El cementerio municipal de la Esperanza, ampliado para poder acoger a las víctimas del doble terremoto del 24 de junio en Venezuela, seguía este viernes recibiendo cadáveres y enterrándolos, mientras los crematorios de Caracas y la morgue de La Guaira funcionan las 24 horas desde hace más de 15 días para hacer frente a los más de 3.899 muertos.
Hasta ahora se podrían haber enterrado allí unas 600 personas, según sus cálculos. Alineadas en varias hileras, todas las tumbas, tengan un nombre o no, tienen una cruz blanca y unas piedras que delimitan el nicho.
“Vienen familias a los entierros, pero a las personas a las que no se les ha logrado identificar se les entierra en una tumba con un número para poner el nombre cuando se les identifique”, explica el vigilante que insiste que todo es muy digno y “normal”.
“La gente se puede quedar tranquila porque se le está dando sepultura normal. Ahí no hay fosas comunes”, apunta.
A lo largo de La Guaira, la zona cero de la devastación de los terremotos de 7,2 y 7,5, las excavadoras llevan a cabo las labores de desescombro mientras se siguen recuperando cuerpos, especialmente en las localidades de Catia La Mar y Caraballeda.
Las últimas cifras del chavismo publicadas este jueves hablan de 3.899 muertos, un aumento de 88 con respecto al día anterior, mientras que no se dan datos del número de desaparecidos.
Algunas iniciativas ciudadanas señalan que habría unas 30.000 personas sin contactar.
Una morgue improvisada 24/7
En la morgue improvisada de Los Silos, junto al puerto de La Guaira, se podían ver hoy al aire libre bajo unas carpas grises decenas de bolsas con cuerpos a la espera de ser identificados o clasificados.
Al otro lado de la morgue se apilan centenares de ataúdes junto a contenedores del puerto.
“Esta noche llegaron 20 cuerpos”, explicó a EFE una voluntaria que sirve comidas a los trabajadores de un lugar, que se tuvo que habilitar tras la catástrofe y que está operativo 24 horas al día desde hace más de dos semanas.
Algunos cuerpos los llevan hasta allí los propios familiares que los han encontrado ente los escombros y otros los acercan los equipos de salvamento.
En la puerta de la morgue se han instalado una carpa y unas sillas de plástico para los familiares que aguardan para identificar los cuerpos.
“Allí, el familiar se identifica, le dan el certificado de defunción y el permiso de cremación o inhumación, lo que el familiar desee, y de ahí lo lleva al crematorio o cementerio”, explicó a EFE Joel Urribarro, presidente de la Cámara Nacional de Funerarias.
“Hoy en día, las personas fallecidas identificadas se entregan inmediatamente. La mayoría de fallecidos ya han sido identificados y han sido entregados”, añadió, subrayando que el número de cuerpos entregados ha bajado mucho desde los primeros días de la tragedia.
Los crematorios de Caracas y La Guaira, que tienen capacidad de incinerar 300 cuerpos al día, están trabajando prácticamente las 24 horas del día, destaca el representante gremial.
Entre algunos afectados continúa sin embargo la confusión. En la morgue de Los Silos una mujer esperaba hoy para averiguar donde están las cenizas de un familiar.
“Me llamaron de la funeraria y me dijeron que las habían traído aquí”, explicaba despistada.
EFE









