Editorial del Tal Cual: Se acabo la rochela, Nicolás

Editorial del Tal Cual: Se acabo la rochela, Nicolás

L o que mal empieza mal acaba, cita el refrán, lo que en este caso se cumplió cabalmente. En algunos de los países a los que visitó ni siquiera lo esperaban. En otros la respuesta que recibió se conocía de antemano. En resumen, la improvisación no puede tener otros resultados. La Cancillería parece estar de adorno.

 

Ahora regresa con las manos vacías y tal vez anuncie, ahora sí, las medidas que pudieran ayudar a recuperar la economía del país. Sin embargo, no tenemos razones para ser optimistas.

 

Lo más probable es que siga intentando correr la arruga y abrace una política que se pueda definir con aquella famosa frase de Eudomar Santos: «como vaya viniendo vamos viendo».

 

Esta prolongada gira presidencial posee una connotaciones políticas que es menester examinar. A su llegada a Rusia Maduro ni siquiera fue recibido por el canciller, mucho menos por su «amigo», el presidente Vladimir Putin, sino que se entrevistó con el vicecanciller. Seguramente los otros dos funcionarios estaban ocupados en asuntos muy serios y no tenían tiempo que perder con el presidente venezolano, a pesar de que éste había declarado su solidaridad con Moscú, víctima, según la propaganda maduro-cabellista, de una guerra orquestada por Washington.

 

Como sea, los rusos son gente seria. Sin embargo, a última hora parece que el líder ruso lo va a recibir, para remendar el desaire.

 

La siguiente parada fue China, uno de los países más capitalistas del mundo y gobernado por el Partido Comunista. Según Maduro, los asiáticos le ofrecieron 20 mil millones de dólares, pero no para que su gobierno lo gaste a su real saber y entender, sino para proyectos específicos a los cuales los herederos de Mao le van a poner el ojo, pues están claros que los también herederos de Hugo Chávez son bastante manirrotos, y no desean perder sus reales. Es esta etapa parece haber conseguido algo. Ver para creer.

 

Donde sí terminó de sufrir un choque con la realidad fue en su visita a Arabia Saudita, luego de que en Teherán lograra restablecer el vuelo entre Caracas y la capital iraní. Suponemos que se suspendió por falta de pasajeros, pues hacía escala en Damasco, Siria, y las cosas por esos lares no están como para visitas. Los sauditas, que sí son serios a la hora de manejar el negocio petrolero, le respondieron lo que ya habían dicho: eso de recortar la producción de petróleo no está en su agenda.

 

En Riad, puede ser que le hayan explicado a Maduro cómo funciona el mercado. Que cuando hay mucha producción los precios bajan y a la inversa. Que ellos van a seguir extrayendo buena cantidad de crudo para que bajen los precios y así sacar del mercado a otros productores cuyos costos de extracción son altos. Algo elemental, que cualquiera entiende sin necesidad de ser economista.

 

El resumen, de toda esta travesía se deduce que la época de las vacas gordas terminó.

 

Que otra vez no se aprovechó. Que no ahorraron cuando debían hacerlo y ahora hay que pagar las facturas y los pagarés. Que el derroche, el despilfarro, la corrupción y la aplicación a trocha y moche de un modelo que ha fracasado en todo el mundo trajeron estas consecuencias, pagadas hoy por los venezolanos ­particularmente los más pobres­ con inflación, escasez, desabastecimiento y empobrecimiento.

 

Los únicos que sacaron algo positivo de toda esta gira son los familiares del presidente, quienes sin pasar por el Cencoex ni presentar ninguna carpeta recorrieron buena parte del planeta. Mal ejemplo, por cierto, que se produce justo cuando el presidente Maduro hizo un llamado a fin de eliminar gastos superfluos. Para liderar al país en un momento como el actual hay que ser coherente y consecuente. Hay que dar el ejemplo.

 

 

Xabier Coscojuela

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