Congreso, pues desde el primer día de su gobierno ejerció una feroz oposición.
La salida de Pedro Castillo
Castillo dio un mensaje a la nación el 7 de diciembre de 2022 donde ordenaba cerrar el Parlamento e intervenir la Judicatura para gobernar temporalmente por decretos y establecer una Asamblea Constituyente, ante la posibilidad de una inminente tercera moción para destituirlo, luego de salir indicios de corrupción que lo salpicaban directamente a él.
Sin embargo, ni la Policía y las Fuerzas Armadas siguieron sus instrucciones y, por el contrario, lo detuvieron cuando se dirigía a la Embajada de México, donde su familia recibió asilo, mientras que seguidamente fue destituido por el Congreso sin tener los votos suficientes para hacerlo en ese momento y sin posibilidad de defensa como contempla el proceso.
«La vacancia no fue reglamentaria y su detención fue ilegal. Todavía estaba en ejercicio de sus funciones y no había mandato judicial, menos aún para encañonar a sus hijos, y dar todo ese espectáculo», señaló Sánchez, que fue ministro de Comercio Exterior y Turismo durante todo el gobierno de Castillo y que dimitió en ese momento al diferir de la decisión del presidente.
«En el marco del debido proceso y prerrogativas de un presidente en ejercicio, otorgaremos su libertad en el marco de la ley y de los hechos políticos», concluyó.
Sánchez se muestra confiado frente al Congreso
Por otro lado, Sánchez aseguró tener los suficientes respaldos para ganar los comicios y no ser destituido como los anteriores mandatarios que vencieron a Fujimori, pero anticipó que forzará nuevas elecciones si su rival sigue obstruyendo desde el Parlamento a gobiernos que no se alinean a ella.
A raíz de la inestabilidad política en la que está inmerso Perú desde hace diez años, periodo en el que ha tenido ocho presidentes en una sucesión de destituciones promovidas desde el Congreso, Sánchez confió en tener el colchón suficiente con los acuerdos alcanzados con los partidos Ahora Nación (centroizquierda) y Obras.
«Esa coalición política nos hace superar ese riesgo y, por lo tanto, tenemos que fortalecer ese programa de gobierno (consensuado con los otros partidos) y ganar con mucha persuasión a las otras fuerzas políticas para gobernar con mucha estabilidad», señaló el líder del partido izquierdista Juntos por el Perú (JP).

«Todavía no concluye el proceso y ya hay voces de vacancia (destitución presidencial)», lamentó Sánchez, que exhortó a Fujimori a respetar los resultados electorales.
No obstante, anunció que, en caso de ganar las elecciones promoverá una reforma para evitar que el Parlamento se siga acogiendo a la figura de la «incapacidad moral permanente» para destituir presidentes.
Asimismo, confirmó que, en caso de verse asediados por la oposición que lideraría el fujimorismo, anticipó que ha acordado con sus candidatas a vicepresidentas para dimitir en bloque y forzar la convocatoria a unas elecciones extraordinarias, en vez de alargar la crisis siendo sustituido por sus vicepresidentes como ocurrió en los anteriores mandatos con Kuczynski y Castillo.
Reimpulsar relaciones con vecinos y mano tendida a China y EE.UU.
Por otro lado, en el ámbito exterior, Sánchez anticipó que retomará de manera plena las relaciones diplomáticas con Colombia y México, países con los que rompió lazos al máximo nivel después de que sus respectivos presidentes Andrés Manuel López Obrador y Gustavo Petro condenasen el encarcelamiento de Castillo y no reconociesen como presidenta a su sucesora, Dina Boluarte (2022-2025).
A su vez, aseguró que por razones de agenda no ha podido viajar para reunirse en esta campaña con el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula Da Silva, y con el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, con quien dijo que espera que pueda darse «el café Sánchez-Sánchez».

Sobre Brasil, el candidato señaló que ambos países están destinados a entenderse para construir un corredor ferroviario entre los puertos de Bahía y Chancay, lo que tildó como «una inmensa oportunidad para América Latina de potenciar el intercambio comercial con Asia-Pacífico».
En el plano geopolítico, el izquierdista rehuyó de alinearse con China o con Estados Unidos, pues aseguró que su administración no vetará la llegada de inversiones en función de su bandera, sino en base a estándares de comercio justo y equidad que permitan cooperación y transferencia de tecnología.
«Nuestra mirada internacionalista y de economía abierta se sustenta en el respeto y reconocimiento de las políticas de Estado que Perú tiene desde 1979: autonomía del Banco Central y estabilidad macroeconómica. Hemos conversado entre nuestras fuerzas políticas y validamos y defendemos la continuidad de Julio Velarde al mando del Banco Central», reiteró Sánchez. EFE









