El Departamento de Estado de Estados Unidos ratificó este jueves 22 de octubre su apoyo al proceso de diálogo entre la Asamblea Nacional electa en 2015 y el gobierno venezolano. A través de un comunicado firmado por el portavoz Tommy Pigott, Washington enfatizó que estos acercamientos deben consolidar una transición política pacífica, exigiendo que los avances se traduzcan en mayores libertades civiles y en condiciones estrictas para la celebración de elecciones libres y creíbles.
Al evaluar el tercer ciclo de reuniones concluido en Caracas, la administración estadounidense destacó varios compromisos clave. Entre ellos, valoró los primeros pasos para la renovación del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) con miras a garantizar su independencia, así como la revisión de normativas que restringen los derechos políticos, incluyendo la reforma de la Ley contra el Odio. En paralelo, resaltó la restitución del acceso a más de 70 dominios de internet y el acuerdo para destinar el oro retenido en el Banco de Inglaterra a la atención de las zonas afectadas por los recientes terremotos de junio.
En el ámbito de los derechos humanos, el documento reconoció la liberación de más de 1.000 presos políticos mediante la operación Absolute Resolve. Sin embargo, Washington subrayó que este proceso es insuficiente y reclamó la excarcelación total de los detenidos por motivos de conciencia, marcándolo como una asignatura pendiente indispensable.
En el plano diplomático, el texto remarcó el encuentro sostenido el 9 de octubre entre el secretario de Estado, Marco Rubio, y Dinorah Figuera, donde se reconoció la legitimidad de la Asamblea Nacional de 2015. Este respaldo institucional se enmarca en un plan estratégico estadounidense de tres fases —estabilización, recuperación económica y reconciliación política— que persigue la democratización definitiva de las instituciones venezolanas.











