Editorial de El mundo.es: Vergüenza mundial para España: comerciar con los derechos humanos

Editorial de El mundo.es: Vergüenza mundial para España: comerciar con los derechos humanos

Si las auténticas motivaciones de nuestra política exterior han estado marcadas por el comercio con los derechos humanos, ¿quién va a confiar en adelante en España?

Las anotaciones halladas por la Udef en el registro de Julio Martínez, el presunto testaferro de José Luis Rodríguez Zapatero, suponen un golpe de enormes dimensiones para el relato que de sí mismo hace el ex presidente como un «pacificador» altruista y para el Gobierno de Sánchez. Si las auténticas motivaciones de nuestra política exterior han estado marcadas por el comercio con los derechos humanos, ¿quién va a confiar en adelante en España? La inmoralidad y la vergüenza para nuestro país son inconmensurables.

Según la documentación manuscrita localizada por la Policía, el «amigo» de Zapatero no se limitaba a gestionar sus negocios de petróleo u oro con los jerarcas chavistas: también gestionaba sus operaciones políticas -siempre de blanqueamiento del régimen-, desde las liberaciones de presos hasta el exilio forzado de Edmundo González. Al referirse al traslado a España del ganador de las elecciones, en el que Zapatero intervino personalmente, la Udef cita al CNI.En caso de ser lo que parece, el ex presidente y su presunta red de tráfico de influencias se lucraban económicamente con la autocracia al mismo tiempo que influían en las «decisiones estratégicas de carácter público» de esa misma autocracia. Decisiones estratégicas que Sánchez respaldó y sigue respaldando de forma pública. Tal como subraya hoy en nuestras páginas la Premio Nobel de la Paz María Corina Machado, «este escándalo es parte del saqueo de Venezuela, el más cruel de la historia».

La investigación del caso Plus Ultra sitúa a Zapatero ante un escándalo ética pero también estéticamente insoportable, y a Sánchez ante la inviabilidad de prolongar su encastillamiento. En los registros a Martínez, la Udef no sólo ha hallado su contrato con Plus Ultra que fijaba la comisión en un 1%, contrato que este diario desveló y que ambas partes negaron. Ha encontrado «numerosas» anotaciones con porcentajes relativos al negocio del petróleo («10%») o referencias a la compraventa de oro.

En el sumario aparecen, además, un centenar de joyas en la caja fuerte que Zapatero tenía en su despacho; una bolsa de deporte con billetes oculta en casa del testaferro o la foto del presidente de Plus Ultra celebrando el rescate con ostras y champán. No son los elementos fundamentales de la causa, pero sí aquellos que se incrustan en la memoria colectiva: es la estética que suele adornar a los corruptos.

 

Editorial de El mundo.es

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